miércoles, 30 de enero de 2013

Fabricación de Líderes a la Antigua



La tecnología ha avanzado enormemente en los últimos años, muchas de las cosas que hoy consumimos ya no se fabrican como en el pasado. Procesos de elaboración que tomaban semanas enteras y una buena cantidad de obreros, hoy son efectuados en cosa de minutos, por menos personas e incluso sin ellas. Sin embargo, las nuevas generaciones de líderes se siguen «fabricando» de la misma manera desde hace siglos. Los líderes del mañana —al igual que los del ayer—, requieren ser mentoreados por otros líderes, tanto reales como maduros, que impacten positivamente sus vidas; que los posicionen y reconozcan. Requieren, los discípulos de hoy, lo mismo que los discípulos que Jesús entrenó, la cercanía de su mentor, del cual reciban: ejemplo, impulso, adopción e inspiración. Los futuros líderes de hoy suplican —aunque muy pocas veces con sus palabras—, tiempo. Justo el que se requiere para ser capacitados y recibir la estafeta de nuevos desafíos; la paciencia de aguardar que cada ladrillo sea ubicado en su lugar hasta culminar el gran palacio que construimos juntos. Sí, tiempo; el tiempo que demanda: un consejo, una exhortación y de cuando en cuando una mano que restaure un corazón herido.

Para reflexionar: Muchas cosas han cambiado, pero, los líderes se siguen fabricando a la antigüita.

Edgar Medina, México DF, México. 

viernes, 25 de enero de 2013

Fuerza para resistir.



En su libro Secretos infelices de la vida cristiana, Tim Stafford cuenta la trágica historia de cómo el submarino nuclear Thresher fue demasiado profundo en el océano y fue aplastado en pequeños trozos por la implosión que luego casi nada pudo ser identificado. Un submarino necesita sendos pedazos de acero de espesor para soportar la presión del agua cuando se sumerge. Sin embargo, hay pocas paredes que los seres humanos pueden construir en submarinos que les permitan resistir la presión de las partes más profundas del océano. Y, sin embargo, en esas mismas aguas profundas del océano, donde había sido triturado el submarino de acero, pequeños peces nadan sin importarles lo que pasa a su alrededor. ¿Cómo es esto posible? ¿Cuál es su secreto? El secreto está en el hecho de que tienen un sistema de presión incorporado que permite que su presión interna  corresponda perfectamente a la presión que es ejercida desde el exterior sobre ellos. Tú y yo podemos intentar y esforzarnos al máximo en construir muros de acero para bloquear las presiones externas (tentación), pero nunca será suficiente. Lo que necesitamos es un poder dentro de nosotros que se sobreponga a la presión ejercida desde el exterior. Ese poder es Jesús, que reside en nosotros por el Espíritu Santo. La presión desde el exterior es muy grande. El mundo, la carne y el diablo, pueden poner presión contra nosotros enormemente, pero a causa de Jesús, tenemos la respuesta interna a la presión exterior.

Para reflexionar: La presión desde afuera nunca es mayor que el poder de Dios activado en el creyente.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

Adaptado de:

jueves, 17 de enero de 2013

Caso: Un líder que lava los pies a sus seguidores


       Lectura Clave: Juan 13:12-17

  ¿Cuántas veces ha visto usted a un líder lavándole los pies a sus seguidores? Quizás no muchas. En una oportunidad Jesucristo tomo la iniciativa de limpiarles los pies a sus discípulos o seguidores. En la última y gran cena que El vivenció con ellos antes de su partida, el tomo la iniciativa de hacer algo que culturalmente para esa época (y quizás para esta también) podía ser considerado un tanto denigrante. Jesús se ofreció para el trabajo, iniciando así un liderazgo de servicio ante un acto que quizás nadie más haría. Él tomó el riesgo y emprendió el servicio. Según refiere EQUIP, “el no espero un ‘rally para lavar los pies’ para comenzar”. Su acción trascendente no solo honró la humanidad de los presentes a través del servicio practico y real; sino que también fue una oportunidad para inspirarles a hacer lo mismo ya que les reto refiriéndoles: “Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Quien lo pensaría, una toalla se convirtió en una poderosa herramienta de influencia.

