miércoles, 18 de diciembre de 2013

Derritiendo nuestra profesión.



Lectura: S. Lucas 5:1-11

Por definición, un cristiano (desde que lo es) ya no es un profesional, es más bien un servidor de Cristo. Ser un profesional significa que alguien puede hacer las cosas bien por sí mismo, que se destaca y que se preparó para hacer profesionalmente su trabajo. Si somos profesionales en la forma en cómo llevamos nuestras labores o negocios, ¿entonces para que necesitamos a Dios y su guía en ellos? El apóstol Pedro, antes de sus andanzas en los asuntos del Reino de Dios era de oficio pescador y en una ocasión Jesús (de oficio carpintero), le solicito a Pedro (el experto pescador), que lanzara de nuevo las redes para pescar, a lo que Pedro responde “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.” ¿Resultado?, la pesca fue abundante hasta el punto de que los pescadores presentes se atemorizaron (S. Lucas 5:1-11). Muchos líderes han entregado al Señor sus vidas, pero paradójicamente no el área del manejo y gestión de sus negocios o finanzas personales, y desaprovechan así el ver los resultados extraordinarios de Dios en acción en sus oficios. Muchas veces lo hacen porque perciben que en esa área Dios les ha dado sabiduría para manejarlas “ellos mismos”. Sus títulos y logros profesionales interfieren en la intervención soberana de Dios en sus vidas. Parece que dejamos un último bastión sin conquistar; que nos quitamos de encima las piedras grandes pero nos guardamos unas pequeñas piedritas en el bolsillo; que confiamos en Dios en algunas cosas, y en otras no. Esto no conviene. Dios no puede manejar a plenitud nuestra vida si le entregamos el 99% de ella, El necesita el 100%. Es importante que entreguemos toda nuestra vida y el control de todas sus áreas a su dueño original, eso incluye derretir nuestra profesión en el horno de la dependencia y el servicio absoluto al mejor Director Ejecutivo.

Para reflexionar: ¿Ya entregaste al Señor Jesucristo el control de tu profesión y/o negocios también?

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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