martes, 21 de mayo de 2013

La actitud: una postura ante la vida.


            

Las actitudes son más importantes que los hechos”, decía el Dr. Karl Menniger. También, William James acotaba: “El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al modificar las actitudes de su mente”.

La actitud positiva permite adaptarnos exitosamente al entorno, por muy cambiante y adverso que resulte. Esto lo podemos ver ejemplificado en la vida de San Pablo. El apóstol había desarrollado la habilidad de ajustar su actitud a la medida de la situación que le tocaba vivir. Ahora el aprender esta conducta no le vino automáticamente. Pablo aprendió a focalizarse en el lado optimista y esperanzador de la vida y  a  ver las circunstancias adversas no como problemas, sino como oportunidades de aprendizaje y de madurar y crecer en carácter. No se trata de un simple estado de conformismo, sino de adaptación y flexibilidad al entorno y circunstancias que le toque vivir, manteniendo un estado de contentamiento – alegría y optimismo, independientemente de las circunstancias - favorables o desfavorables. 
   
Tener una correcta actitud positiva no hace desaparecer los problemas, pero si nos coloca en el mejor estado mental para enfrentar las dificultades y desafíos de la vida.

Para reflexionar: “La actitud adecuada permite que nuestra respuesta este al nivel del desafío que nos toca enfrentar” S. Covey.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

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