miércoles, 27 de noviembre de 2013

Aprendiendo a manejar la ira


Lectura: Efesios 4:26.

En el contexto del libro de Efesios  la palabra airaos, del griego orgizo, significa llegar a exasperarse o enojarse. Pablo está reconociendo que el enojo o ira es una reacción natural y humana; pero que debemos esforzarnos para que estando enojados no pequemos. Es inevitable enojarse, pero si podemos evitar pecar (ofender, traspasar los límites de otro, actuar con violencia, etc.) cuando nos enojamos.

Bajo este contexto, el pecado- la acción indebida – no está en la emoción, sino en la acción que cometemos bajo el efecto de enojo.  Con esta frase Pablo está afirmando que la ira como emoción natural en los seres humanos no es “mala o negativa” per se. Cómo dice Maickel Malamed: “Lo moral está en la acción, no en el sentimiento”.

A mucha gente le cuesta reconocer que tiene problemas para manejar la ira adecuadamente. Hay mucha gente que vive enojada sin admitirlo. Sin embargo al observar su mal humor, su cinismo, su hostilidad, sus estallidos ocasionales es evidente su condición de enojo cronificado.

No podemos evitar sentir la ira, dado que es una emoción inherente a la naturaleza humana, pero si podemos a aprender a expresarla en forma constructiva, lo cual requiere determinación, además del fruto del Espíritu Santo. Un buen consejo en ese sentido, es el prescrito Efesios 4:31-32: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros…”


Para reflexionar: Lo moral no está en la rabia, sino en cómo nos comportamos. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Es usted un coleccionista de agravios?



Algunas personas con el correr del tiempo se convierten en unos expertos en el arte de amargarse. Algunos, inclusive, se sienten cómodos  y a gusto con el estado de amargura. Pero la amargura es una enfermedad del alma y conlleva a la infelicidad. Nos empobrece espiritualmente. De allí la exhortación de la Biblia: “Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira...”
          
ü  ¿Cómo podemos identificar a un coleccionista  de agravios?  
ü  ¿Se siente constantemente desairado, incomprendido o agraviado por la vida o las   personas que le rodean? 
ü  ¿Cree que la gente lo trata injustamente?  
ü  ¿Tiende a tomar las cosas por el lado trágico?
ü  ¿Tiene un estilo negativo de reaccionar ante los sucesos y circunstancias que le ocurren? ¿Tal vez fatalista?
ü  ¿Constantemente culpa a otras personas por sus  errores y fracasos?
ü  ¿Mantiene resentimiento en su corazón?

Si su respuesta es afirmativa a la mayoría de las preguntas, entonces usted es un coleccionista de agravios. Los coleccionistas de agravios no se dan cuenta que su propia actitud negativa es la que les gana la aversión y el relegamiento – falta de simpatía- de otras personas.

Para Reflexionar: Andar por la vida recogiendo y coleccionando agravios, crea un tipo de individuo difícil de sobrellevar para el resto de las personas.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.  

martes, 12 de noviembre de 2013

Deudas

Lectura: Proverbios 22:7

Cuando un negocio necesita hacer un préstamo para financiar su operación, ya sea para adquirir equipo y maquinaria para expandir su capacidad de producción, para aumentar sus inventarios, o planear competir en nuevos mercados, es importante discernir sabiamente sobre esta decisión y contemplar diferentes escenarios sobre los posibles impactos en la sobrevivencia del negocio. En tiempos de bonanza el servicio de la deuda puede ser honrado con cierta facilidad y puede llegar la tentación de sobre extenderse en créditos por las condiciones favorables que se le ofrecen. Pero los tiempos pueden cambiar de un momento a otro, y la situación de la economía tornarse difícil para el normal desarrollo de los negocios.  No falta recordar que las condiciones exigidas por las entidades bancarias generalmente van más allá de los intereses que se deben pagar periódicamente, sino que algunas veces va hasta pedir el respaldo personal de socios con sus respectivos patrimonios. Si el banco determina que alguna de sus cláusulas no se ha cumplido según lo estipulado en el contrato celebrado entre las partes, este podrá declarar que el préstamo debe ser declarado inexistente y por lo tanto sujeto a ser reembolsado en su totalidad. Esta situación queda reflejada en la declaración del rey Salomón en Proverbios 22:7, en el que el que presta dinero se convierte en esclavo del prestamista. No sobra hacer algunas recomendaciones para el momento de tomar la decisión de pedir dinero prestado: 1. Es absolutamente imprescindible hacerlo? 2. Qué otras fuentes de financiación aparte de las oficiales se pueden identificar? 3. Si el préstamo tomado es reclamado hoy día estaría en capacidad de honrarlo? 4. Estoy al día en el pago de mis cuentas por pagar rutinarias? Llegar a una situación de insolvencia significa que el monto total de las deudas es mayor que el monto representado por los activos. En este momento el negocio ya no le pertenece a usted sino a sus acreedores.

Para reflexionar: "Repentinamente sus deudores se levantarán airados, se volverán contra ustedes y se llevarán cuanto tienen, mientras ustedes permanecen parados temblando e indefensos."  Habacuc 2:7.

Antonio San Clemente. Bogotá, Colombia. 

martes, 5 de noviembre de 2013

Existe la necesidad de renovar nuestra actitud

Lectura: Filipenses 4:8


La actitud positiva (ánimo, entusiasmo, optimismo) no es estática, es un proceso continuo  y  dinámico  de  orientación  y  focalización  hacia  el  lado  positivo  y  esperanzador de la vida. En este sentido es oportuna  la  exhortación  del apóstol Pablo a los filipenses.  Verdaderamente un buen consejo, “en esto pensad”. Concentre su atención es estos seis aspectos específicos de la vida: no en sueños fantásticos e improbables, sino en lo verdadero, real, válido; no  en  las  cosas  baratas, ligeras  y  superficiales, antes  en aquello que es honesto , es decir, digno de respeto ; no en lo malo, injusto, crítico o negativo, sino en lo justo; no en las cosas carnales, indecentes y obscenas, sino en lo puro; no en lo que incita a la discusión y la defensa a  otras  personas, sino  todo  lo contrario en aquello que es amable, agradable, atractivo y simpático; y, por último, no en cosas tales como la calumnia, el chismorreo y los desaires, sino en lo que es de buen nombre, edificante, y que hace que la gracia fluya.

Para Reflexionar: Es importante reconocer que nuestra actitud es cambiante y requiere un mantenimiento preventivo para evitar caer en actitudes negativas.     


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.