martes, 29 de octubre de 2013

Favoritismo.

Lectura: II Crónicas 19

Uno de los detonantes más severos contra el buen clima de una organización es la imparcialidad de los líderes para con algunos integrantes de su equipo. En ocasiones el favoritismo entre jefe y colaborador deja pasar por alto fallas de este último que de haber sido corregidas imparcialmente no hubiesen atentado contra el buen trabajo en equipo, pues las otras personas se sentirían desanimadas al responder efectivamente con sus propios deberes. Una política común en todas las empresas modernas es la evaluación del desempeño de todos sus asociados. Este ejercicio bien ejecutado por cada uno de los líderes que tienen personas a su cargo es de suma importancia para la viabilidad de la empresa. Cuando se violan algunos de sus principios, como es el de la imparcialidad que debe imperar en la revisión de metas y objetivos de cada individuo, se cae en un estado de complacencia para con algunos, y no se mide por igual las acciones de cada integrante del equipo. Este pasaje como también en I Timoteo 5:21 hace claridad sobre este aspecto de la imparcialidad con que debemos conducir todos nuestros actos de gobierno. Con el fin de evitar la imparcialidad debemos establecer claramente desde un principio las metas y objetivos a cumplir por cada persona responsable por una determinada actividad dentro de cada proceso. Debe asegurarse que cada empleado entiende perfectamente el resultado que se espera de él y el grado de calificación que recibirá, resultado óptimo, satisfactorio o inaceptable. Con reglas claras desde un inicio el ejercicio de evaluación del desempeño fluirá sin inconvenientes. De esta manera no habrá sorpresas ni falsas expectativas durante la sesión de evaluación.

Para reflexionar: “El rey que juzga a los pobres con equidad reinará largamente” Proverbios 29:14.


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 22 de octubre de 2013

Creciendo a través del conflicto


Así como el hierro le saca filo a otro hierro, así un hombre se afina solo sacando limaduras y asperezas con otro. Bajo esta perspectiva el conflicto no es necesariamente negativo; más aún puede considerarse como una fuente de crecimiento.

No podemos evitar que surjan conflictos con otras personas. Como personas tenemos paradigmas diferentes, visiones de la vida diferentes y respuestas emocionales distintas, por lo que el conflicto es inevitable, y aún normal. Cuando hablamos de conflictos no significamos guerra entre las personas, o disputas enconadas, sino desacuerdos y discrepancias en la forma de ver las cosas. Si el conflicto se maneja adecuadamente es provechoso (conflicto funcional).

Hay personas que se obsesionan con la idea de no tener nunca conflictos, evitando a toda costa la más mínima confrontación. Esto actitud no es saludable. La ausencia de conflicto puede ser una señal de falta de comunicación franca y sincera en una relación. O tal vez una señal de que en dicha relación existen resentimientos o falta de confianza. Muchas veces el conflicto es la vía para edificar relaciones más profundas y saludables. Al mismo tiempo contribuye a la madurez  emocional de nuestro carácter, ayudándonos a desarrollar empatía, tolerancia y respeto por las opiniones de los demás. Es así como otras personas, a través de la oposición que nos hacen, del conflicto que nos imponen, incluso su actitud negativa, contribuyen a nuestra madurez de carácter.

Para Reflexionar: El conflicto no es bueno ni malo. En lo que se convierte el conflicto depende de cómo se gestione.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

martes, 15 de octubre de 2013

Un Liderazgo estratégico prepara y delega.


