viernes, 27 de enero de 2012

Claridad de Vision


Lectura: Hechos 19:32


Una de las principales características de una empresa de éxito es la de poseer una visión clara a donde quiere estar en un punto en el futuro. La visión tiene el poder de alinear todos los esfuerzos que requiere toda empresa para cumplir con el propósito para la cual fue creada. Cuando la visión de empresa es clara, elimina toda confusión que pudiese haber entre los diferentes entes que interactúan en la misión de llevarla a cabo. Ella permite definir claramente las responsabilidades de cada asociado.
El proceso de la visión puede verse obstaculizado en algún momento de sus etapas de crecimiento. Hay depredadores que amenazan con el desarrollo de la visión en nosotros. Son variados los obstáculos que se presentan para que la visión no se lleve a cabo; entre otros están : una conexión permanente con la fuente de la visión, una dirección clara determinada por la visión, estar dispuesto a pagar el precio que demanda la visión, paciencia para esperar que todo se dé en el tiempo oportuno, persistencia en el cumplimiento del objetivo, estar consciente del potencial que cada uno tenemos, la fe y la pasión que deben estar presentes durante el desarrollo de la visión y algo muy importante elaborar un plan de acción con sus prioridades.
La visión y la misión deben recordarse periódicamente con el fin de comunicarla a todos los participantes, especialmente a los nuevos asociados. Toda persona, empresa o nación necesita de una clara visión para convertir en realidad sus sueños.


Para reflexionar: “Cuando no hay conocimiento de Dios, el pueblo se desboca; pero qué admirable es la nación que conoce y cumple las leyes divinas” Proverbios 29:18 (BAD)

Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 17 de enero de 2012

Madurez

Lectura: 1 Corintios 13:8-11.


Muchos líderes hemos asumido —erróneamente—, que somos personas maduras, pues dirigimos a otros y tomamos decisiones complicadas. Pero una reflexión honesta a nuestro corazón puede mostrarnos otra realidad. Una de las señales que evidencian carencias en el carácter, es la renuencia a pedir ayuda. El temor a la crítica, al ridículo o al rechazo, suelen estar detrás de esta actitud. Pedir ayuda, a pesar de las malas experiencias pasadas al solicitar apoyo, de creer que podemos solos, o de creer que nadie nos podrá ayudar, no sólo será de provecho en tiempos de necesidad; sino, será un verdadero pasaporte hacia un liderazgo maduro. Otra manifestación de inmadurez en el liderazgo es la incapacidad de vencer el temor. Es cierto, que un buen líder debe ser prudente, pero no podemos refugiarnos en una falsa prudencia para evitar encarar las circunstancias que se nos presentan. Resuelve enfrentar el temor al dolor que muchas decisiones necesarias suponen, decide creerle a Dios, quien ha dicho que tiene planes para ti, de paz y no de mal [Jeremías 29:11]. Finalmente, el orgullo, es la máscara de lo que hacemos para cubrir lo que en realidad somos, la cual sólo puede ser removida por la humildad de reconocer que necesitamos a otros en nuestro camino a la madurez.


Para Reflexionar: La verdadera grandeza es un galardón que Dios otorga a los humildes.


Edgar Medina, DF. Mexico.

sábado, 14 de enero de 2012

Dios prefiere guiar que dar planos estratégicos




A muchos líderes por naturaleza y formación les gusta tener información detallada del curso de acción que seguirán para el logro de objetivos planteados. Querer saber clara y exactamente “hacia dónde” y “cómo” van a cumplir cierta orientación estratégica es algo común y hasta premiado en muchas escuelas de negocios y en el medio ambiente de trabajo competitivo y profesional de hoy. La premisa básica es tener el control de la situación o buscar tenerla, y su motivación es poder tener un sentido ejecutivo de confianza y de sabio aprovisionamiento en el actuar. Sin embargo, para el líder que Dios elige, las cosas son diferentes. Dios tiene y quiere tener siempre el control, y anhela ver a sus hijos confiar plenamente en su sabia y buena guía. Dios hace un aparentemente exagerado énfasis en que su gente espere a su voz para saber cuándo avanzar y cuando parar. Números 9:18 refiere que “Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban”. Muchos siervos de Dios prefieren instrucciones claras, precisas y detalladas por adelantado sobre cuáles serán sus distancias, descansos, avances y cruces; en pocas palabras, quieren una bitácora de viaje; pero Dios prefiere ser seguido en completa dependencia y en donde su voluntad sea el criterio único, incuestionable y provisor de seguridad, autoridad y efectividad. El secreto es aprender a escuchar su voz. ¿Crees realmente que Dios te puede guiar mejor que tú mismo en lo que haces? ¿Puedes andar tranquilo sabiendo que Dios es quien guía tu organización, tu carrera profesional y tu familia?

Para reflexionar: Si Dios es tu copiloto, puedes tomar confiadamente una siesta al volante.


Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia, Venezuela