martes, 27 de agosto de 2013

También se aprende de los errores.


Reconocer que podemos errar en determinado momento no nos hace perder méritos ante nuestros colaboradores, sino que por el contrario las personas que están a nuestro alrededor reconocerán nuestro valor y darán el respectivo respeto. Sin embargo tratar de ocultar y no aceptarlos es contraproducente para la confianza que debemos inspirar en el grupo. Un enfoque cultural proactivo donde se practica el aprendizaje a partir de errores o fallas en el desarrollo de las actividades rutinarias de trabajo contribuye grandemente a evitar cometerlos nuevamente y que todos puedan aprender de estas experiencias y estén dispuestos a compartirlas, pues una falla que pase inadvertidamente puede causar grandes pérdidas en los procesos que llegan hasta las puertas de nuestros clientes. Cuando sabemos de fallas que afectan a nuestros clientes debemos ante todo presentar las disculpas que fuesen del caso, y evitar encubrirlas pues eventualmente este procedimiento solo agravará más las cosas. Paso seguido debemos preguntar a nuestro cliente de qué manera podemos enmendar la situación, ya sea por reembolso, reemplazo, o un ajuste de precio, y nunca esperar que el cliente sufra por las consecuencias que nosotros hemos originado. Recuperar la confianza de nuestros clientes es el paso obligado a seguir, informándoles sobre los cambios efectuados con el fin de evitar que esta situación se vuelva a repetir en un futuro. Cuando los gerentes reconocen sus errores y aprenden de ellos, las otras personas seguirán su ejemplo y la empresa será beneficiada por una alta moral y altos niveles de productividad.

Para reflexionar: Confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados”  Santiago 5:16  


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 20 de agosto de 2013

¿Sabe usted, realmente, a dónde va su tiempo?


Saber a dónde va su tiempo implica invertirlo en prioridades, no malgastarlo enteramente en atender urgencias. No diluirlo en actividades rutinarias, que no contribuyen a la consecución de nuestras metas y sueños. Para saber a dónde se va nuestro tiempo resultar más útil una brújula que un reloj. El reloj cuenta nuestro tiempo, pero la brújula nos da sentido de dirección. El reloj nos ayuda a planificar nuestro tiempo, mientras que la brújula nos ayuda a administrarnos a nosotros mismos. Un enfoque, el del reloj, hace énfasis en las cosas y el tiempo; y el otro, el de la brújula, hace énfasis en las expectativas, en los resultados  y en la contribución.  El reloj está asociado al tiempo kronos y la brújula está asociada al tiempo kairos. El griego clásico conoce una doble terminología para señalar el tiempo. Uno es el tiempo kronos o tiempo cronológico y el otro es el tiempo kairos o tiempo de oportunidad.

Kronos indica el fluir del tiempo sobre el hombre, mientras que kairos indica una oportunidad o crisis que hay que aprovechar. El tiempo kronos es un tiempo lineal, cargado de tareas y gobernado por el reloj. El tiempo kairos es un tiempo cargado de significados, que puede ser comparado con la brújula como metáfora; un intento de rescatar el tiempo de su caducidad.

Para reflexionar: El tiempo es oro. Es la única de las posesiones personales no renovables. 


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.

martes, 13 de agosto de 2013

Líderes que informan bien - activan el poder de Equipos Comprometidos.

Lectura: Juan 15:15

Un colaborador desinformado no puede rendir lo que de él se espera. Cuando a las personas se les involucra dándoles la información pertinente para realizar bien su trabajo, éstas responderán con sentido de pertenencia y por consiguiente estarán más comprometidas con cumplir con sus responsabilidades. Un colaborador no involucrado, es un colaborador no comprometido. La comunicación periódica en dos vías es imprescindible para lograr una mayor efectividad en la obtención de las metas y objetivos de la empresa. Cada integrante del equipo debe conocer cómo cada esfuerzo individual contribuye a la visión de su organización. Diariamente debe hacerse una revisión de aquellos aspectos relevantes que deben ser abordados y así generar un flujo constante de comunicación entre cada líder y su equipo de trabajo. El ejemplo nos lo da Jesús en este pasaje sobre el tipo de comunicación que debe existir entre las personas encargadas de llevar a cabo la misión que se les ha encomendado. Modelar una actitud positiva hacia sus colaboradores en la que ellos se sientan involucrados y apreciados puede hacer una gran diferencia en el ejercicio diario de sus funciones. Empleados comprometidos elaboran productos y servicios de mejor calidad que impactan positivamente a más clientes satisfechos y estos a su vez generan el crecimiento de la empresa.  

Para reflexionar: “Sin dirigentes sabios, la nación está en problemas; pero con buenos consejeros hay seguridad” Proverbios 11:14


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 6 de agosto de 2013

Líderes Pendientes de sus Seguidores.

Lucas 7:1-10

“El que tiene tienda, que la atienda”; es un dicho cotidiano latinoamericano que nos acerca a la idea de que el líder ha de estar pendiente del buen funcionamiento de cualquier iniciativa empresarial o profesional bajo su responsabilidad. Sin embargo, parte de ese esfuerzo implica estar pendiente de como están los empleados. El sabio rey Salomón recomendó en referencia a esto, “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, Y mira con cuidado por tus rebaños” (Proverbios 27:23). Poniendo así una alta expectativa en el enfoque, el esfuerzo y la intensión de asegurar un óptimo estado de aquello que hace posible el éxito de cualquier empresa. El relato de Lucas 7, (especialmente los versos 2 y 3) muestra como un centurión abogó por la salud de uno de sus siervos; y permite extraer algunos aprendizajes sobre un líder que está pendiente de sus seguidores o colaboradores:

1)   Se resalta el aprecio del centurión, no la eficacia del siervo. Aunque no hay evidencia de por qué lo quería mucho; lo cierto es que lo quería mucho. En el verso 2 se evidencia al decir, “Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir” Es posible que haya sido un buen siervo, pero el relato no lo especifica. La expresión de aprecio se evidencio, y tomo forma de acción; sin depender de si el siervo hubiese o no podido ganarse o pagar de vuelta tal esfuerzo de parte de su superior.

2)   El centurión hizo algo por su siervo enfermo. Los líderes son buenos en movilizar personas y recursos alrededor de iniciativas de trasformación; pero un líder que aprecia genuinamente a sus siervos, lograra la movilización en pro del bienestar de sus seguidores y sus cercanos. La detección de las necesidades de los seguidores es parte del rol del líder, pero realmente este experimenta plenitud luego de que su persistente iniciativa haya llegado a satisfacerlas.

3)   El centurión busco a Jesús. A los hombres de poder les cuesta pedir ayuda, han trabajado tan duro en posicionarse como líderes que ven como signo de debilidad confiar en un “ser superior”. El centurión en su humildad, pidió que buscaran a Jesús, quien luego de venir, sano al siervo enfermo Un líder que quiere genuinamente a sus siervos, reconoce que no es “omnipotente” y busca a Jesús para intervenir sobrenaturalmente e impactar positivamente la vida de sus siervos (colaboradores), y por consiguiente a su organización.

Reflexión: El aprecio de los líderes por sus colaboradores moviliza, especialmente a buscar a Jesús.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.