martes, 25 de septiembre de 2012

Conviértase en Cazador de Oportunidades



Decía J. Ruiz de Alarcon:”Tiempo, lugar y ventura muchos hay que lo han tenido; pero pocos han sabido gozar de la coyuntura”.  A todos se nos presentan oportunidades en la vida, bien en el plano laboral, social, familiar, espiritual, etcétera; pero cuando las oportunidades se presentan hay que estar preparados para aprovecharlas. A la buena suerte hay que salirle al encuentro, y quien insiste en lograr algo, produce las circunstancias buscadas. Necesitamos crear las oportunidades. Como decía Francis Bacon, “La ocasión hay que crearla; no esperar que llegue”. Lo importante es estar alertas, vigilantes y dispuestos a aprovechar las oportunidades. Las oportunidades son aprovechadas por aquellos que están preparados no por los que simplemente reaccionan antes los acontecimientos e improvisan en el momento. El autor de Proverbios  (Salomón) dijo: “Prepara tus labores fuera, y disponlas en tu campos, y después edificarás tu casa”. Si quieres cristalizar con éxito las oportunidades que la vida te ofrece, es preciso prepararte anticipadamente. Cuando la oportunidad llame a tu puerta, necesitas saber cómo reaccionar positivamente ante ella, necesitas estar listo para abordarla con efectividad. Es importante poder reconocer que estás ante una oportunidad. Si no estás mental, emocional, física y espiritualmente preparado, la oportunidad te agarrará desprevenido y pasará de largo.
                              
Para reflexionar: Aprovechar las oportunidades demanda ser proactivos

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela

martes, 18 de septiembre de 2012

Despierta


Lectura: Efesios 5:1-20

Una madrugada, al trasladar una vitrina con la ayuda de algunos amigos, el vidrio de una repisa de deslizó, cayendo al suelo y rompiéndose en mil pedazos. El fuerte ruido que provocó, contrastó drásticamente con el silencio que hasta ese momento imperaba. Lo interesante del asunto fue que tras el siniestro mis sentidos se agudizaron a tal grado que pude decir más tarde: «Creía que estaba despierto, ¡hasta que desperté!» En mi vida espiritual ocurrió exactamente lo mismo, caminé un largo tramo, llevando las cargas del servicio y el ministerio, creyendo que estaba despierto hasta que colapsé. Creía ver todo con claridad, pero no era así. El apóstol Pablo se percató de que muchos creyentes no tenían el progreso debido en su andar cristiano, por una lamentable realidad: estaban dormidos [ver Efesios 5:14]. Dios no escatima en sacrificar nuestra «comodidad» a fin de edificar nuestro carácter. Uno de los recursos de los que más echa mano el Creador es el dolor. Job fue un hombre que amaba y respetaba a Dios, sin embargo, tras pasar por el duro valle de dolor llegó a confesar: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven» [Job 42:5 RVR]. Otro despertador es la confrontación. David, a pesar de su cercanía y sensibilidad a Dios, cayó en el pozo profundo de la inmoralidad. En ese estado, tremendamente somnoliento, recibió la visita de Natán, profeta de su tiempo. Él le contó una historia de un hombre que había actuado con una injusticia e impunidad tal que encendió la ira del rey David, entonces el profeta aclaró: « ¡Tú eres ese hombre!» [2 Samuel 12:7 NVI].

Para reflexionar: La vida en Cristo es un sueño que Dios diseñó para vivirse despierto.

Edgar Medina, México DF, México. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Ama a tu Esposa


Lectura: Efesios 5:29

Una de las afirmaciones más controversiales de la Biblia la hace el Apóstol Pablo en Colosenses 3:18, “Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor”. Lo que la sociedad moderna ha utilizado es solamente la afirmación de que las esposas deben someterse a sus maridos. Suena machista y discriminatorio. Pero la otra cara de la moneda está en la forma como el esposo debe amar a su esposa. Primero el Apóstol Pablo habla de que se ame a la esposa como a nuestro propio cuerpo. ¿Seríamos capaces de descuidar y herirnos a nosotros mismos? De seguro que no. También dice “así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.” Efesios 5:25-27 ¿Seremos capaces de amar a nuestra esposa así? Amarlas, hacerlas santas, purificarlas, radiantes, sin mancha, ni arruga, ni imperfecciones. ¿Qué mujer se negaría a “someterse” a un hombre que la ame así? Que ella decida aceptar la cobertura a un esposo que la ame así, es rendirse a alguien que todo lo hace por su bien. Cuando seamos capaces de amar a nuestras esposas como Cristo ama a su iglesia, no tendremos que pedir nada. Ella querrá hacerlo por amor.

Para reflexionar: Ámala como a ti mismo.

Hebert Reyes - Bogotá, Colombia





lunes, 3 de septiembre de 2012

La “Regla de 10” en la Historia


Lectura: Éxodo 18:13-27

La mayoría de las grandes civilizaciones a través de la historia han reconocido la importancia de procesos supervisorios efectivos para el logro de grandes obras. Usaban muy comúnmente la “Regla de 10”, en la que una persona que velaba por el buen funcionamiento (Supervisaba) era asignado por cada diez personas que ejercían una tarea. A continuación se mencionan algunas referencias tomadas del libro La Evolución del Pensamiento Gerencial (1994), cuyo autor es Daniel Wren, sobre la aproximación al uso de esta regla en la historia:
·         1.750 A.C. Egypto: La evidencia muestra “Ushabis” (Siervos) y “Viziers” (Supervisores). Con una relación de 10 ushabis por cada vizier.
·         1.500-1.400 A.C. Hebreos: Moisés, gracias a la recomendación de su suegro Jetro, implementó un sistema de liderazgo basado en la “Regla de 10”.
·         1.295 A.C. Marco Polo mencionó como los de Manchuria y Mongolia usaban la Regla de 10.
·         1.532-1.200 A.C. Los Incas evidenciaron este sistema en su organización social.
·         600 A.C. China (Sun Tzu). Usado como componente importante del sistema militar para el orden y las reglas operativas.
Ante la contundente evidencia histórica de este radio de acción organizativa, y al menos intentando mantener cierto grado de cercanía al número diez, conviene evaluar: ¿Cuántas personas tenemos actualmente a nuestro cargo? ¿Cuán eficiente estamos siendo con el número de personas que estamos supervisando actualmente?

Para meditar: Enumere dos cosas que puede hacer para acercarse a la “Regla de 10” en su gestión de liderazgo.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.