sábado, 14 de enero de 2012

Dios prefiere guiar que dar planos estratégicos




A muchos líderes por naturaleza y formación les gusta tener información detallada del curso de acción que seguirán para el logro de objetivos planteados. Querer saber clara y exactamente “hacia dónde” y “cómo” van a cumplir cierta orientación estratégica es algo común y hasta premiado en muchas escuelas de negocios y en el medio ambiente de trabajo competitivo y profesional de hoy. La premisa básica es tener el control de la situación o buscar tenerla, y su motivación es poder tener un sentido ejecutivo de confianza y de sabio aprovisionamiento en el actuar. Sin embargo, para el líder que Dios elige, las cosas son diferentes. Dios tiene y quiere tener siempre el control, y anhela ver a sus hijos confiar plenamente en su sabia y buena guía. Dios hace un aparentemente exagerado énfasis en que su gente espere a su voz para saber cuándo avanzar y cuando parar. Números 9:18 refiere que “Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban”. Muchos siervos de Dios prefieren instrucciones claras, precisas y detalladas por adelantado sobre cuáles serán sus distancias, descansos, avances y cruces; en pocas palabras, quieren una bitácora de viaje; pero Dios prefiere ser seguido en completa dependencia y en donde su voluntad sea el criterio único, incuestionable y provisor de seguridad, autoridad y efectividad. El secreto es aprender a escuchar su voz. ¿Crees realmente que Dios te puede guiar mejor que tú mismo en lo que haces? ¿Puedes andar tranquilo sabiendo que Dios es quien guía tu organización, tu carrera profesional y tu familia?

Para reflexionar: Si Dios es tu copiloto, puedes tomar confiadamente una siesta al volante.


Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia, Venezuela

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