martes, 25 de junio de 2013

Transparencia

Lectura: Salmo 119:6

Un líder auténtico construye una cultura donde la verdad prevalece y donde no hay excepción a la regla. Transparencia y apertura son dos pilares de su comportamiento en todas sus actuaciones, tanto hacia el interior de la empresa con sus colaboradores, como hacia afuera con sus clientes, proveedores, y accionistas. Por el contrario empresas donde todo es permitido tarde o temprano esto conducirá a resultados adversos. La credibilidad de los responsables por llevar las riendas de la empresa dejará mucho que desear, y por lo tanto la falta de confianza tan importante para que todo fluya armónicamente pasará un impuesto muy alto en todos los ámbitos de la empresa. Conducir sus tareas con la máxima integridad y ser diligente para responder con los problemas que atentan contra la sana ética es la mejor práctica para evitar caer en situaciones embarazosas, tales como caer en manipulaciones con nuestros clientes, proveedores y accionistas. Cada día debemos hacernos una autoevaluación y reflexionar sobre cómo está respondiendo cada colaborador a las políticas y procedimientos frente a su responsabilidad con la ética. Si cada trabajo se lleva a cabo con diligencia y honestidad, entonces no habrá de que preocuparse de que se descubra algo ilícito que golpee a la buena reputación de la empresa. Encierra un sano entendimiento de parte de la persona que declaró: “vivir con la verdad es más simple y menos complicado que mantener ocultándola”.

Para reflexionar: “El hombre que quiera proceder correctamente recibirá rica recompensa; pero el que busque enriquecerse rápidamente, fracasará” Proverbios 28:20


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

miércoles, 19 de junio de 2013

Meta en su mochila todas las provisiones necesarias



Esta ilustración tenía como objetivo hacer reflexionar a los potenciales discípulos de Jesús, sobre los costos que implicaba seguirle a Él – costos del discipulado. Pero además nos habla de la necesidad de actuar en la vida con previsión, con mentalidad estratégica, lo cual es opuesto a la improvisación y a la conducta ligera e irreflexiva, que no pondera las posibles  consecuencias de las decisiones que se toman. Sería muy triste que después de iniciar con grandes expectativas y entusiasmo un proyecto o una empresa, abandonáramos a mitad de camino, porque nos dimos cuenta que no teníamos el talento, el conocimiento o los recursos  financieros necesarios para acabar lo que empezamos.

Cuando actuamos con enfoque estratégico, nos movemos con proactividad, no en forma reactiva, lo cual nos permite tener capacidad de reacción antes situaciones imprevistas. No se trata de llenarnos de cuentas y análisis rigurosos, aunque el análisis es necesario, sino más bien de aprender a pensar en forma estratégica, a ser previsivo y proactivo, más que reactivo.

Pensamiento estratégico: reflexión + análisis de la situación + evaluación de recursos + metas + plan de acción + retroalimentación.

Para reflexionar: Antes del éxito ocurre la preparación.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

martes, 11 de junio de 2013

Buscando un buen equilibrio

Lectura: Hebreos 12:1

Mantener foco en los planes de largo plazo sin perder de vista las exigencias del corto y mediano plazo hace una gran diferencia cuando se trata de lograr buenos resultados en el transcurso de los años de vigencia de un negocio. El cumplimiento de las metas del día a día son el combustible que impulsa a todo el equipo de trabajo para estar centrado en el curso previamente establecido del largo plazo. Existen varios factores que atentan contra el curso normal de las actividades de un negocio. Uno de ellos es la fatiga por el arduo y continuo trabajo que demanda el mercado. Tal como lo describe el pasaje, el corredor de maratón debe mantener un paso firme y sostenido para no desfallecer en su intento de lograr alcanzar la meta, y no perder el foco en ningún momento del trayecto a recorrer. El gerente efectivo debe mantener un sano equilibrio entre actividades de trabajo y actividades que le brinden descanso apropiado por fuera del trabajo, y poder sostener el paso firme sin que su efectividad se vea afectada por la fatiga y el cansancio. Administrar bien el tiempo es clave para mantener ese sano equilibrio, otorgando a las prioridades la mayor importancia, para ir disminuyendo cada vez las demandas urgentes que suelen robar el tiempo disponible para llevar a cabo las que son importantes. Programar semanalmente un tiempo con el Señor, el cónyuge, los hijos y las actividades recreacionales. En el trabajo planear y cumplir con sus fechas de compromisos, para anticiparse a toda situación que pueda presentarse intempestivamente.

Para reflexionar: ”Antes de decidirse, fíjense bien en el precio que tendrán que pagar. A nadie se le ocurriría meterse a construir sin calcular primero lo que le va a costar y ver si tiene suficiente dinero” Lucas 14:28   

Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia.





martes, 4 de junio de 2013

Aprendiendo a gerenciar al estilo de Dios.


    
El estilo de gerenciar Dios nuestras vidas nos señala un modelo a imitar. El propietario rico, quien simboliza a Dios, encomendó sus negocios a algunos de sus siervos, con la instrucción de que negociaran mientras él estaba ausente.
En esta parábola hay valiosos principios de gerencia:
a) El empresario conocía muy bien a sus siervos. Sabía cuáles eran las habilidades, talentos y conocimientos. Pudo discriminar el grado de capacidad de cada uno de ellos.
b) Utilizó como criterio para asignar las responsabilidades, los talentos y habilidades de cada uno.
c) Les fijó objetivos claros, pero amplios al mismo tiempo. La instrucción dada fue:”Negociad entre tanto que vengo”, lo cual implica un proceso de rendición de cuenta de cada siervo, una vez que  el propietario regresase.  
d) Los acontecimientos posteriores muestran que este empresario utilizaba los resultados como parámetro para medir y recompensar  el desempeño de sus siervos o trabajadores (meritocracia).
e) Como buen empresario estaba dispuesto a correr riesgos para ganar, pero era prudente al diversificar el riesgo, distribuyendo sus bienes entre varios de sus siervos. 

Para reflexionar: Dios te usa a la medida de lo que tú eres, y con lo que el te ha capacitado.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.