miércoles, 10 de diciembre de 2014

La verdadera paz


La verdadera paz no es la paz que tiene que ver con la ausencia de conflictos o el juego favorable de las circunstancias; esa es la paz como el mundo la da, pero Jesús dice “no os la doy como el mundo la da”. La verdadera paz proviene de una correcta relación con Dios, quien es la fuente de la paz.

La paz que Dios da, nos permite vivir en calma, sosiego y tranquilidad aun en medio de conflictos y problemas. Esta paz no está condicionada por el juego favorable de las circunstancias, por lo que se puede andar en paz en medio de tribulación y problemas, si se camina con Dios. La paz no es un signo que caracterice nuestro tiempo. El mundo no ofrece verdadera paz. Esa paz verdadera sólo proviene de Dios, y sólo quien ha arreglado sus cuentas con Dios y le tiene en su corazón, y anda en comunión con Él, puede experimentarla; y sólo quien tiene paz puede ofrecerla.

La paz de Dios se traduce en un estado mental de serenidad y quietud; de optimismo a pesar de los escenarios difíciles. Esta paz se traduce también en gratitud y armonía en las relaciones.

Somos llamados a estar en paz con los demás en lo que respecta a la parte que nos compete a nosotros en una relación (iglesia, familia, trabajo, comunidad, etc.). “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18).

Partiendo de la esperanza y la vivencia de paz que trae Dios a nuestro corazón, necesitamos convertirnos en agentes de paz y reconciliación, en nuestros matrimonios, familias, iglesias, comunidades y naciones. Esa es una bienaventuranza a la que todos necesitamos aspirar, tal como lo expresó Jesús: Dichosos los que trabajan por la paz,    porque serán llamados hijos de Dios”(Mateo 5:9 – NVI).

Para reflexionar: La paz de Dios nos capacita para vivir con serenidad y para centrarnos en la vida en nuestro presente, y vislumbrar un futuro esperanzador.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

El perdón libera del estancamiento espiritual y emocional




El perdón tiene el potencial de liberar el corazón del resentimiento y el sufrimiento que aprisionan al corazón que ha sido ofendido  y agraviado.

El perdón permite retomar la vida después de haber experimentado ofensas, agravios y perjuicios por otra(s) persona(s). Más aun cuando hemos sufrido heridas existenciales (abandono paterno/materno, asesinato de un ser querido, abuso sexual, etc.).

Al no perdonar las heridas no sanan, y la persona se queda anclada en el sufrimiento y el resentimiento; y esas heridas las llevan al matrimonio, a la vida laboral, a su rol como padre o madre, etc., con un efecto negativo en esas áreas. Vivir resentido o victimizado en el sufrimiento es un trabajo muy demandante que consume mucha energía y tiempo, que dejan ser utilizados en actividades más productivas y creativas.

La actitud de perdonar permite sanar las heridas emocionales, reorganizar su vida, desarrollar una actitud resiliente ante la tragedia vivida, y continuar hacia adelante, sin amargarse y autodestruirse.

Cuando perdonamos detenemos la cadena de dolor – enojo, asimilamos la experiencia, sanamos las heridas, generamos aprendizajes, y continuamos con la vida. De esta forma traemos salud al cuerpo y a la siquis.

La falta de perdón, por el contrario, nos mantiene en el sufrimiento y el resentimiento. Y desde esos estados emocionales es imposible crecer. Es como si al elegir rumiar nuestras heridas y ofensas recibidas, nos paralizáramos y detuviéramos nuestro desarrollo humano. Cuando nos aferramos al dolor añejo, la autocompasión empaña nuestra capacidad de dar a los demás y, al asumir el papel de mártires, nos sentamos a esperar que alguien mágicamente resuelva nuestra vida.

Para reflexionar: Sin perdón no podemos crecer ni fortalecernos con la adversidad. No lograremos tampoco ser resilientes.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

La práctica de perdón remueve los obstáculos que impiden la liberación de mi potencial



El perdón permite retomar la vida después de haber experimentado ofensas, agravios y perjuicios por otra (s) persona (s). Cuando perdonamos detenemos la cadena de dolor – enojo, asimilamos la experiencia, sanamos las heridas, generamos aprendizajes, y continuamos con la vida. También facilita el proceso de autoconocimiento: recursos y fortalezas emocionales, conciencia de nuestra fragilidad y vulnerabilidad, límites, valores, nivel de espiritualidad, etc.

