martes, 30 de julio de 2013

Dios demanda que seamos personas esforzadas





En este pasaje Jesús maldijo una higuera porque no tenía higos, a pesar de que se suponía que no debía tener higos, porque como lo dice el pasaje “... pues no era temporada de higos”. No se espera fruto de un árbol fuera de su temporada de cosecha, pero Jesús de todas maneras se molestó con este árbol ¿Acaso Jesús ignoraba que no era temporada de higos, y por esto fue injusto? En todo caso no se necesitaba ser Dios para saber que no era temporada de higos. Eso lo podía conocer cualquier ciudadano observador. Lo que él quería transmitirles a sus discípulos, es que Dios no espera de nosotros solamente lo que sale de manera natural, lo que nos es cómodo. La expectativa de Dios es que hagamos mucho más de lo que nos sale natural y cómodo. El éxito requiere que salgamos de nuestra zona de confort. Es fácil ser buen empresario cuando la economía está en auge o el entorno es favorable. Pero lo que nos sale de manera cómoda es mediocridad – es promedio – y lo último que Dios quiere es que nosotros seamos personas promedio. 

Para reflexionar: El esfuerzo es el factor común a cualquier capacidad y habilidad que lleve al éxito.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

miércoles, 24 de julio de 2013

Humildad requisito imprescindible

Lectura: I Pedro 5:5

Uno de los atributos de un líder auténtico es la humildad, característica que no se encuentra entre los dirigentes que son orgullosos. La humildad está mal entendida en nuestro medio, pues se le ha tomado peyorativamente. La humildad bien entendida, es aquella cualidad del ser humano que lo lleva a entender cuáles son sus fortalezas y cuáles sus debilidades. La humildad así entendida, no es pensar menos de uno mismo, sino es pensar menos en sí mismo y estar dispuestos a destacar lo que hacen los otros integrantes del equipo. De otra parte, el orgullo interrumpe la sana comunicación entre las personas comprometidas con una visión común. Crea barreras de separación entre personas pertenecientes a un mismo cuerpo, ya sea la empresa, la familia, la comunidad en general. El líder orgulloso de sí mismo piensa  básicamente en su fama, poder, posición, vanagloria, y no piensa en los demás. En un estudio de investigación llevado a cabo por Jim Collins y que dio origen a su libro “Empresas que sobresalen” destaca dos características del líder auténtico, humildad y firme voluntad, cualidades que no encontraron en aquellas personas que estuvieron en algún momento de sus vidas al comando de empresas que no perduraron o se sostuvieron en el tiempo. La humildad aunada a otras cualidades forma parte del carácter de la persona. De ahí la importancia de seleccionar a los miembros de nuestro equipo siguiendo el criterio de un firme y sano carácter como premisa para conformar un equipo altamente competitivo.


Para reflexionar: “Trabaja con armonía. No te afanes por conquistar sólo el favor de los importantes; alégrate en la compañía de la gente común. ¡Y no te hagas el que lo sabe todo!” Romanos 12:16


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 16 de julio de 2013

¿Es usted un espectador o un protagonista?

  
Sin decisión y compromiso no hay éxito duradero. Hay personas que esperan que las cosas sucedan. Muchos asumen su papel en la vida como simples espectadores, pero otros deciden ser actores principales – protagonistas. Hay personas que dejan sus resultados al azar, al juego de las circunstancias, a la inercia de los acontecimientos o a las decisiones de otras personas, pero las personas diligentes asumen la responsabilidad de que las cosas sucedan; se fabrican sus  propias oportunidades y no desperdician las oportunidades que se les presentan. Son comprometidas; asumen la responsabilidad  por su destino, no delegan a otros su educación, su futuro y las decisiones importantes. No dejan en manos de otras personas o al azar, la velocidad, el ritmo, ni la intensidad con que van a avanzar en la consecución de sus metas y aspiraciones.

El éxito lo construye y lo determina usted, con su decisión y su compromiso asumido. Somos responsables de causar nuestros propios efectos en la vida. Decía Benjamin Disraeli:”Las circunstancias caen fuera del dominio del hombre; pero la manera de conducirse en ellas es cosa que está en su mano”.

Para reflexionar: El éxito esta alcance de los protagonistas y no de los espectadores.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.


martes, 9 de julio de 2013

A palabras ásperas respuestas suaves


Los conflictos en el lugar de trabajo son inevitables. Pero según cómo se manejen estas diferencias será su resultado final. Antes de responder debemos mantener nuestra disciplina y autocontrol para conservar los puentes que sirven de comunicación entre unos y otros. Responder con una actitud amable es determinante para resolver favorablemente cualquier diferencia de enfoque. Abocarse en comprender los pormenores que generan este tipo de enfrentamientos a través de escuchar atentamente a la otra persona y usando el método de hacer preguntas que afloren a la luz sus verdaderos argumentos nos ayudará a entender claramente el cuadro completo. Frecuentemente de un enfoque constructivo hacia las diferencias que puedan surgir entre los miembros de un equipo aparecen oportunidades para generar confianza entre los mismos, y sabemos que la confianza es el pegamento que mantiene sanas nuestras relaciones personales y profesionales. Decisiones tomadas con la información adecuada provenientes de los diferentes actores en juego, no solamente reflejarán tú fe y confianza hacia los miembros de tu equipo, sino que despejarán el camino hacia el futuro progreso de la empresa. Conocer las dinámicas del conflicto, estar consciente de  sus propias reacciones al involucrarse en un conflicto, y promover respuestas constructivas en el conflicto y al mismo tiempo desarticular toda respuesta destructiva que potencialmente encienda las llamas del mismo, son habilidades que debe poseer toda persona que se desempeñe en una posición de autoridad.

Para reflexionar: “La respuesta suave aparta el enojo, pero las palabras ásperas provocan disputas” Proverbios 15:1


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 2 de julio de 2013

Sobreponiéndonos del temor a fracasar


Al siervo que pronunció estas palabras en esta parábola no le gustaba  asumir riesgos, ni experimentar la posibilidad  de  fracasar. Tenía tanto temor de decepcionar a su señor, de ser criticado o cuestionado por otras personas, a equivocarse, a exponerse intentando hacer algo, que opto por la acción pasiva. Al asumir esta actitud y dar lugar al temor, se convirtió en un siervo inútil: “siervo malo y negligente”.

El temor al fracaso es, tal vez, el mayor de los responsables de por qué las personas no traten de desarrollar sus talentos identificados. El temor hace que las personas opten por no correr riesgos.

El temor al fracaso, no es más que el temor a exponer nuestro ego, temor a experimentar el rechazo o la decepción de las personas. Muchos de nosotros nos cuidamos de exponernos públicamente al desarrollar nuestras fortalezas. Preferimos permanecer encerrados en nuestra sala de trabajo sellando las grietas.

Pero si ha intentado hacer algo y ha fracasado, está en mucha mejor posición que cuando tiene éxito sin hacer algo, porque como Stephen Covey dice: “La vida es aprendizaje, tanto a partir de nuestros errores como de nuestros aciertos”. En la vida - dijo alguien - “el único error verdadero es aquel del que nada aprendemos”.

Para reflexionar: El temor a fracasar es uno de los principales enemigos del desarrollo del potencial.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.