martes, 28 de enero de 2014

Beneficios de la palabra dicha con gentileza y gracia



La respuesta sazonada con gentileza y amabilidad siempre es oportuna y bien recibida. La palabra dicha con cortesía y consideración a los demás, hace ganar el favor y la buena voluntad de los oyentes. La palabra suave y blanda también es útil para aplacar el furor de los iracundos; y ayuda a disipar posibles conflictos. Acertadamente el sabio Salomón dijo:”La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1-2). 

La Biblia nos insta a hablar con gracia y para edificación. “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para sepáis cómo debéis responder a cada uno”. (Colosenses 4:6).

Algunos confunden cortesía y amabilidad con debilidad, pero como dice el dicho “lo cortez no quita lo valiente”. La cortesía y la amabilidad no proceden de debilidad ni de cobardía, sino de dominio propio y humildad. Implica madurez y cordura.  

Hablar con gentileza no es una simple técnica o práctica que podemos usar a conveniencia. Por el contrario, supone un estilo de vida, una forma de encarar las relaciones. Requiere madurez de carácter, paciencia y dominio propio; especialmente en situaciones donde nuestro interlocutor está negado al diálogo, o molesto o manifiesta una actitud beligerante. En tales situaciones, la palabra gentil dicha con gracia, es capaz de conquistar el corazón aún de nuestros enemigos. 

Ahora aprender a hablar con gracia requiere disciplina y práctica; requiere también alimentar nuestra mente y corazón con amor y bondad, pues de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34).

Para reflexionar: Con nuestra palabra podemos edificar, consolar, enseñar, bajar el furor de otros y exhortar; o podemos destruir, ofender y encender un gran fuego. 


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.  

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