martes, 21 de enero de 2014

Aprendiendo a equilibrar nuestras prioridades


Lucas 10:27


Poner primero lo primero constituye un acto esencial en la vida. Stephen Covey

Decía Goethe: “Lo que importa más nunca debe estar a merced de lo que importa menos” Debemos estar determinados a vivir por prioridades. Las personas que logran efectividad entienden que actividad no es necesariamente realización. Estar ocupado no es sinónimo de productividad. Algunas personas están demasiado ocupadas resolviendo crisis - urgencias, que no tienen tiempo para centrarse en las cosas importantes.

Una forma de aprender a enfocarse en prioridades es contar con un centro confiable sobre el cual establecer nuestras prioridades.
Equilibrar  nuestras vidas en torno a un centro firme y duradero trae fortaleza y efectividad a nuestra vida.

Ese centro confiable es Dios, tal como lo expresó el propio Jesús. Ante la pregunta que le formularon a Jesús, sobre cuál es el principal mandamiento. El respondió en forma simple pero con profunda sabiduría: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo

Tal como lo expresó Jesus, debemos tener un marco de referencia que nos ayude a discriminar lo que es importante y lo que no es.
Primero necesitamos amar a Dios, y en segundo término amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. La base para saber amar es amar a Dios con todo nuestro ser, lo cual nos enseña a amarnos correctamente a nosotros mismos, y luego amar a otros genuinamente. Bajo este esquema Dios tiene la primera prioridad. El debe ser el centro de nuestra vida. Cualquier otro centro no nos provee de un cimiento firme y seguro; cualquier otro centro es inestable y defectuoso.


Para Reflexionar: Dios es el centro más confiable, seguro y estable que podamos conseguir.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.  

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