El perdón libera para que las personas se orienten con creatividad, enfoque y motivación hacia sus procesos de crecimiento: la felicidad, el cumplimiento de metas, el amor, la trascendencia, etc.

El perdón también nos alinea con Dios – nos pone en un mismo espíritu con Él – para andar en comunión con Dios, recibir su revelación y cumplir con los propósitos que Él tiene para nuestras vidas.

Para reflexionar: El perdón facilita el proceso reconstruir la vida y direccionarla en forma sana y funcional.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 


martes, 18 de noviembre de 2014

Un corazón con sentido de propósito


Un corazón sano vive con sentido de propósito; consciente de que Dios nos creó para sus propósitos.

La búsqueda de propósito: una necesidad apremiante

La búsqueda del significado - el propósito de tu vida - es el empeño más importante que puedas tener. Como dijo Albert Camus, “el sentido de la vida es la pregunta más apremiante”. El autor Rick Warren agrega: “El propósito de tu vida excede en mucho a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso a tu felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o aun tus sueños y anhelos más vehementes”.

Sin un sentido de propósito la vida se hace insoportable de vivir. Se llena de frustración, de aburrimiento, de vacío existencial; se convierte en una carga pesada difícil de sobrellevar, tal como lo afirma el psicólogo Rollo May: “El ser humano no puede vivir una condición de vacío por mucho tiempo: si él no está creciendo hacia algo, no solamente se estanca; las potencialidades reprimidas se convierten en morbosidad y desesperación y eventualmente en actividades destructivas”. La falta de propósito empuja al hombre a vivir una vida disoluta, egoísta y utilitaria; carente de compromiso y responsabilidad genuina. Por el contrario, “cuando la vida tiene sentido, puedes soportar cualquier cosa. Cuando no lo tiene, resulta insoportable” (Rick Warren). Dice también el Dr. Victor Frankl: “Lo esencial de la condición humana es el hecho de auto-trascenderse, el que haya algo más en mi vida que no sea yo mismo… Algo o alguien, una cosa u otra persona distinta que yo”.


Para Reflexionar: Dios tiene un propósito eterno para cada vida, que trasciende aún esta vida terrenal. El sabio Salomón dijo: “Dios ha colocado eternidad en el corazón del hombre” (Eclesiastés 3:11).

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Un corazón que anda en rectitud



La evidencia de un corazón sano se expresa en los comportamientos. Un comportamiento santo, recto e integro - que camina en verdad y justicia - es la prueba de que hay sanidad en el corazón. Ahora un comportamiento santo, recto e integro es consecuencia de apoyarse en el consejo de Dios, de reconocerle en nuestros caminos y, como consecuencia, experimentar su guía, dirección y favor.

No hay nadie más confiable que Dios. Él nunca falla, ni se equivoca, ni decepciona. Dios es ciento por ciento confiable. El proverbista consciente de que Dios es totalmente confiable, lanza el desafío de fiarse de Dios de todo corazón. Fiarse en Dios de todo corazón significa apoyarse y confiar enteramente en él, con todo lo que somos. No es una mera abstracción, creencia o asentimiento emocional, sino que abarca la totalidad de nuestro corazón: intelecto, emociones y voluntad. El corazón es el yo mismo de la persona. Fiarse en Dios implica poner todo el corazón (el yo) en apoyarse  y confiar en Dios, sin dudar ni vacilar.

Un corazón apoyado cien por ciento en Dios, es confiable. Lo opuesto a apoyarse cien por ciento en Dios, es apoyarse en la propia inteligencia y sabiduría, a lo cual la palabra de Dios nos exhorta a no hacerlo: “y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5). La razón de esta advertencia es que el corazón es engañoso, tal como lo expresa Jeremías 17:9:”Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”


Para reflexionar: Una forma de fiarse en Dios es reconocerlo en todos nuestros caminos (Proverbios 3:6) y encomendar a Dios nuestros caminos (Salmos 37:5). 

