martes, 23 de abril de 2013

Aprendizajes del Liderazgo de Nehemías








Nehemías demostró a los miembros de su comunidad que era un hombre con objetivos claros y concretos, alineados a llevar los planes que Dios había puesto en su corazón. El líder auténtico precisa llevar su idea de la cabeza al interior de su corazón, pues así podrá inspirar a los miembros de su equipo a responder con entusiasmo. Nehemías demostró que tenía la “camiseta puesta” puesto que estuvo al frente en la trinchera exponiendo sus manos a la ardua tarea de reconstruir el muro de Jerusalén. Demostró ser un modelo de integridad y de trabajo duro, ingredientes necesarios para lograr el éxito en todo proyecto al que se nos ha encomendado. El líder verá reflejado su carácter y competencia en la conducta de sus dirigidos, pues el papel de modelo será un ejemplo a seguir por los miembros de su equipo. Si tú quieres ser un líder auténtico asegúrate de colocar altas normas de desempeño, mantenerte en contacto (tanto con tu equipo de trabajo como con tus clientes) y liderar con integridad. Algunos rasgos del verdadero liderazgo:

1.    El mejor uso del poder está en no tener que usarlo, pues las personas siguen a los grandes líderes porque los respetan, no por el poder que ellos ostentan.
2.    Los líderes inspiran a otros al demostrar su pasión interna, y exteriorizan su latente potencial a través de un sano carácter y competencias sólidas que inspiran seguridad y confianza a quienes se le unen en la búsqueda de un beneficio mayor.
3.    Una de las cualidades del líder auténtico es la humildad, que ayuda a la persona a estar consciente de sus fortalezas y debilidades.
4.    La confianza es una de las herramientas más poderosas de motivación e inspiración con que cuenta todo verdadero líder.
5.    Los líderes auténticos valoran ambas áreas: el lado social (personas) y el de los procesos (aspectos técnicos), alineando ambas áreas a través del propósito fundamental de la empresa para llegar a hacer la gran diferencia.

Para reflexionar: "Hasta el niño revela su carácter por lo que hace, si sus acciones son puras y correctas" Proverbios 20:11

Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

miércoles, 17 de abril de 2013

7 Características de un Equipo

Lectura: Hechos 6: 1-7



El buen manejo de las prioridades y el trabajo en equipo dan como resultado unos frutos en abundancia, tal como se deduce de este pasaje. Hay una etapa en los proyectos que aparece el descontento y si no se sabe dar una oportuna y sabia dirección, su rumbo errático lo lleva a descarrilar. Dentro de cada equipo de trabajo cada miembro precisa ser escogido cuidadosamente, teniendo en cuenta las exigencias de la tarea y el perfil de la persona a la que se le va asignar una determinada responsabilidad, para que cada uno pueda rendir a su más alto potencial. Si los sueños que tienes los puedes realizar solo, son sueños muy pequeños. Jesús necesitó de un equipo para llevar a cabo el plan de Dios….”cambiar el mundo.” A continuación, siete características de un equipo son:


1. Compromiso: abrazan la visión totalmente, intencionalmente, consistentemente y apasionadamente (son requisitos para llevarla a cabo).

2. Claridad organizacional: Un equipo saludable y productivo comunica claramente las responsabilidades y las expectativas a cada miembro.

3. Química: el equipo posee una combinación de personas que produce una química positiva. La “diversidad es buena”.

4. Comunicación: los equipos saludables y productivos demuestran un esfuerzo diligente para mejorar la efectividad de la comunicación entre ellos.

5. Resolución: poseen la habilidad de resolver los conflictos con gracia y rapidez.

6. Cambio: tienen la habilidad y disposición para adaptarse a los cambios.

7. Sacrificio: están dispuestos a sacrificar sus agendas personales por el bien del equipo.

Para reflexionar: “Ningún gran sueño se ha construido por una sola persona”

Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia

martes, 9 de abril de 2013

Perdón en los Negocios.





El mundo de los negocios perdona poco. Las obligaciones generan deudas, y las deudas son para ser pagadas. Cuando alguna de estas cosas no ocurre, el ciclo normal de los negocios se rompe y se genera una seguidilla de desajustes a lo largo de la cadena de relaciones comerciales. Se imagina recibir una carta de su condominio que diga: “Hemos decidido exonerarle su cuota de condominio este mes”; o un banco que le  informe “Durante este año, no le cobraremos su cuota de crédito de vehículo”; Seria genial!! Pero, difícilmente ocurrirá. No es usual conseguir que se decida perdonar la deuda de alguien. Es importante saber que el amor obliga, es decir, revuelve el corazón a tal punto que lo torna en agradecimiento. Además, el amor muchas veces implica perdón. Si alguien decide perdonarnos algún tipo de deuda, eso automáticamente ha de quedar registrado en el “Hall de la Fama” de nuestro corazón y lo normal sería ser agradecido proporcionalmente a la dimensión de esa deuda. Y aunque esta no es una práctica habitual en las relaciones y en los negocios, aun así es una poderosa práctica de transformación. En Lucas 7:41-42, vemos como Jesús aborda a un fariseo que estaba incomodo por el humanamente “inmerecido” trato de aceptación y perdón que Jesús le daba a una mujer de no tan buena reputación. El genera una pregunta a fin de ponderar la dimensión de agradecimiento que se produce en personas con aparentemente menos cosas en su inventario personal que perdonar. Aterrizando así el aprendizaje en que al que mucho se le perdona, mucho ama. Aunque a todos Dios nos ha perdonado mucho, solo pocos lo han reconocido (por lo tanto han agradecido poco y han perdonado poco a otros). No digo que tengamos que perdonar desde hoy en adelante todo lo que las personas o empresas nos adeuden; solo seamos líderes que aplican sabiamente y reconocen el perdón como una práctica de gran poder en las relaciones y práctica profesional.


Reflexión: Deuda grande perdonada, agradecimiento grande. Deuda pequeña perdonada, agradecimiento pequeño.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.


martes, 2 de abril de 2013

Columnas Espirituales (Basa, fuste, y capitel)


Lectura: Filipenses 4:1-8
Mi suegro es un muy destacado ingeniero civil, a él y a varios de sus hijos, incluida mi hermosa esposa Yessi, les encanta la construcción y los bienes y raíces. Yo en cambio, con dificultades logró abrir la puerta de mi casa y cruzar por ella, mucho menos pudiera pensar en construir una. Sin embargo, hace días, el verso ocho del capítulo cuarto de la carta que Pablo escribe a los Filipenses me hizo abrazar —al menos un poco—, la afición por la construcción que tiene mi familia política. Pues hallé aquí siete principios que se erigen como columnas de la mentalidad que Dios desea encontrar en nosotros. Estudié que las columnas están compuestas por tres elementos esenciales: La basa, el fuste, y el capitel. Muchos de nuestros pensamientos son sencillamente incapaces de soportar las cargas del llamado que de Dios hemos recibido por no estar éstos —como lo hace el fuste—, firmemente apoyados en la basa que representa: Quién es Dios y cuál es su naturaleza. Probablemente no ignoramos de su poder, pero seguimos recurriendo a apoyos falsos e inestables. Nuestra conducta externa, tal como lo hace el capitel en la parte más alta de la columna, conecta nuestros pensamientos y convicciones con la carga del ministerio, vocación y profesión.

Para reflexionar: Naciste para tener un pensamiento firmemente fundado en Dios, sólo así tu conducta será fiel soporte a tu llamado.

Edgar Medina, México DF, México.