martes, 1 de enero de 2013

Líderes mansos, no mensos.


Lectura Clave: Mateo 5:5

La Biblia es hermosamente descriptiva sobre cómo Dios transforma a hombres impetuosos en hombres mansos. No los induce a ser mensos, sino que anhela que lleguen a ser mansos. Les conduce el carácter a una posición de efectiva mansedumbre. En el famoso Sermón del Monte, Jesús refirió: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). Ser manso significa tener poder bajo control. Implica estabilidad emocional y balance. No sobre-emocionarse con los triunfos, ni desesperarse con los fracasos. Hay varios ejemplos en la Biblia. Un ejemplo fue Moisés, quien a pesar de haber matado a un egipcio en un arranque de impulsividad, años mas tarde llegó a conducir al inmenso pueblo de Dios por el desierto hacia la tierra prometida. Sin embargo, eso ocurrió solo después de Moisés haber pasado por 40 años siendo procesado por Dios en condiciones desérticas peculiares hasta que llegó a ser descrito así: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” (Números 12:3). Otro ejemplo fue Jacob. Quien trató a su propio hermano y a su tío con viveza o astucia; sin embargo, Dios terminó cambiándole el nombre por “Israel” luego de tratar con su carácter en varias oportunidades. El astuto fue capturado en su astucia, Jacob fue un “cazador cazado”. Otro gran ejemplo fue Abraham. En una ocasión arriesgó la integridad física y moral de su esposa ante un Rey foráneo por miedo a ser descubierto como impostor. A este también Dios le transformó, cambiándole la cobardía por un combo de confianza y seguridad al actuar.

Para Reflexionar: Es mejor ser amansado, que ser amañado.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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