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

martes, 4 de noviembre de 2014

Un corazón lleno de amor



Sin amor estamos en bancarrota, no importa la fe que alberguemos, los dones y talentos que poseamos, ni las obras de servicio que realicemos; ni las habilidades, inteligencia y educación que tengamos. “Si no tengo amor, nada soy”. El amor es lo que le da valor a todo lo que somos y hacemos.

Un corazón sin amor es un corazón enfermo y estéril. Pero un corazón lleno de amor es un corazón sano. Un corazón lleno de amor es un corazón que sabe perdonar; que practica la tolerancia y la empatía, que se mueve a la compasión, que pone la fe por obra. Urge, entonces, entrar por la senda del amor. Esa senda es Dios.

El amor trae sanidad al corazón del hombre

El amor crea un ambiente psicológico y espiritual sano en el corazón del hombre. El amor sana nuestras emociones tóxicas y dañinas. El amor nos ayuda, por ejemplo, a vencer el temor paralizante. En 1 Juan 4:18 la Biblia dice: “El amor perfecto echa fuera el temor…” (NVI). El amor también es el mejor antídoto contra el enojo crónico y el odio. Por eso Jesús nos exhorta a amar a los que nos causan dolor y nos agravian, como la vía para lidiar con el resentimiento y el odio (Mateo 5:43-45).


Para reflexionar: El amor es la cura contra las faltas y el resentimiento.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

Un corazón que practica el perdón


El remedio contra el enojo que produce la ofensa y el agravio, es el perdón. Un corazón que ha desarrollado un espíritu perdonador se mantiene sano y libre de resentimientos, odios y amarguras. Perdonar evita que se acumule la basura emocional – toxica – en nuestro corazón, en la forma de resentimiento, odio y amargura.

¿Te es difícil perdonar? ¿Guardas resentimiento en tu corazón? ¿Te cuesta pedir perdón? ¿Cómo manejas el orgullo cuando tienes que pedir perdón? Mucha gente habla del perdón e inclusive parece practicarlo en apariencia, pero en muchos casos tienen una definición muy simplista, retórica y alejada de la experiencia personal, que no trae sanidad ni bienestar a los involucrados. El perdón no es un concepto superficial, ni una simple práctica religiosa. Por el contrario, toca lo más hondo, íntimo y emocional del ser humano. 

El perdón es una decisión personal

Una de las dificultades con que se tropieza nuestra disposición a perdonar, es entender que el perdón es una decisión. No esperes “sentir” aprecio o compasión por alguien para perdonar. Primero decides perdonar y luego las emociones se alinearán a las acciones que conllevan a la decisión de perdonar. El perdón implica una decisión espiritual y moral que refleja una postura conciliadora ante el ofensor. Es más que un mero sentimiento.

Para reflexionar: Negarse a perdonar es como tomarse un veneno y pretender que le haga daño a quien guardamos resentimiento.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

martes, 28 de octubre de 2014

Un corazón si rencores


La ira o enojo es una de las emociones más complejas de gestionar con sabiduría. El enojo puede contaminar el corazón del hombre, si no se maneja adecuadamente, pudiendo degenerar en amargura, rencor, odio, deseos de venganza y violencia; e incapacidad para perdonar.

Esta verdad podemos apreciarla en las enseñanzas de Jesús, en su discurso del Sermón de Monte, acerca de las Bienaventuranzas. “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare (asesinato premeditado) será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio…” (Mateo 5:21-22).

No se refiere al enojo puntual y momentáneo, sino al enojo que se alberga por largo tiempo en el corazón, vale decir, al enojo carnal. La expresión “cualquiera que se enoje contra su hermano está en presente participio, indicando que se trata de un enojo continuo, permanente, sostenido; que no perdona.

Jesús está hablando aquí de enojo (orguê), que se refiere a un enojo viejo, añejado, permanente, que se niega a perdonar. Es el enojo contra el cual también amonesta el apóstol Juan: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida…” (1 Juan 3:15). Este es el enojo que retiene el perdón, y contra el cual el Señor Jesús expresa: Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:26).  