Uno de los aspectos fundamentales de todo buen empresario es tener en consideración planes de delegación del mando en el momento de retiro de sus responsabilidades para con su empresa y sus accionistas. Este momento de gran decisión se puede realizar de una manera gradual si dentro de los planes anuales se incluye la oportunidad de otorgar cierta delegación de responsabilidades entre los líderes que mayor efectividad han demostrado durante el ejercicio de sus funciones. De esta manera gradual se expone a los candidatos para que demuestren sus capacidades frente a niveles de una mayor exigencia. Muchos hombres de empresa piensan que ellos van a estar en esa posición por siempre y que tan solo ellos son capaces de hacer las cosas como ellos las hacen. Esta manera de pensar los conduce a no planear para que otro u otros reciban las riendas de la empresa en el momento oportuno. Ya podemos imaginar el caos y la confusión que se habría presentado si David no hubiese nombrado con antelación a Salomón su hijo para llevar las riendas del reino de Israel. El pueblo se hubiese sentido sin un líder que guiase los destinos de su nación. La responsabilidad como líder le llama a escoger sabiamente a su sucesor. El legado que usted deje dependerá mayormente que tan bien haya llevado los planes para su retiro.

Para reflexionar: “El hombre propone y Dios dispone” Proverbios 19:21


Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Enseña a otros


Lectura: 1 Tesalonicenses 5:14
 
Una de las formas más efectivas de servir a otros es contribuir con su proceso de crecimiento y aprendizaje. Al respecto comenta Ron Jenson: “Las personas se animan cuando ven crecimiento en sus vidas. Pero el crecimiento no ocurre por sí solo. Como una llama, el crecimiento es encendido y avivado por personas amorosas que nos demuestran su interés por ayudarnos a desarrollar una habilidad, a corregir una actitud, a construir un marco de referencia mental u obtener discernimiento”.

De lo que estamos hablando es de convertirnos en un habilitador, coach o asesor para otros. Creo que la mejor ayuda que podemos darle a otros, es ayudarles a que se ayuden a sí mismos. Ayudar a otros es habilitarles para desempeñarse con autonomía e independencia. Cuando habilitamos a otros los ayudamos a desarrollar responsabilidad por su propia vida, a adquirir confianza en ellos mismos.

Obviamente esta no es una tarea de un solo día. No basta con dar consejos. Necesitamos invertir tiempo en la gente. Dice Rich DeVos: ”La auténtica solidaridad logra más que proveer de un respiro momentáneo y breve. Las limosnas, cuando mucho, son soluciones temporales…pero la verdadera solidaridad es mucho más que caridad. Ayudar a la gente a corto plazo, no es suficiente. La solidaridad auténtica es ayudar a la gente a que se ayude a sí misma… y a largo plazo”.



Para Reflexionar: La mejor ayuda que podemos darle a otros es enseñarles a hacerse responsable de su vida.



Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.


martes, 1 de octubre de 2013

Más bienaventurado es dar que recibir


El dar es un acto de entrega a otro; es un acto de gracia. La gracia da con amor y liberalidad; la gracia otorga, no evalúa méritos, no condiciona. La palabra griega didomi (Strong No. 1325), traducida por dar en Hechos 20:35,  connota ofrendar, donar o conceder, libremente y sin ser forzado, algo de valor.
Damos según el fruto que producimos, y producimos de lo que somos. Un manzano produce manzanas y no naranjas u otra fruta. No puede producir un fruto diferente a su naturaleza. Jesús dijo que “por el fruto se conoce el árbol”. Dado que nuestra vida es ilustrada en forma figurativa como un árbol, necesitamos responder  la pregunta: ¿Qué clase de fruto hay en mi árbol?

La Biblia nos exhorta, con prioridad, a cultivar una actitud liberal en cuanto al dar, más que una actitud de recibir. Ahora, esta actitud no emerge en forma automática; necesita ser trabajada, y aun forzada para que crezca y se desarrolle, hasta que se haga natural, un hábito.

Recibir puede resultar más natural que dar. La vida está direccionada, por lo menos en todo el proceso de su crecimiento, por un continuo recibir. El bebé reclama con su llanto la comida y el afecto y atención de su madre. El esposo y la esposa esperan mutuamente por los elogios y las caricias hacia el otro. Todos esperamos recibir. Todos anhelamos ser reconocidos. Todos queremos ser estimados. Pero la vida también es dar.

Para reflexionar: El dar es uno de los sellos distintivos de los verdaderos líderes.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.