martes, 17 de enero de 2012

Madurez

Lectura: 1 Corintios 13:8-11.


Muchos líderes hemos asumido —erróneamente—, que somos personas maduras, pues dirigimos a otros y tomamos decisiones complicadas. Pero una reflexión honesta a nuestro corazón puede mostrarnos otra realidad. Una de las señales que evidencian carencias en el carácter, es la renuencia a pedir ayuda. El temor a la crítica, al ridículo o al rechazo, suelen estar detrás de esta actitud. Pedir ayuda, a pesar de las malas experiencias pasadas al solicitar apoyo, de creer que podemos solos, o de creer que nadie nos podrá ayudar, no sólo será de provecho en tiempos de necesidad; sino, será un verdadero pasaporte hacia un liderazgo maduro. Otra manifestación de inmadurez en el liderazgo es la incapacidad de vencer el temor. Es cierto, que un buen líder debe ser prudente, pero no podemos refugiarnos en una falsa prudencia para evitar encarar las circunstancias que se nos presentan. Resuelve enfrentar el temor al dolor que muchas decisiones necesarias suponen, decide creerle a Dios, quien ha dicho que tiene planes para ti, de paz y no de mal [Jeremías 29:11]. Finalmente, el orgullo, es la máscara de lo que hacemos para cubrir lo que en realidad somos, la cual sólo puede ser removida por la humildad de reconocer que necesitamos a otros en nuestro camino a la madurez.


Para Reflexionar: La verdadera grandeza es un galardón que Dios otorga a los humildes.


Edgar Medina, DF. Mexico.

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