Para reflexionar: “No se ponga el sol sobre tu enojo” (Efesios 4:26). Vale decir “no pases todo el día enojado”, “no dejes que se ponga el sol y tú todavía permanezcas enojado”.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Un corazón diligentemente cuidado


Esta enseñanza impartida por Jesús en el llamado Sermón del Monte está en el contexto de un conjunto de principios que apuntan a regular la vida espiritual del hombre. En estas enseñanzas específicas sobre el asesinato y el adulterio, Jesús amplia el entendimiento del sexto y séptimo mandamientos: “No matarás” (Éxodo 20:13); “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14), para ilustrar el peligro de las actitudes y motivaciones incorrectas en el corazón; y establece una relación muy estrecha entre el asesinato y el enojarse, y el adulterio y el codiciar.

¿Por qué Jesús conecta el enojarse con el matar, y el codiciar con el adulterar? Bueno el enojado a veces quiere matar o hacer daño; y el que codicia en su corazón está presto a cometer adulterio. El asesinato y el adulterio son el resultado del enojo acumulado contra alguien y del deseo de codicia cultivado por largo tiempo. Si dejamos que nuestro corazón se llene de las actitudes incorrectas, y albergamos motivos insanos, tarde o temprano, cometeremos actos impropios y cosecharemos un fruto amargo.

Jesús introdujo un cambio de paradigma con respecto al pecado (error, falta, yerro). El pecado está no sólo en las acciones, sino también en las motivaciones y actitudes del corazón. No sólo son importantes las acciones, sino también las actitudes y motivaciones que son las que a la larga determinan las acciones.


Para reflexionar: El pecado (error, falta) crece primero en el corazón del hombre.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

martes, 14 de octubre de 2014

Cultivando un corazón sano



El corazón refleja la verdadera realidad del hombre. Más allá de las apariencias, el verdadero hombre se oculta en su corazón. Se puede tratar de demostrar una imagen o vender una apariencia, pero el corazón no puede falsificarse.

El corazón es el centro de comando de la vida del hombre. Y todo lo que ocurre externamente – comportamientos, hábitos, palabras y expresión emocional obedecen a los dictámenes del corazón. El poder de la vida del hombre reside, pues, en su interior: en su corazón. No en balde la Biblia nos exhorta a guardar nuestro corazón. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”  (Proverbios 4:23).  

En este contexto la palabra corazón no se refiere al músculo que bombea la sangre a través del cuerpo humano. Se refiere más bien al alma del hombre. En el pensamiento hebreo corazón y alma son, generalmente, la misma cosa. El corazón  es el centro de la voluntad del ser humano, el lugar donde se toman las decisiones, es la sede del intelecto y de las emociones. El corazón o el alma representa el yo mismo del hombre, su identidad, su vida propia, la conciencia de sí mismo.

Ahora el corazón no debe ser visto como la simple sumatoria de: intelecto + emociones + voluntad. Estas tres dimensiones no son funciones separadas. En el lenguaje bíblico estas tres funciones están unidas y entrelazadas en el corazón. El corazón funcionando como un todo, es el órgano que nos permite conocer y ser conocidos por Dios. Es en nuestro corazón donde pensamientos, emociones y voluntad se unen en una identidad, una conciencia y un estilo de vida.

Para reflexionar: El corazón sano es la fuente de una vida plena, efectiva y llena de propósito.


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Examen de conciencia?



Crecí en un ambiente religioso y aprendí desde niño a realizar el llamado ‘Examen de conciencia’. Recuerdo que cada viernes se destinaba un tiempo para que todos los niños del colegio confesáramos nuestras faltas; mi frase favorita en el confesionario era: «Fueron los mismos pecados de la semana pasada». Por supuesto que no entendía mucho lo qué significaba arrepentirse y determinarse en cambiar de rumbo.

El libro de Proverbio dice: «No seas sabio en tu propia opinión…», el auto examinarse nos hace juez y parte a la vez, y muchos solemos ser autocomplacientes. Evaluamos a los demás por sus acciones, pero nos justificamos por nuestras intenciones.

Varios siglos antes de Cristo el hombre más íntegro sobre la tierra era, sin duda, el profeta Isaías. Cuando él se presentó delante de Dios exclamó impresionado: «¡Ay de mí! que soy muerto…» [Isaías 6:5], la palabra hebrea que traduce ‘muerto’ significa también desintegrado. Piensa en esto, ¡el hombre más íntegro sobre la tierra ante Dios se siente desintegrado!

La integridad nunca será resultado de no haber cometido errores, sino por presentarse valientemente ante Dios, para que él nos vuelva a dar forma como le sucede al barro en las manos del alfarero.