Para Reflexionar: Servir es sinónimo de Liderar.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

martes, 8 de enero de 2013

Niños de Hoy, Dirigentes de Mañana



¿Te has tomado el tiempo para observar un grupo de niños o un grupo de muchachos, en su ambiente “natural”, especialmente cuando creen que nadie les observa? Piensa que hace solo algunos años tú mismo eras un chiquillo jugando con tus amigos. Solo unos años pasaran hasta que esos muchachos que miras hoy lleguen a ser los dirigentes de esta sociedad. Serán los ejecutivos y empresarios que te reemplazaran. Se encargaran de elegir presidentes y gobernantes. Serán quienes decidan sobre tu sistema de retiro. Establecerán los cambios de las leyes que gobernaran tus nietos. Serán quienes criaran a tus nietos, bisnietos… en fin. Hoy mismo existe una falta de asumir compromisos de nuestros ejecutivos(as). Los padres que creen que la responsabilidad de la educación es del colegio, la responsabilidad de la formación en fe es de la iglesia y que la responsabilidad de la creación de buenos esquemas sociales es del gobierno; no se dan cuenta que lo que pase con sus hijos en cuanto a la educación, la fe y lo ciudadano, hoy ¡es responsabilidad de ellos, de los padres! Por esto si quieres asegurarte del futuro de tus hijos y nietos hazle caso a la palabra de Dios. Instruye al niño en el camino correcto. Háblale de la dignidad con que Dios creó al hombre. Háblale de la razón de por qué hoy hay tanta maldad, que fue la caída del hombre y su depravación. Háblale de la reconciliación que Dios plantea a través de su hijo amado Jesucristo. Háblale de la redención que nos otorga la gracia de poder ser perdonados y hechos de nuevo hijos de Dios. ¿Crees que algún sistema educativo o gubernamental o  incluso eclesial lo hará por ti?

Para reflexionar: “Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre”.

Hebert Reyes - Bogotá, Colombia

martes, 1 de enero de 2013

Líderes mansos, no mensos.


Lectura Clave: Mateo 5:5

La Biblia es hermosamente descriptiva sobre cómo Dios transforma a hombres impetuosos en hombres mansos. No los induce a ser mensos, sino que anhela que lleguen a ser mansos. Les conduce el carácter a una posición de efectiva mansedumbre. En el famoso Sermón del Monte, Jesús refirió: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). Ser manso significa tener poder bajo control. Implica estabilidad emocional y balance. No sobre-emocionarse con los triunfos, ni desesperarse con los fracasos. Hay varios ejemplos en la Biblia. Un ejemplo fue Moisés, quien a pesar de haber matado a un egipcio en un arranque de impulsividad, años mas tarde llegó a conducir al inmenso pueblo de Dios por el desierto hacia la tierra prometida. Sin embargo, eso ocurrió solo después de Moisés haber pasado por 40 años siendo procesado por Dios en condiciones desérticas peculiares hasta que llegó a ser descrito así: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” (Números 12:3). Otro ejemplo fue Jacob. Quien trató a su propio hermano y a su tío con viveza o astucia; sin embargo, Dios terminó cambiándole el nombre por “Israel” luego de tratar con su carácter en varias oportunidades. El astuto fue capturado en su astucia, Jacob fue un “cazador cazado”. Otro gran ejemplo fue Abraham. En una ocasión arriesgó la integridad física y moral de su esposa ante un Rey foráneo por miedo a ser descubierto como impostor. A este también Dios le transformó, cambiándole la cobardía por un combo de confianza y seguridad al actuar.

Para Reflexionar: Es mejor ser amansado, que ser amañado.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.