martes, 30 de julio de 2013

Dios demanda que seamos personas esforzadas





En este pasaje Jesús maldijo una higuera porque no tenía higos, a pesar de que se suponía que no debía tener higos, porque como lo dice el pasaje “... pues no era temporada de higos”. No se espera fruto de un árbol fuera de su temporada de cosecha, pero Jesús de todas maneras se molestó con este árbol ¿Acaso Jesús ignoraba que no era temporada de higos, y por esto fue injusto? En todo caso no se necesitaba ser Dios para saber que no era temporada de higos. Eso lo podía conocer cualquier ciudadano observador. Lo que él quería transmitirles a sus discípulos, es que Dios no espera de nosotros solamente lo que sale de manera natural, lo que nos es cómodo. La expectativa de Dios es que hagamos mucho más de lo que nos sale natural y cómodo. El éxito requiere que salgamos de nuestra zona de confort. Es fácil ser buen empresario cuando la economía está en auge o el entorno es favorable. Pero lo que nos sale de manera cómoda es mediocridad – es promedio – y lo último que Dios quiere es que nosotros seamos personas promedio. 

Para reflexionar: El esfuerzo es el factor común a cualquier capacidad y habilidad que lleve al éxito.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

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