martes, 9 de abril de 2013

Perdón en los Negocios.





El mundo de los negocios perdona poco. Las obligaciones generan deudas, y las deudas son para ser pagadas. Cuando alguna de estas cosas no ocurre, el ciclo normal de los negocios se rompe y se genera una seguidilla de desajustes a lo largo de la cadena de relaciones comerciales. Se imagina recibir una carta de su condominio que diga: “Hemos decidido exonerarle su cuota de condominio este mes”; o un banco que le  informe “Durante este año, no le cobraremos su cuota de crédito de vehículo”; Seria genial!! Pero, difícilmente ocurrirá. No es usual conseguir que se decida perdonar la deuda de alguien. Es importante saber que el amor obliga, es decir, revuelve el corazón a tal punto que lo torna en agradecimiento. Además, el amor muchas veces implica perdón. Si alguien decide perdonarnos algún tipo de deuda, eso automáticamente ha de quedar registrado en el “Hall de la Fama” de nuestro corazón y lo normal sería ser agradecido proporcionalmente a la dimensión de esa deuda. Y aunque esta no es una práctica habitual en las relaciones y en los negocios, aun así es una poderosa práctica de transformación. En Lucas 7:41-42, vemos como Jesús aborda a un fariseo que estaba incomodo por el humanamente “inmerecido” trato de aceptación y perdón que Jesús le daba a una mujer de no tan buena reputación. El genera una pregunta a fin de ponderar la dimensión de agradecimiento que se produce en personas con aparentemente menos cosas en su inventario personal que perdonar. Aterrizando así el aprendizaje en que al que mucho se le perdona, mucho ama. Aunque a todos Dios nos ha perdonado mucho, solo pocos lo han reconocido (por lo tanto han agradecido poco y han perdonado poco a otros). No digo que tengamos que perdonar desde hoy en adelante todo lo que las personas o empresas nos adeuden; solo seamos líderes que aplican sabiamente y reconocen el perdón como una práctica de gran poder en las relaciones y práctica profesional.


Reflexión: Deuda grande perdonada, agradecimiento grande. Deuda pequeña perdonada, agradecimiento pequeño.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.


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