miércoles, 28 de marzo de 2012

Cuando el líder convive con su gente.


Lectura: Josué 8:9

El pueblo de Israel había recientemente experimentado cambio de líder cuando le llegó su primera derrota en batalla al entrar a la tierra prometida, e iban por una segunda oportunidad a la conquista. El pecado de Acán, un israelita, había influido en la derrota. ¿Cómo se sentiría el pueblo ante el nuevo líder Josué luego de haber sido derrotados y teniendo que re-intentar el ataque? Probablemente miedo, inseguridad y duda eran sentimientos que llenaban los corazones de muchos, pero Josué parece haber percibido esto y “…se quedó aquella noche en medio del pueblo” (Josué 8:9). ¿Qué significó esto? Básicamente que Josué se quedó con ellos muy de cerca en el momento en donde ellos más necesitaban saber que su líder estaba cerca. Josué reconoció la importancia de pasar esa noche en medio del pueblo, compartiendo con ellos. Además, Josué fue el primero en levantarse (dando así el ejemplo); también pasó lista y salió adelante en la batalla. Primero, pasar lista da una impresión de que se preocupaba de cada uno por nombre y apellido. Segundo, ir al frente significaba un compromiso de dar el ejemplo, proveer el aliento necesario para avanzar y ganar la confianza de sus seguidores. Josué, así como cualquier otro líder, quizás no necesite compartir a este nivel de cercanía e intimidad especial todos los días y en todo momento con sus seguidores; sin embargo, la clave es reconocer cuando si es necesario hacerlo. ¿Cuándo fue la última vez que usted compartió de cerca con su gente? ¿Cuántas veces deja usted su comodidad para compartir momentos significativos con sus seguidores?

Para reflexionar: Los líderes se mantienen alerta a los sentimientos de sus seguidores en todo momento.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Optimizando Procesos


Lectura: Juan 15:2

En toda empresa organizada por procesos y centrada en el cliente existe la disciplina de erradicar todo tipo de desperdicio, empezando por el recurso “no renovable” el tiempo, los insumos, materiales, los servicios utilitarios como agua, energía, sistemas, etc. La clave de mejorar la productividad de los activos es aplicar el mejoramiento continuo de cada proceso, compuesto por una serie de actividades que deben ser ejecutadas eficientemente con el fin de satisfacer las necesidades de los clientes en el momento indicado. Diariamente se deben llevar registros de la eficiencia de cada proceso y aplicar los correctivos necesarios para obtener “frutos” más abundantemente. Generalmente los cuatro aspectos que deben tenerse en cuenta son: 1) ¿están las personas encargadas del proceso bien entrenadas para desempeñar su función cabalmente? 2) ¿Los insumos que entran al proceso cumplen con las especificaciones requeridas? 3) ¿Los equipos están disponibles y operando correctamente cuando el proceso así lo demande?, y 4) ¿el procedimiento ha sido estandarizado? Compruebe periódicamente la calidad de sus productos y/o servicios, revise cada proceso desde el área de recibo de materiales hasta el producto terminado listo para enviar a clientes, y siempre pregúntese si hay alguna manera de mejorar para cumplir con sus objetivos. Si usted acostumbra eliminar interrupciones o desperdicios de sus procesos, su productividad será cada vez mayor, pues ellos son los que impiden que usted obtenga “mayores cosechas”.

Para reflexionar: “El hombre prudente prevé las dificultades y se prepara para ellas” Proverbios 22:3


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Guiados, aún en la incomodidad



Del Rey David, podemos aprender tanto de su gloria, como de su desdicha. Pues, aún y en los momentos más oscuros, fue capaz de encontrar la dirección divina. Hubo una ocasión en que enfrentaba la insurrección de su hijo Absalón; la fractura de su familia; la traición de su consejero real; el descrédito ante su pueblo; y por si fuera poco, la acusación de haberle quitado la vida a Saúl, su antecesor en el trono de Israel. Recibir una calumnia es algo difícil de tolerar, la mayoría de nosotros tratamos de aclarar el asunto tan pronto como nos es posible. Pero, si aparte tuviéramos la oportunidad de hacer escarmentar a nuestros acusadores no lo dudamos —todo sea por amor a la justicia—, ¿no es así? Así lo pensó Abisai, el leal guardia de David, quien exclamó ante el impertinente calumniador: « ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.» [2 Samuel 16:9] David, contra toda lógica respondió: «Déjenlo que me ofenda todo lo que quiera, pues Dios le ha ordenado hacerlo» [v.11]. ¿Queeeeeé? Pues sí. David era un hombre sensible a la voz de Dios, tanto, que era capaz de escucharla en los momentos más adversos, a través de las cosas más «insignificantes».

Para reflexionar: ¿Qué te incomoda hoy por hoy?, ¿Has pensado que quizá sea la voz de Dios hablándote?

Edgar Medina. DF, México.

viernes, 9 de marzo de 2012

Mercaderes de Aguas Turbulentas

Lectura: Salmo 107:23-32

¿Se ha imaginado navegar en altamar sin GPS (Sistema de Posicionamiento Global, según las siglas en inglés)? De eso se trata el llamado a una vida cristiana en el mundo de los negocios. Muchos piensan en la vida cristiana como algo aburrido, lo cierto es que es todo lo contrario. Un cristiano en el mundo profesional y de negocios es un aventurero navegante de aguas turbulentas que mercadea basado en un sistema de valores diferente y cuyo sistema de avance efectivo o GPS surge de su relación con Dios. En un ambiente donde el caos, la competencia, la velocidad y las tormentas están presentes, los más intrépidos vencedores son aquellos que encuentran un sistema sobrenatural de efectividad. El Salmo 127:27 plasma a los negociantes navegando en un mar tan agitado que no solo se tambaleaban, sino que de nada les valía su pericia. Sin embargo, en el versículo siguiente (v.28) reconocieron su incapacidad para lidiar con la tormenta y activaron su GPS celestial, es decir, “...Clamaron al Señor en su angustia, y los libró de su tribulación”. Las tormentas prueban a los hombres y les permiten crecer. En el mundo profesional y de negocios siempre habrán tormentas con las que todo líder necesitara lidiar, la pregunta es ¿Qué hacer cuando aparezcan? El secreto es clamar a Dios, Él ha prometido que te responderá (Jeremías 33:3), te guiará (Salmo 25), y te mostrará cosas grandes y sin precedentes (1 Cor. 2:9 y Efesios 3:20).

Para reflexionar: Ver como Dios nos saca victoriosos de las altas olas del mundo profesional y de negocios, no tiene precio.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.