Para Reflexionar: El secreto de la integridad está escondido en las manos de Dios.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 30 de septiembre de 2014

Cuidado con los atajos



Se sabe que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, y se oye decir que la distancia más larga entre esos mismos puntos ¡es un atajo! En una cultura avocada a elegir lo más cómodo muchos no dudan en acortar la distancia aunque eso represente hacer algo indebido.

La falta de integridad no siempre resulta en papeles tan bochornosos, la mayoría de las personas en alguna medida hemos caído en ella; pero, parecería que el problema no es la falta de rectitud, ¡sino que te atrapen¡

Un papá llevó a su hijo al parque de béisbol, al llegar a la taquilla pidió dos entradas. La vendedora le hizo saber que en ese día los menores de siete años no pagan el acceso. El hombre respondió con orgullo:
—Mi campeón tiene ocho años.
La señorita entonces dijo:
—Yo no me daría cuenta de su edad si usted me dijera que tiene siete.
—Usted no, —aclaró el hombre— pero él sí.

No ser íntegro siempre tiene consecuencias adversas, aunque no sean inmediatas. El ejemplo que damos tarde o temprano podrá ser usado en nuestra contra.

Para Reflexionar: Pocas veces reflejamos mejor nuestra integridad que cuando actuamos donde nadie nos observa.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 23 de septiembre de 2014

Transforma el enojo en determinación



¿Qué suele impedirnos ser personas más determinadas? Creo que la lista bien pudiera comenzar con el miedo a salir de la zona de comodidad. Ningún afroamericano había llegado tan lejos en busca del sueño de ser un profesional del béisbol antes de Jackie Robinson, pero él se determinó a pagar el precio que fuera necesario. Por supuesto que la influencia nociva de otros puede también empujarnos a limitar nuestro potencial y determinación, por ello es necesario desarrollar una visión clara de hacia dónde hemos sido llamados a llegar para permanecer firmes ante los embates de los demás. Podemos sumar la falta de convicción personal, cuando nuestros deseos no están enraizados en nuestro corazón serán fácilmente arrastrados por el fluir de las circunstancias.

La falta de determinación puede tener su origen en una falla en el carácter como lo es la baja autoestima, que a su vez es falta de fe en creer lo que Dios dice que somos. Podemos agregar también las fallidas experiencias pasadas, cuando ha habido fracasos en intentos anteriores se crea en nuestra memoria un archivo que asocia el intento con la derrota —de eso hay que deshacerse.

Finalmente, creo que la lista no pudiera estar completa sin los límites referentes, si Jackie hubiese tomado en cuenta que ningún negro había logrado jugar de manera profesional se hubiera conformado con participar en la liga de negros, pero decidió superar la marca y rebasar en límite que se tenía como referente en ese momento.

Para Reflexionar: La determinación usa nuestro enojo a nuestro favor.

Edgar Medina, Monterrey, México.


martes, 16 de septiembre de 2014

Los 3 consejos para desarrollar determinación


La determinación es aquello que nos permite permanecer de pie ante los embates que la vida suele presentarnos. Es la condición que sirve de fundamento para muchas otras cualidades como la disciplina, la diligencia, la lealtad, el ahorro, la generosidad y el esmero, entre muchas más. El rey mas sabio y rico que ha existido lo expresó así: «Quien se rinde ante un problema, no demuestra fuerza ni carácter».

El primer consejo para desarrollar determinación es… Persevera. Perseverar es mantenerse constante en lo que se comenzó. Mantenerse constante en lo que se comenzó es ponerse metas a corto mediano plazo y agarrarse el alma para no claudicar.

El segundo consejo para desarrollar determinación es tan importante como el primero, y es… Persevera. Perseverar es mantenerse constante en una actitud. Aquí es donde entra la capacidad de controlarse, independientemente de las circunstancias o las reacciones de otros.

El tercer consejo para desarrollar determinación es tan importante como el segundo, y es… Persevera. Perseverar es mantenerse constante en una opinión. Tuve que enfrentar una difícil situación hace un tiempo, sabía que tenía que notificar a ciertas personas claves en una organización de una decisión que tomé. No estaba seguro de con qué reacción me iba a topar, pero estaba seguro que era una decisión correcta, por el tiempo y la oración que invertí en tomarla y el consejo que recibí de hombres maduros. La respuesta fue mucho peor de lo que esperaba; aún así me mantuve firme. Hoy, corrido el velo del tiempo, sé que tuve razón.

