viernes, 21 de diciembre de 2018

¿Fit en Navidad?



En Diciembre muchos llegamos a estar más pendientes de preparar la navidad (comida típica, decoraciones, encuentros, regalos, etc.) que de preparar nuestro corazón para celebrar la natividad. Si tan solo pudiésemos parar un instante y reflexionar: ¿Cuán consciente y enfocado estoy en lo central de esta navidad, es decir, la natividad? La idea de tener una especie de “adviento” personal quizás ayudaría, palabra que está conectada con una tradición cristiana desde el siglo V, la cual evoca un tiempo cercano a un mes de preparación espiritual para una mejor celebración del nacimiento de Jesús. El asunto de preparar los corazones para la llegada de Jesús (y su posterior celebración anual) no es nada nuevo. Luego del periodo inter-testamentario cercano a 400 años, o también conocido como tiempo de “Silencio profético” en el que Dios estuvo sin comunicación oficial con su pueblo, ocurrió una ruptura abrupta, llegó el gran anuncio, la llegada del mesías prometido, del Salvador, de Jesús. Pero justo antes de la llegada de Jesús fue enviado Juan El Bautista como el “Preparador Oficial” de los corazones de la gente (S. Lucas 1:15-17, 76-79), su mensaje directo de arrepentimiento de pecados quería lograr que todo corazón estuviese “fit”, bien posicionado y listo para recibir al mesías. Su misión era preparar el camino para facilitar y habilitar un acceso fluido al Señor. Y esa misión venia en torno a 4 Dimensiones de Preparación (ODB, 2002) para la remoción de obstáculos espirituales (S. Lucas 3:4-5 con sus respectivos ejemplos de mercado en S. Lucas 3:10-14):

1. Montañas de orgullo y abuso que precisan ser niveladas.
2. Valles de necesidades humanas que precisan ser llenadas.
3. Caminos Desviados o rutas inmorales que han de enderezarse.
4. Lugares tumultuosos de opresión que necesitan ser suavizados.
A través de este espectro te invitamos en esta navidad a abordar proactivamente tus obstáculos espirituales y a preparar tu corazón.

Para reflexionar: Permite que Jesucristo transite tranquilamente las calles de tu vida con poder y paz en esta Navidad, y que su estela impacte tu año entrante y permanezca para siempre en tu vida, familia, empresa y profesión.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

martes, 27 de noviembre de 2018

Priorizar es la decisión más importante



Definir qué es lo más importante cuando todo parece serlo se hace cada vez más complejo. Algunas recomendaciones que provienen de la sabiduría de Dios, nos permiten salir de la incertidumbre para asumir decisiones estratégicas. EL sabio Salomón dijo: “El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado”. (Proverbios 28:26). Hay cuatro parámetros con los que se pueden definir una prioridad, se denominan por su acróstico UTIL: Urgente, Tendencia, Importancia y Longitud. Cada aspecto se evalúa de manera independiente, en una escala común, por ejemplo de 1 a 5 donde uno es menos grave y 5 es muy grave. Así lo Urgente es todo aquello para lo cual ya se nos agotó el tiempo, en la medida en que menos tiempo tenemos más o mayor tiempo ha trascurrido desde el momento en que debimos cumplir con lo evaluado, el aspecto se hace más grave. La Tendencia es el nivel de compromiso gerencial que exige una decisión, y está dada porque: las cosas tienden a empeorar si no interviene la gerencia (tendencia de mayor gravedad), las cosas se mantienen igual intervenga o no la gerencia (gravedad media) y se resuelven solas (gravedad mínima). Por otra parte está la Importancia, la importancia hace referencia a las áreas o personas que se afectan con la decisión, si compromete a toda la empresa es grave, si compromete algunas áreas o pocas personas es gravedad media y si no afecta sino a quien toma la decisión es poco grave. El cuarto aspecto que permite tomar una decisión sabia es la Longitud, se relaciona a la rectitud de los caminos de Dios y depende de nosotros cuanto podamos recorrer de ellos sin desviarnos de su guía, sin añadir argumentos para justificar decisiones desalineadas de los principios bíblicos. En este sentido sólo hay una evaluación, ¿estamos siendo rectos o no?, rectos 5, desviados 0. Si tu evaluación es 0, la recomendación es que no importa que tan buena y prioritaria parezca la decisión no conviene tomarla.

Reflexión: ¿Sigue un plan dado por Dios y Sus directrices para guiar la organización?

Mauricio Ramírez Malaver. Bogotá, Colombia.

martes, 20 de noviembre de 2018

Identidad Empresarial




Cualquier sistema económico tiende a exigir al empresario y profesional a tal punto que le puede llegar a alienar. Entendida la alienación como la pérdida de su personalidad, de su identidad. Esta realidad ha influido en algunos empresarios cristianos, inhibiendo su testimonio y determinación de seguir rigurosamente los principios del reino de Dios. Dando lugar más bien a que se les tache con regularidad de inconsistentes y contradictorios. Es preciso recuperar nuestra identidad cristiana como empresarios y profesionales, de reconocer su valor, y ponerla por encima de las pretensiones alienantes de cualquier sistema de negocios. En la 1ra Carta del Apóstol Pedro refiere a que “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1ra Pedro 2:5). Si esto hacemos, el respaldo de Dios no se hará esperar. Depositar nuestra confianza en él y en sus promesas de bendición es la más sincera manifestación de fe. Su empresa es el lugar donde Dios desea lucirse. El apóstol Pablo refiere a esto al decir que: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10). Si Dios nos ha rescatado y si somos nuevas criaturas es hora de volver a nuestra vida de compromiso, de seguirle y ser inspiración para quienes se relacionan con nosotros en el mercado.

