miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Bendiciendo lugares o personas?




Es una costumbre en Latinoamérica bendecir a los negocios o emprendimientos profesionales en el momento de su apertura o inicio. Muchos lo consideran e inclusive atribuyen una suerte de bienestar futuro ante el simple hecho de dicha ceremonia de invocación celestial; sin embargo, el ritual parece estar más orientado a las cosas que están en el negocio que a las personas que llevarán adelante el mismo. Hay muchos factores que inciden en que un negocio ande bien o no, más allá de solo haber sido “bendecido” al inicio. A continuación, algunas consideraciones para avalar el éxito de cualquier emprendimiento:

·         Dios bendice primordialmente a las personas, no a los sitios. Las iniciativas y los bienes materiales no son ni buenos ni malos por si mismos; el uso que se haga de ellos es lo que determinará si fueron usados para un fin honroso o no, que agrade a Dios o no, y que cause un impacto positivo en la sociedad o no.

·         Un negocio que incluye a Dios experimentará enriquecimiento y protección ante la tristeza. Proverbios 10:22 dice que “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Es posible inferir entonces que la bendición de Dios (no nuestras habilidades) es la que nos hacen enriquecer. Además, las cosas no sienten “tristeza”, solo los seres humanos la sienten.

·         Un buen comienzo requiere de un buen seguimiento para tener un buen final. También es importante que las personas involucradas (especialmente las que dirigen) decidan honrar a Dios en todo lo que hacen (incluyendo políticas administrativas, de manejo de personal y fiscales, etc.); si no, la dedicación inicial habrá sido en vano.

Para reflexionar: Asegúrate de invocar al Dios de la bendición continuamente, no solo la bendición de Dios una sola vez.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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