martes, 6 de agosto de 2013

Líderes Pendientes de sus Seguidores.

Lucas 7:1-10

“El que tiene tienda, que la atienda”; es un dicho cotidiano latinoamericano que nos acerca a la idea de que el líder ha de estar pendiente del buen funcionamiento de cualquier iniciativa empresarial o profesional bajo su responsabilidad. Sin embargo, parte de ese esfuerzo implica estar pendiente de como están los empleados. El sabio rey Salomón recomendó en referencia a esto, “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, Y mira con cuidado por tus rebaños” (Proverbios 27:23). Poniendo así una alta expectativa en el enfoque, el esfuerzo y la intensión de asegurar un óptimo estado de aquello que hace posible el éxito de cualquier empresa. El relato de Lucas 7, (especialmente los versos 2 y 3) muestra como un centurión abogó por la salud de uno de sus siervos; y permite extraer algunos aprendizajes sobre un líder que está pendiente de sus seguidores o colaboradores:

1)   Se resalta el aprecio del centurión, no la eficacia del siervo. Aunque no hay evidencia de por qué lo quería mucho; lo cierto es que lo quería mucho. En el verso 2 se evidencia al decir, “Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir” Es posible que haya sido un buen siervo, pero el relato no lo especifica. La expresión de aprecio se evidencio, y tomo forma de acción; sin depender de si el siervo hubiese o no podido ganarse o pagar de vuelta tal esfuerzo de parte de su superior.

2)   El centurión hizo algo por su siervo enfermo. Los líderes son buenos en movilizar personas y recursos alrededor de iniciativas de trasformación; pero un líder que aprecia genuinamente a sus siervos, lograra la movilización en pro del bienestar de sus seguidores y sus cercanos. La detección de las necesidades de los seguidores es parte del rol del líder, pero realmente este experimenta plenitud luego de que su persistente iniciativa haya llegado a satisfacerlas.

3)   El centurión busco a Jesús. A los hombres de poder les cuesta pedir ayuda, han trabajado tan duro en posicionarse como líderes que ven como signo de debilidad confiar en un “ser superior”. El centurión en su humildad, pidió que buscaran a Jesús, quien luego de venir, sano al siervo enfermo Un líder que quiere genuinamente a sus siervos, reconoce que no es “omnipotente” y busca a Jesús para intervenir sobrenaturalmente e impactar positivamente la vida de sus siervos (colaboradores), y por consiguiente a su organización.

Reflexión: El aprecio de los líderes por sus colaboradores moviliza, especialmente a buscar a Jesús.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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