lunes, 2 de diciembre de 2013

Kintsukuroi

Lectura: Jeremías 18:1-6

El escritor Leonard Sweet tiene en su cuenta de Tweeter una interesante foto, una vasija que había sido rota y que fue restaurada con oro. Al arte japonés que se dedica a esto se le conoce como, Kinsukuroi; y refiere al oficio de reparar potería con oro, con la idea implícita de que la pieza ahora es más bonita gracias al hecho de haber sido quebrada y reconstruida hermosamente. Que interesante y esperanzadora metáfora para describir la belleza que también surge en los seres humanos que habiendo sido “quebrados” por circunstancias en la vida fueron re-constituidos para ser ahora más bonitos y valiosos. Además, de que en el proceso pudieron conocer la determinación y el poder restaurador de un amoroso restaurador (Dios) que se empeñó en mostrarnos lo hermoso que somos en El. En el mundo profesional y corporativo interactuamos diariamente con personas heridas, lastimadas y desgastadas; muchas incluso creen que ya no hay esperanza para que ellos puedan otra vez ver su matrimonio, familia, carrera profesional, o situación financiera lucir bien otra vez. El cantante latino Michael Rodriguez plasma en una canción “Oh, alfafero, hazme de nuevo”, evocando así la narración bíblica de Dios como alfarero y al hombre como el barro que es moldeado en sus manos. Los que son obra del “kintsukuroi” de Dios, que han conocido y sido transformados por Jesucristo, saben que si hay esperanza, y son a la vez las mejores referencias multiplicadoras a través del “boca a boca” de las virtudes experienciales y transformativas del maestro artesano que repara vidas con oro proveyéndoles hermosura y valía duradera.

Para reflexionar: Las duras pruebas de la vida, en las manos correctas, terminan por embellecernos.

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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