martes, 2 de octubre de 2012

Reflexión Verbalizada Revitalizante (RVR)


Lectura: Salmo 77:12

El autor Marvin R. Wilson en su libro “Nuestro Padre Abraham” hace una serie de descripciones de las costumbres hebreas asociadas a la meditación que nutren el interés por esta notoria disciplina espiritual de suma utilidad para cualquier líder creyente. Por ejemplo, el autor comenta sobre costumbres hebreas que implicaban largos periodos de tiempo ininterrumpidos para la meditación. Esto básicamente acompañado con que los tiempos no eran guiados por relojes ni alarmas de fábricas, sino por el sol. La única pauta diaria era una pausa del trabajo cuando el sol se posaba en lo más alto. Además, al ponerse el sol, quedaban libres de trabajo. La misma Biblia nos lanza una invitación a meditar en la ley de Dios, tanto Josué 1:8 (Profetas) como el Salmo 1:2 (Salmos) sirven para corroborar esa perspectiva. La palabra usada para meditación es Hagah, y curiosamente significa “emitir un sonido, murmurar, hablar en un tono bajo”. Meditar entonces no era un acto silencioso; sino más bien un acto verbal expresado en palabras habladas. La implicación es que las palabras de la boca son un paralelo a la meditación del corazón (Salmo 19:14). En este sentido, la meditación es la verbalización externa de los pensamientos de uno ante Dios, con respecto a sus enseñanzas (la Biblia) y sus obras. Significa articular, en un tono bajo, pensamientos de adoración, asombro y alabanza. Esta forma de verbalización permite orar con un sentido superior de intensidad y kavanah (que es propósito), atención, dirección.

Para meditar: Ante tanto ajetreo profesional y empresarial ¿Inviertes tiempo en meditar en la palabra, los hechos y los atributos de Dios?

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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