Para Reflexionar: La determinación es el alma del carácter.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 9 de septiembre de 2014

¿Cuál es el propósito de la disciplina?


Crecer en disciplina personal es una verdadera locura si se pretende sin una dirección clara de qué es lo que queremos. Quienes ahorran sin un propósito son solamente unos avaros; quienes acumulan sin un propósito son unos compulsivos; quienes se levantan de la cama antes de que amanezca sin un propósito ¡deberían, al menos, prepararnos el desayuno! Todo en la naturaleza tiene un propósito, cada parte de nuestro organismo lo tiene, por pequeña que sea. Muchos no sienten ningún tipo de entusiasmo por crecer en carácter, actitud o disciplina por el simple hecho de que no tienen un propósito definido para sus vidas.

En el extremo opuesto encontramos a quienes trabajan incansablemente por alcanzar objetivos claros, pero que no fueron decididos en oración ni son fruto de su relación personal con Dios. Estos se toparán con el terrible hecho de haber trabajado toda una vida levantando una escalera para descubrir —al llegar a la parte más alta— que la recostaron en una pared equivocada.

El libro de Proverbios enseña: «No te desgastes tratando de hacerte rico, sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte», hay que notar que el esfuerzo y sacrificio que se requiere para construir una vida de éxito no es suficiente, se requiere sabiduría. Esa es la parte que nos conecta con nuestro Creador y lo hace más que un socio activo en nuestra vida, lo convierte en el protagonista. Esa sabiduría no sólo nos indicara cómo y con quién hacer las cosas, sino hasta cuándo.

Para Reflexionar: La vida corre sin parar, debes saber cuándo detenerte para vivirla.

Edgar Medina, Monterrey, México.


martes, 2 de septiembre de 2014

Acepta el desafío de enseñar a otros la disciplina


Sólo los milagros pueden superar los resultados que ofrece la disciplina, y aunque no descartamos que los milagros ocurran, sí podemos estar seguros de que Dios está más interesado en forjar nuestro carácter que en procurar nuestra comodidad, por ello la gran mayoría de las cosas trascendentes de la vida serán resultado de atender disciplinadamente las pequeñas y las grandes cosas que exigen.

El mundo tuvo en Houdini al más grande escapista de la historia, pero más de uno lo haría ver como un novato si se trata de ‘escapar’ de la disciplina y la responsabilidad. No conozco a algún empresario, profesor o padre de familia que acepte gustoso la indisciplina de la gente a su cargo, pero a veces se falla en transmitir la enseñanza de la disciplina por el terrible obstáculo del mal ejemplo.

El libro de Proverbio expresa: «Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán», me habla muy fuerte la palabra dirige. Es común que enseñemos a otros indicándoles qué es lo correcto, pero si me observan infringiendo la ley, mintiendo, fallando en cumplir mis promesas o metiéndome en la fila indebidamente será una tarea infructuosa o incluso contraproducente.

Aceptar el desafío de enseñar a otros el valor de la disciplina nos debe enfocar en dar muestra con el testimonio de una vida disciplinada. El líder, el jefe, la maestra o la mamá que dirige debe ponerse a la cabeza y decir —sin palabras— ‘vean como se hace, esto es lo correcto’.

Para Reflexionar: Vivir disciplinadamente debe ser la primera conquista personal de un vencedor.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 26 de agosto de 2014

¿Dónde se incuba del carácter?



Muchas de las incomodidades del pasado son historia, pero, hay muchas cosas que ningún aparato tecnológico será capaz de hacer por nosotros, sin importar cuán avanzado sea. Tu teléfono inteligente de última generación no llamará por ti a tu amigo el día en que más lo necesite. Tu iPad no te dará el valor que se requiere para resolver un asunto pendiente. Tu GPS no te va a tele transportar a la fiesta que prometiste no faltar de tu hijo. La vida, sigue siendo la vida y tiene una factura por cobrar que no va a pagar por ti nada que se pueda obtener con dinero. Todo lo que verdaderamente vale debajo del sol requiere de nuestra inversión de tiempo y esfuerzo.

