martes, 22 de octubre de 2013

Creciendo a través del conflicto


Así como el hierro le saca filo a otro hierro, así un hombre se afina solo sacando limaduras y asperezas con otro. Bajo esta perspectiva el conflicto no es necesariamente negativo; más aún puede considerarse como una fuente de crecimiento.

No podemos evitar que surjan conflictos con otras personas. Como personas tenemos paradigmas diferentes, visiones de la vida diferentes y respuestas emocionales distintas, por lo que el conflicto es inevitable, y aún normal. Cuando hablamos de conflictos no significamos guerra entre las personas, o disputas enconadas, sino desacuerdos y discrepancias en la forma de ver las cosas. Si el conflicto se maneja adecuadamente es provechoso (conflicto funcional).

Hay personas que se obsesionan con la idea de no tener nunca conflictos, evitando a toda costa la más mínima confrontación. Esto actitud no es saludable. La ausencia de conflicto puede ser una señal de falta de comunicación franca y sincera en una relación. O tal vez una señal de que en dicha relación existen resentimientos o falta de confianza. Muchas veces el conflicto es la vía para edificar relaciones más profundas y saludables. Al mismo tiempo contribuye a la madurez  emocional de nuestro carácter, ayudándonos a desarrollar empatía, tolerancia y respeto por las opiniones de los demás. Es así como otras personas, a través de la oposición que nos hacen, del conflicto que nos imponen, incluso su actitud negativa, contribuyen a nuestra madurez de carácter.

Para Reflexionar: El conflicto no es bueno ni malo. En lo que se convierte el conflicto depende de cómo se gestione.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

1 comentario:

  1. Es necesario este enfoque, compartirlo porque hay mucha diferencia entre el conflicto progresista y un conflicto armado

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