miércoles, 27 de junio de 2012

Cuida tu corazón


Lectura: Proverbios 23:7

El poder de la vida del hombre reside en su interior. No en balde la Biblia nos exhorta a guardar nuestro corazón. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).  En este contexto la palabra corazón no se refiere al músculo que bombea la sangre a través del cuerpo humano. Se refiere más bien al alma del hombre. En el pensamiento hebreo corazón y alma son, generalmente, la misma cosa. El corazón es el centro de la voluntad del ser humano, es el lugar donde se toman las decisiones, es la sede del intelecto y de las emociones. El corazón o el alma representa el yo mismo del hombre, su identidad, su vida propia, la conciencia de sí mismo. Necesitamos enfocarnos, entonces, en edificar la vida del alma, lo que  conlleva un proceso que dura toda la vida, dando prioridad a lo interno sobre lo externo –de adentro hacia afuera. Edificar la vida interior requiere fijar el foco de atención en nuestras raíces y nuestra espiritualidad. El Dr. Ron Jenson lo expresa en forma elocuente: “Nos urge efectuar un retorno a las raíces espirituales y a centrarnos en el carácter. Estas son las verdaderas bases para el auténtico poder personal. Lo que cuenta es quién es usted en lo más intimo de su ser, en lo más profundo de su fe, en su fortaleza espiritual. Esa es la verdadera fuente de su auténtico poder personal”.

Para reflexionar: El corazón es el centro de la vida, cuando está emocionalmente sano, la vida fluye.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela

martes, 19 de junio de 2012

Un mismo evento, diferentes significados


Lectura: Esdras 3:11-13

En el relato Bíblico de Esdras 3:11-13 se muestra una interesante historia que describe la diversidad humana. En el relato se percibe que al poner los cimientos para reconstruir el templo en Jerusalén, unos lloraban y otros se alegraban, expresando así sentimientos diferentes. Aquellos que habían visto la casa primera construida por Salomón, al ver echar los cimientos de la nueva, lloraban a gran voz. La pregunta es ¿por qué lloraban? La añoranza y el recuerdo de la antigua gloria con la nueva quizás les llevaban a una inevitable comparación mental de ambas imágenes, lo cual les provocaba un sentimiento particular. Mientras que la nueva generación, la que no había visto aquella gloria pasada del templo, estaban llenos de júbilo ante la nueva realidad de poder adorar a Dios libremente y de saber el grandioso futuro que estaba en sus manos. Un mismo evento, pero dos reacciones diferentes. Una nueva realidad vista desde los ojos de dos generaciones con experiencias distintas. No es extraño que personas vean algunos eventos de diferentes maneras. Ante esta realidad, es importante que el líder antes de asumir algo de forma generalizada realice un chequeo sobre cuál es la genuina perspectiva de la gente ante ciertos eventos (por muy obvio que pudiese parecer). Las preguntas a formular pudiesen ser: ¿Qué representa esto para ti? ¿Qué te produce en lo profundo este hecho o esta realidad que estas/estamos viviendo? De esa manera el líder comprenderá mejor a su gente y podrá, si tiene la intención, ser más relevante a las necesidades de cada segmento de sus seguidores.

Para reflexionar: Para ser un líder más sensible, es mejor aclarar que asumir.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

martes, 12 de junio de 2012

En tanto tenga oportunidad, siembre semillas que beneficien a otros

Lectura: Mateo 7:12



La mejor manera de ayudarse a sí mismo, es ayudando a otros. El éxito, como afirma John Maxwell, está también asociado con sembrar semillas que beneficien a otros. Agrega el mencionado autor: “Si al final del camino sólo tienes a tu EGO para aplaudir tu éxito, entonces has fracasado“. Somos bendecidos y llenos de oportunidades en la medida en que servimos a otros. Somos bendecidos para que sirvamos de canal de bendición para otras personas. Cuando ayudamos a otros, esto a su vez se devuelve en beneficios y nuevas oportunidades para nosotros. Existe una relación de reciprocidad que nos permite cosechar en proporción directa a las semillas que hemos sembrado en favor de otros. La clave del éxito está en  vivir conforme a la declaración de Jesús expresada en  Mateo 7:12. La cultura negativa del hombre ha tergiversado las palabras de Jesús al decir: “No hagas a los hombres lo que no quieres que te hagan a ti”. Pero eso es actuar por omisión, en sentido negativo. De tal forma que no les hago mal, pero tampoco les hago bien. Esta filosofía de vida, ha creado una despersonalización de las relaciones humanas. La gente ha dejado de interesarse positiva y proactivamente por sus congéneres. Por el contrario, la Biblia nos exhorta a que “…según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos…”.

Para reflexionar: El éxito que excluye a los demás nos es éxito en lo absoluto.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela

miércoles, 6 de junio de 2012

El empoderamiento de sustitutos para el liderazgo iniciado por Dios



Dios es quien inicia el liderazgo, nombra y otorga autoridad para que tome lugar. Es Él quien otorga poder y sostiene en pleno el ejercicio del liderazgo, y quien da la sabiduría para repartir el trabajo a realizar y hacer las transiciones de liderazgo que se requieran. Si un líder ha sido colocado por Dios para una tarea, y va fielmente en pos de eso, puede estar tranquilo de la provisión de Dios para lograr su cometido. Si en el trayecto las circunstancias oprimen y el líder percibe tener mucha carga, el líder puede comunicarse con Dios sobre la situación confiando que Dios enviará provisión para su socorro y en pro de su efectividad. Muchas veces la respuesta de Dios es apoyar sobrenaturalmente a través del empoderamiento de personas clave. En una ocasión (Números 11:16-17) el pueblo pidió algo, Moisés –el líder- le comentó a Dios la carga emocional que eso le generó, y Dios proveyó 70 ancianos para ayudarle a llevar la carga. En otra ocasión, Dios le permitió a Débora ver que necesitaba 10.000 hombres seleccionados particularmente de las tribus de Neftalí y Zabulón para enfrentar al ejercito de Jabín, Rey de Canaán, comandado por Sisara. Dirigidos por Barac, se levantó el número exacto de hombres necesarios para vencer en la batalla (Vea Jueces 4). Cuando Dios actúa en favor o en respaldo de un líder que El mismo escogió y le provee el milagro divino del empoderamiento, el líder experimentará una transformación en su cosmovisión de tal manera que anhelará entregar/rendir/distribuir todo el poder (Números 11:29). ¿Estás listo para empoderar a otros?

Para reflexionar: Dios empodera, y nos da a conocer cuando quiere empoderar también a otros.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.