Salomón dijo: «Una herencia que se obtiene demasiado temprano en la vida al final no es de bendición». La vida se trata de relaciones personales, esas requieren de nosotros mismos, no sólo de lo que hacemos o tenemos. Esas relaciones se construyen como los grandes palacios; un ladrillo a la vez. La gran virtud de la vida disciplinada está en los pequeños y cotidianos detalles que muestran amor, paciencia, tolerancia, empatía y atención en otros y en las cosas que pueden hacer mejores sus vidas.

Para Reflexionar: Lo más importante de la vida vale para nosotros lo que invertimos de tiempo y esfuerzo en ello.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 12 de agosto de 2014

Vive el placer de Gobernarte


Cuando llegamos a tener una posición de autoridad experimentamos la responsabilidad de conducir a otros y, a la misma vez, el privilegio de ser obedecidos. La satisfacción que ejerce el ‘poder’ es una de las más difíciles de manejar. La historia está llena de hombres y mujeres que fueron capaces de cualquier cosa con tal del satisfacer su apetito voraz de control y dominio sobre otros. Pero, la Biblia enseña que la más alta capacidad que hemos recibido del Creador es la dominarnos a nosotros mismos, no para hacer lo que nos venga en gana; antes al contrario, para someternos voluntariamente a él como nuestro rey.


Conquistarse a sí mismo es rebasar la frontera de la autosatisfacción para crear la fortaleza del carácter.

Se conquistan a sí mismos aquellos que primeramente tienen el valor de reconocer cuál es su verdadera condición, es decir, ‘de qué pie cojean’. Se conquistan quienes son lo suficientemente humildes para pedir una opinión o buscar la ayuda de otros. Se conquistan quienes se disponen a pagara el precio que les demanda dejar atrás lo que es —o pudiera llegar a ser— indeseable en su vida. Se conquistan quienes se someten voluntaria y disciplinadamente al proceso que les conducirá a la victoria. Se conquistan a sí mismos quienes son capaces de enseñar a aquellos que están bajo su cargo no sólo con sus palabras, sino con su ejemplo.

Para Reflexionar: Quien se domina a sí mismo es capaz de persuadir a otros sin oprimirlos.

Edgar Medina, Monterrey, México.

lunes, 4 de agosto de 2014

Comunica vida


Con palabras o sin ellas no dejamos de comunicarnos, y sin importar qué bien lo estemos haciendo, es bueno saber que lo podemos hacer mejor.


Aquí 10 principios para una comunicación eficaz:

1. Que tu primera llamada del día sea al Creador. Él siempre toma la llamada.
2. Comunica sano interés en los demás, antes que palabras. Así las palabras serán bien recibidas.
3. Escucha el doble de lo que hablas. Por algo tenemos dos oídos y una sola boca.
4. Sé testigo, no abogado. Por lo general ayudan más nuestras observaciones que nuestros juicios.
5. Usa el cerebro antes de hablar. No es broma… piensa bien lo que vas a decir o todo podrá ser usado en tu contra.
6. Has de cada charla una cita. Escoge el lugar y el momento más adecuado para decir las cosas.
7. No pierdas el enfoque. La meta no es evitar una discusión o ganar una batalla, el objetivo es resolver el asunto.
8. Mira con quién hablas. Abordar asuntos delicados con gente que no tiene ‘vela en el entierro’ es absurdo y peligroso.
9. Cumple lo que prometes. No hables —o escribas— a la ligera, sé responsable por tus palabras.
10. Entrénate en ser asertivo. Entender qué es la asertividad toma unos minutos, ser asertivo toma toda la vida. Afortunadamente cada día te da la oportunidad de practicar.

Para Reflexionar: Te comunicas todo el tiempo, lo quieras o no; ya que es así… por lo menos hazlo bien.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 29 de julio de 2014

Comunícate con congruencia


Un principio muy básico de la comunicación saludable es el de la congruencia. Se ha dicho que lo que hacemos habla tan fuerte que no deja escuchar lo que decimos. Hace varios años imparto un taller llamado: Taller de Metas Eficaces, uno de los ejercicios expone los valores personales, otro exhibe las prioridades reales a la luz de nuestro propio itinerario de actividades, siempre hay más de uno de los participantes que le cuesta creer que vive tan distante de sus propios valores sin siquiera darse cuenta al ver en lo que está invirtiendo su vida.

