jueves, 23 de febrero de 2012

Arena en los engranes


Lectura: Romanos 7:5

Una visita a un relojero es fascinante. Poder ver como este especialista toma un reloj fino, lo abre y comienza a desarmar la maquinaria del reloj. Es increíble la cantidad de piezas tan pequeñas y delicadas  que contiene un reloj de mano. Todas las piezas esta inter contentadas de tal forma que funcionan juntas para cumplir un objetivo: llevar el tiempo con exactitud. Imaginemos por un momento que le cae polvo o arena a los engranes del reloj. Imagine las piezas precisas tratando de trabajar y moverse sumergidas en este agente extraño. Desde luego el agregar arena a una maquinaria tan fina es echarla a perder. Ahora pensemos en nuestras vidas, empresas y nuestras relaciones. Cuando agregamos pecado (arena) a la maquinaria, las piezas empiezan a destruirse, a dejar de funcionar correctamente y se estropean. El plan de Dios es perfecto, pero el pecado estropea su funcionamiento. En nuestro trabajo, el pecado (chisme, error, envidia, mentiras, etc.) entra para destruir e interferir en los resultados. Por ello, las empresas comprometidas con la calidad, aun sin conocer los principios de la Palabra de Dios, buscan remover el pecado en los procesos y relaciones para obtener mejores resultados.

Para reflexionar: ¿En qué áreas de nuestro trabajo diario estamos agregando “arena a los engranes”? ¿En nuestras relaciones con otros?

Jorge Gómez. México.

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