Para Reflexionar: ¿Oculta su identidad Cristiana en su gestión empresarial/profesional, por temor a ser exigido o cuestionado?

Mauricio Ramírez Malaver. Bogotá- Colombia


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Trascender: La misión del Empresario.




La cátedra empresarial en las universidades enseña que se hace empresa para ganar dinero; sin embargo,  la palabra de Dios propone algo diferente y eso ha cambiado la cosmovisión de muchos empresarios. La raíz del cambio está en entender que ganar dinero (aunque no es necesariamente malo), no ha de ser la razón por la que se hace empresa; más bien, es muchas veces la forma de llevar una empresa al fracaso. Usualmente quien hace empresa para ganar dinero lo perderá y si no pierde el dinero, perderá su alma (Mateo 16:26). Luego de perder a su esposa e hijos en los campos de concentración Nazi, el psicólogo y médico psiquiatra Víctor Frankl dijo: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”. La misión de un empresario es trascender, es salir de sí mismo, ir más allá de sus necesidades. Hacer empresa precisa sustentarse en este sentir, el propósito es con las personas, con sus familias y con la sociedad. Significa amar a cada persona que trabaja con nosotros con todo nuestro corazón.  Es preciso entonces levantarnos por encima del dolor, de las preocupaciones y de los afanes para ayudar al prójimo, hacer de sus necesidades nuestras propias necesidades, suprimir las relaciones productivas por relaciones afectivas (Juan 13:34). Trascender o levantarse por encima de algo quiere decir, pasarlo, dejarlo atrás para prestar atención a la gente que trabaja con nosotros, en ese proceso es que se trasciende como persona. Cuando alguien logra pasar por encima de los problemas propios, para atender las necesidades de otros, se convierte en uno que vive para dar y con ello experimenta crecimiento espiritual, y abundancia de paz (Filipenses 4:7). De aquí que trascender no es solo la misión de un empresario, termina siendo su naturaleza espiritual que anhela salir del corazón y convertirse en acciones que transformen vidas.

Para Reflexionar: ¿Ama a las personas más que a la empresa? ¿Más que a sus propias necesidades?

Mauricio Ramírez Malaver. Bogotá- Colombia




jueves, 8 de noviembre de 2018

Generosidad, un as en la vida



Recuerdo mis inicios laborales. Era un simple empleado en medio de casi treinta ingenieros. En un par de años más ya estaba ganando en dólares y todavía pensaba acerca de la bendición del diezmo. Pronto fui jefe, luego persona de confianza, y así escalé hasta ser gerente. Mientras crecía en mi relación con Cristo entendí que era verdad que dar y diezmar bendice. Mi salario fue creciendo conforme iba teniendo mayores cargos, mi familia también creció y vinieron los hijos. Dinero extra como bonos de agradecimiento y utilidades llegaban a nuestras manos cada año. Jamás dejamos de diezmar. Mientras más altos eran los ingresos, más diezmábamos. Dudas también surgieron acerca de si el dinero extra estaba sujeto al diezmo. Dios siempre dijo sí. Todo es de Él y de nadie más. Luego encontré que CBMC/CPEC (Comité de Profesionales y Empresarios Cristianos) era la organización ministerial que andaba buscando por mucho tiempo, el lugar donde Dios me quería, que no sólo es la iglesia a la que asisto los domingos, la casa donde me alimento de su palabra. CBMC/CPEC es mi segunda casa, el lugar donde Dios quiere que también traiga lo que El me da, porque hay mucho por hacer. Esta fue otra decisión importante, como diría un hombre de negocios, llegó la hora de invertir, esta vez, en el reino de Dios.

Para reflexionar: La mejor inversión es aquella que trae ganancias en el largo plazo, por eso es bueno invertir en el reino de Dios.

Edison Celis. Lima – Perú


viernes, 19 de octubre de 2018

Cuando nadie se hace responsable




Hay pocas cosas que son esenciales. Esenciales porque sin ellas no podemos vivir. Haga un ejercicio e intente no respirar por un largo tiempo. De seguro no podrá. Es así que usted sin duda entenderá que el aire es esencial para vivir. De la misma manera que el aire, existen otros factores esenciales, como la responsabilidad, para alcanzar una vida exitosa en Dios. Un líder cristiano es responsable por muchas de las cosas que hace o dice frente a otros. He tenido la impresión de que la responsabilidad generalmente se trata de evitar, que se siente muy cómodo y "humano" no querer asumirla. Ser responsable, es hacerse cargo de algo. Es hacerse cargo de su puntualidad sin tomar como excusa el tráfico vehicular, o justificar una tardanza por una llamada "urgente", es esforzarse por cumplir con lo que le prometió a alguien, es terminar sus reuniones a tiempo porque hay alguien más esperándolo para la siguiente reunión. Si alguna vez ha escuchado decir "todos somos responsables", seguramente luego se habrá percatado que nadie terminó asumiendo la responsabilidad. Cuando asigne la responsabilidad de hacer algo, asegúrese de nombrar un solo responsable, esto le ayudará a que sepa a quien pedirle cuentas cuando se trate de rendirlas. Recuerde que nombrar a más de un responsable es no tener ningún responsable.

Para reflexionar: No descuide su testimonio como embajador de Cristo, usted es el único responsable por él.

Edison Celis. Lima - Perú.