El libro de Proverbio dice: «El que cuida su boca se cuida así mismo…», no es extraño que muchas veces llegamos a comunicar conceptos razonables y objetivos, eso nos protege de la crítica de quienes nos rodean. Pero si no está de acuerdo lo que decimos con la realidad que vivimos, cada palabra algún día será usada en nuestra contra. Mas nos valdría mejor callar. El rey Salomón así lo expresó: «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas» [Eclesiastés 5:5].

Solemos ser egoístas, el día que rindamos cuentas de nuestra vida y de la manera en la que hayamos empleado el tiempo no habrá nadie a quien responsabilizar. Bien nos vale tomar la misma determinación que tuvo Josué, el líder de los judíos que conquistaron la tierra prometida: « Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor» [Josué 24:15 NTV].

Para Reflexionar: Nuestra agenda habla más de nuestras prioridades que nuestra boca.
  
Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 22 de julio de 2014

Comunica interés


La comunicación agresiva, usada por quienes suelen interrumpir bruscamente la conversación de otros, levantar la voz, retirar el habla, no escuchar y lanzar culpas —entre muchas otras cosas—, es un antídoto muy efectivo para estropear las relaciones. Otro, con la misma capacidad de daño es el que genera la comunicación en el extremo opuesto, la pasiva. Pues, mientras que una persona pudiera callar en un momento dado por prudencia, el pasivo lo hace como un mecanismo de defensa que sin duda le traerá más problemas después.

Se comunican pasivamente personas que no parecen defender sus intereses, ni expresan sus sentimientos y mucho menos expresan desacuerdo. Si bien, ser conciliador es una noble cualidad, el hacerlo por no encarar los problemas adoptando sin criterio la visión de los demás es una grave falla del carácter.

El rey Salomón escribió: «El falto de cordura menosprecia a su prójimo…», al comunicarnos pasivamente nos menospreciamos a nosotros mismos,  a nuestros valores y a los de quienes nos rodean.

Comunicar interés por otros es el inicio del camino hacia una verdadera solución de conflictos. Debemos ser cuidadosos entonces de no confundir la comunicación pasiva con la prudencia, pues la primera nos pondrá una mordaza en la boca, mientras que la segunda nos conducirá a encontrar un mejor momento para hablar y encarar los problemas.

Para Reflexionar: La prudencia es una muestra de carácter, el callar es mera cobardía.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 15 de julio de 2014

Comunícate con asertividad



Un empresario, amigo mío, me comentó de la vez que su esposa le dijo: ‘Ya no quiero salir contigo, ¡con todo el mundo te peleas’. La verdad es que se trata de un hombre rudo que se jacta de no dejarse de nadie. La esposa de otro hombre me comentó con clara expresión de frustración: ‘¿Quién puede vivir con un hombre que no le ve problema a nada?’. No se refería a una persona con una mentalidad positiva, sino, a quien prefiere callar y tolerar cualquier clase de atropello con tal de ‘no meterse en problemas’. Ambos hombres parecen totalmente distintos, pero, tiene algo en común, fallan en comunicarse. La comunicación agresiva es dañina, como lo es la pasiva. Un justo medio nos permite comunicarnos sanamente, los estudiosos de la comunicación lo llaman asertividad.

El libro de Proverbios dice: «No reprendas al blasfemo, y no te aborrecerá; corrige al sabio, y te amará», es decir, no podemos comunicarnos con todas las personas de la misma manera. Es importante que comprendamos con quién hablamos para elegir las palabras y la forma más adecuada para expresarnos. La asertividad es una sabia manera de comunicarnos porque nos permite conseguir los objetivos que buscamos sin dañar a los demás. Es hablar con franqueza y transparencia, pero en lugar y el momento propicio.

La comunicación asertiva exige de nosotros un carácter sereno y maduro, toma nota que nadie nació con él, es necesario desarrollarlo y entrenarse hasta poder ver sus frutos.

Para Reflexionar: Mostrar enojo ante un problema es normal, arreglarlo no; se requiere carácter.


Edgar Medina, Monterrey, México.