miércoles, 25 de abril de 2012

Deshabituándonos al Maná, Habituándonos a la leche y la miel


Lectura: Josué 5:10-12

¿Cómo te sientes cuando te falta de repente algo que tenias o recibías desde hace mucho tiempo? Años atrás muchos expertos en cambio personal y organizacional aprovecharon la metáfora del libro ¿Quién se ha llevado mi queso? para referir a los procesos por los que pasan los seres humanos cuando situaciones habituales (representados en el queso) se ven dramáticamente amenazadas o cambiadas, produciendo así emociones de angustia, temor y desasosiego. Cuando los israelitas vivían en esclavitud en Egipto comían relativamente bien, al salir y durante su permanencia de 40 años en el desierto su comida diaria era el Maná (comida que fluía del cielo), pero al entrar en la tierra prometida, repentinamente, el Maná cesó de emanar del cielo. Aunque inicialmente se quejaron de la provisión diaria aparentemente monótona, a través de los años se volvió una costumbre el salir cada mañana y recibir comida del cielo sin haber trabajado para ganársela. Sin embargo, lo habitual de la provisión de Dios fue transformado en el momento que entraron a la tierra tan largamente esperada, la tierra prometida. Para los israelitas, había llegado el tiempo de cultivar la tierra prometida, para así llegar a ver la bendición de los frutos prometidos. Hoy, muchos no perciben que la tierra prometida requerirá un nuevo esquema de provisión de parte de Dios. Implicará esfuerzo. Si bien, igualmente Dios es quien da la provisión por gracia cuando estamos en su terreno, Dios exige de nosotros valentía y laboriosidad para conquistar aquello que El ya nos ha entregado.

Para reflexionar: Tranquilo, Dios fue quien igualmente proveyó en Egipto, en el desierto y en la tierra prometida.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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