martes, 2 de julio de 2013

Sobreponiéndonos del temor a fracasar


Al siervo que pronunció estas palabras en esta parábola no le gustaba  asumir riesgos, ni experimentar la posibilidad  de  fracasar. Tenía tanto temor de decepcionar a su señor, de ser criticado o cuestionado por otras personas, a equivocarse, a exponerse intentando hacer algo, que opto por la acción pasiva. Al asumir esta actitud y dar lugar al temor, se convirtió en un siervo inútil: “siervo malo y negligente”.

El temor al fracaso es, tal vez, el mayor de los responsables de por qué las personas no traten de desarrollar sus talentos identificados. El temor hace que las personas opten por no correr riesgos.

El temor al fracaso, no es más que el temor a exponer nuestro ego, temor a experimentar el rechazo o la decepción de las personas. Muchos de nosotros nos cuidamos de exponernos públicamente al desarrollar nuestras fortalezas. Preferimos permanecer encerrados en nuestra sala de trabajo sellando las grietas.

Pero si ha intentado hacer algo y ha fracasado, está en mucha mejor posición que cuando tiene éxito sin hacer algo, porque como Stephen Covey dice: “La vida es aprendizaje, tanto a partir de nuestros errores como de nuestros aciertos”. En la vida - dijo alguien - “el único error verdadero es aquel del que nada aprendemos”.

Para reflexionar: El temor a fracasar es uno de los principales enemigos del desarrollo del potencial.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

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