miércoles, 29 de febrero de 2012

Histeria Colectiva o Historia Colectiva

Lectura: 1 Corintios 15:6

Josh McDowell en su libro “Evidencias que exigen un veredicto” muestra sus investigaciones, según las cuales Jesús existió históricamente. Dudar de las pruebas que existen acerca de la existencia de Jesús equivale a dudar si Colon descubrió América o si Bolívar libertó cinco países. Muchos escépticos dudan de la existencia de Jesús sin tomarse el trabajo de investigar. Ponen en tela de juicio la Biblia, sus autores y el marco histórico del cumplimiento de las profecías del nacimiento, vida y crucifixión de Jesús. Lo que demuestran los investigadores serios es que Jesús si existió. Ahora bien si aceptamos que existió, ¿Fue Jesús el hijo de Dios? ¿Hizo milagros? ¿Resucitó? Lo que dice la palabra es que “se apareció a más de quinientos hermanos a la vez”. Los escépticos han dicho que fue una alucinación. Lo que no han podido explicar es que sucediera a tanta gente y más aún ¡a quinientas personas a la vez! Hay muchas pruebas de los aspectos de la vida física de Jesús y a pesar de muchos, también de  su vida de divinidad. Jesús existe hoy en la vida de muchas personas. Las toca. Las transforma. Acompaña, guía, sana y es fiel. Pero la única manera de comprobar esta realidad es acercarse a Él y aceptarle en tu vida. Solo podemos decir que es real, pero tienes que comprobarlo tú mismo.

Para reflexionar: Solo vivir a Jesús en tu vida te probará de su fidelidad.

Hebert Reyes. Bogota, Colombia.

jueves, 23 de febrero de 2012

Arena en los engranes


Lectura: Romanos 7:5

Una visita a un relojero es fascinante. Poder ver como este especialista toma un reloj fino, lo abre y comienza a desarmar la maquinaria del reloj. Es increíble la cantidad de piezas tan pequeñas y delicadas  que contiene un reloj de mano. Todas las piezas esta inter contentadas de tal forma que funcionan juntas para cumplir un objetivo: llevar el tiempo con exactitud. Imaginemos por un momento que le cae polvo o arena a los engranes del reloj. Imagine las piezas precisas tratando de trabajar y moverse sumergidas en este agente extraño. Desde luego el agregar arena a una maquinaria tan fina es echarla a perder. Ahora pensemos en nuestras vidas, empresas y nuestras relaciones. Cuando agregamos pecado (arena) a la maquinaria, las piezas empiezan a destruirse, a dejar de funcionar correctamente y se estropean. El plan de Dios es perfecto, pero el pecado estropea su funcionamiento. En nuestro trabajo, el pecado (chisme, error, envidia, mentiras, etc.) entra para destruir e interferir en los resultados. Por ello, las empresas comprometidas con la calidad, aun sin conocer los principios de la Palabra de Dios, buscan remover el pecado en los procesos y relaciones para obtener mejores resultados.

Para reflexionar: ¿En qué áreas de nuestro trabajo diario estamos agregando “arena a los engranes”? ¿En nuestras relaciones con otros?

Jorge Gómez. México.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Respuestas Audaces desde el Carácter



En la vida de todo líder surgen situaciones que requieren acción inmediata y urgente. No importa si el líder es planificado o no, si su temperamento lo impulsa naturalmente o no, se necesita actuar ya. Sin duda, el que Abraham haya ido al rescate de su sobrino Lot, quien junto a su familia había sido capturado por ejércitos foráneos, era una respuesta situacional determinada por: su sentido de protección familiar, su capacidad de convocatoria de 318 siervos, su intimidad con Dios y la habilitación divina para la victoria. Abraham respondió desde lo que tenía en su “configuración interna” o “dispensario personal” al momento que recibió la noticia, es decir, en ese momento no podía comenzar a preparar el equipo idóneo, evaluar alternativas, iniciar un tiempo de oración e intimidad con Dios; la situación requirió simplemente “actuar con lo que tenía”. Aunque esto podría ser “espiritualmente riesgoso” para muchos, es obvio que Abraham tenía configurada una base confiable desde la cual actuó; Abraham tenía el carácter, la autoridad y la confianza para  actuar en ese momento. Además, él estaba listo, tenía la disposición adecuada, tenia claras sus prioridades y conocía de lo que era capaz Dios ante situaciones como esta. Toda esa configuración interna es parte del carácter. El fue capaz de dar una respuesta audaz desde su carácter, no desde su impulsividad. ¿Estás preparado en tu “configuración interna” para actuar ante algún reto que surgiese hoy?

Para Reflexionar: Preparémonos en Dios para enfrentar cualquier reto que surja.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.