martes, 27 de agosto de 2013

También se aprende de los errores.


Reconocer que podemos errar en determinado momento no nos hace perder méritos ante nuestros colaboradores, sino que por el contrario las personas que están a nuestro alrededor reconocerán nuestro valor y darán el respectivo respeto. Sin embargo tratar de ocultar y no aceptarlos es contraproducente para la confianza que debemos inspirar en el grupo. Un enfoque cultural proactivo donde se practica el aprendizaje a partir de errores o fallas en el desarrollo de las actividades rutinarias de trabajo contribuye grandemente a evitar cometerlos nuevamente y que todos puedan aprender de estas experiencias y estén dispuestos a compartirlas, pues una falla que pase inadvertidamente puede causar grandes pérdidas en los procesos que llegan hasta las puertas de nuestros clientes. Cuando sabemos de fallas que afectan a nuestros clientes debemos ante todo presentar las disculpas que fuesen del caso, y evitar encubrirlas pues eventualmente este procedimiento solo agravará más las cosas. Paso seguido debemos preguntar a nuestro cliente de qué manera podemos enmendar la situación, ya sea por reembolso, reemplazo, o un ajuste de precio, y nunca esperar que el cliente sufra por las consecuencias que nosotros hemos originado. Recuperar la confianza de nuestros clientes es el paso obligado a seguir, informándoles sobre los cambios efectuados con el fin de evitar que esta situación se vuelva a repetir en un futuro. Cuando los gerentes reconocen sus errores y aprenden de ellos, las otras personas seguirán su ejemplo y la empresa será beneficiada por una alta moral y altos niveles de productividad.

Para reflexionar: Confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados”  Santiago 5:16  


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

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