lunes, 27 de agosto de 2012

¡Cuidado con el estrés!



La palabra griega para preocupación o afán es la palabra merimnao que significa estar ansioso, estar distraído, tener la mente dividida. Una persona que funciona de esa manera, le falta la capacidad para definir prioridades, en consecuencia se diluye entre muchos asuntos. El estrés es el resultado de vivir sin prioridades; de no saber  equilibrar las prioridades. Esto genera agotamiento y desgaste. Dice el Dr. Hans Selve, “el estrés es el desgaste de la vida diaria”. Lo cierto es que el exceso de estrés nos hace improductivos; nos desfocaliza de nuestras metas, nos roba la energía. El estrés es como una impetuosa corriente de agua que produce un desagüe de los cimientos de nuestra vida: física, emocional, mental y espiritual. El estrés drena los cimientos de nuestra vida, quitándonos estabilidad y vigor. No estoy diciendo que no nos ocupemos de nuestras responsabilidades, sino que no nos preocupemos hasta el punto de afanarnos. Un viejo amigo me dio un consejo: ocúpese, no se preocupe. En otras palabras, convierta la preocupación en acción. La Biblia por el contrario nos insta a descansar en la paz de Dios, que nos capacita para sobreponernos a la ansiedad y afán que puedan generar las circunstancias difíciles y conflictos.

Para reflexionar: El mejor antídoto contra el estrés es la paz que viene de Dios.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela

martes, 21 de agosto de 2012

Blindaje


Lectura: 1 Juan 1:5-10

Mi país se duele por una creciente inseguridad y violencia, las sangrientas escenas en los noticieros al día de hoy no son de países a otro lado del mundo, sino del país donde mis hijos crecen. Una de esas notas daba muestra de un escalofriante atentado a una mujer, funcionaria pública, donde más de 300 impactos de bala cubrieron por completo el vehículo en donde ella viajaba; lo increíble del caso fue que vivió para contarlo, lo cual se atribuyó al excelente blindaje con el que se revistió al auto meses antes del ataque. La vida de un líder, no está exenta, en ningún modo, de sufrir agresiones. Las puede haber tanto en el terreno físico como en el espiritual; especialmente las que el enemigo perpetra en contra nuestra. La Biblia misma le describe, a este ángel caído, como león rugiente, buscando a quién devorar. ¿Habrá algún blindaje capaz de librarnos de una muerte segura? Sí, lo hay; es la verdad. Hace poco comprendí que como líder cristiano no podía vivir a un nivel menor de transparencia que el que la Palabra de Dios refleja, decidí entonces confesar mis fallas, no sólo a Dios, sino a quienes había ofendido; el trago no fue fácil, pero, la seguridad que la verdad otorga ha blindado mi vida y la de mi familia.

Para reflexionar: La verdad es la antorcha que nos hace sentir protegidos.

Edgar Medina, México DF, México. 

martes, 14 de agosto de 2012

La Visión


Lectura: Habacuc 2:1-3  

Cuando somos capaces de mirar en el paso las acciones y razones que nos trajeron a ser lo que somos en el presente, lo llamamos diagnóstico. Cuando determinamos con base en el diagnostico lo que queremos ser, donde queremos estar, lo llamamos Visión. Hasta allí todo bien. Pero ¿cómo ir desde lo que somos hasta lo que queremos ser? Lo hacemos mediante un proyecto. En el proyecto determinamos como vamos a usar los recursos que tenemos para lograr hacer realidad la visión. Cumplir con la visión es nuestra misión. ¿Parece fácil no? En realidad establecer una visión, especialmente de vida es muchísimo más difícil. Saber que quieres ser cuando viejo, que clase de familia quieres tener, cual será tu relación con Dios, son todas decisiones que requieren trabajo. La vida es mucho más que tener una buena casa o un buen nivel de retiro. Trasciende a la muerte. Requiere contestar preguntas como: “de dónde vengo”, “a donde voy” y “para que estoy en esta tierra”. ¿Confías lo suficiente en Dios para creerle que la visión, si está de acuerdo con su voluntad, siempre se cumplirá? Si no, pídele su guía y pídele que te hable. Que te muestre su voluntad y su deseo para ti. Entonces… Escribe la visión.

Para reflexionar: Para aquellos que creen, todas las cosas le son para bien.

Hebert Reyes - Bogotá, Colombia

martes, 7 de agosto de 2012

Errores y Restauración en el Liderazgo



En la película El Príncipe Caspian de la serie “Las Crónicas de Narnia” de C.S. Lewis, se captura una escena en la que el príncipe Peter logra salvarse de una batalla, pero vio de cerca como estaba dejando a muchos de sus aliados que iban a morir atrapados en el castillo como consecuencia de su egocéntrico e inescrupuloso sentido de dirección que ignoró el consejo de otros. Oficiales Chilenos tardaron apenas minutos en emitir una alerta de tsunami luego de experimentar un lamentable terremoto en 2010, y eso costo vidas en poblaciones costeras ya que un tsunami no tardó en llegar. Los líderes asumen riesgos diariamente que implican altos costos o altos beneficios. Cuando los líderes deciden y fallan, sus errores son más costosos que los de los demás. El rey David, afamado y apreciado por generaciones por su relación íntima con Dios y por sus hazañas, cometió grandes y costosos errores. En 1 Crónicas 21:14 dice que “Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres”, y todo esto por un error de David. ¿Cuánta gente ha muerto o ha sufrido por causa de algún error o alguna mala decisión suya? Quizás ninguna, pero de seguro algunas implicaciones ha tenido alguna mala decisión. Sin embargo, la buena noticia es que los líderes pueden ser restaurados. Jesucristo prometió darle paz y sentido de vida a quienes lo buscan genuinamente. Toda experiencia costosa y/o dolorosa en la vida de un líder puede canalizarse hacia convertirse en una fuerza transformadora para intentarlo de nuevo, con nueva perspectiva, humildad y fortaleza proveniente de Dios.

Para reflexionar: Aunque los líderes fallan, también los líderes pueden ser restaurados.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.