martes, 11 de febrero de 2014

Diligencia es trabajo.


Thomas A. Edinson decía: “El genio no es otra cosa que trabajo y aplicación”. Estas palabras dichas por un hombre que dejó más de mil patentes de inventos, nos dice mucho acerca del valor del trabajo. Dice a sí mismo Zig Ziglar: “El  genio engendra grandes ideas y conceptos. El trabajo duro genera el resultado”. El trabajo es el fundamento de nuestro éxito. Representa una extraordinaria herramienta  para la expresión de nuestro genio y para la autorrealización  personal. Sin embargo, algunas personas consideran  que el trabajo es castigo de Dios; una maldición. Eso es porque muchas personas han perdido su ética laboral. Pero como alguien una vez dijo: “El trabajo  no es una maldición, pero el evitarlo si lo es”. Muchas personas ven el  trabajo como un mal necesario, una obligación, un medio para ganarse la vida. Cuando concebimos el trabajo en esos términos el mismo se vuelve aburrido, poco creativo, una carga difícil de sobrellevar y, en consecuencia, poco productivo. Cuando leo las cifras de  desempleo en el mundo y en mi país, concluyo que el trabajo es un privilegio. Cuando veo una persona minusválida que no puede trabajar, reflexiono sobre la bendición que es poder trabajar.
            
Debemos aprender a disfrutar del trabajo. Hagamos nuestras labores con contentamiento y entusiasmo, enfocados en contribuir. Fue el ex-presidente norteamericano Harry Truman quien dijo: “Me he dado cuenta de que los hombres y mujeres que llegan a la cima son quienes con más energía, entusiasmo y dedicación hicieron el trabajo que tenían a la mano”.
            
El empresario y escritor Dexter Yeger define el trabajo como un activo financiero. El dice: “El trabajo es la habilidad de convertir sus capacidades, esfuerzos y desempeño en una recompensa material y financiera que se puede disfrutar más tarde”.

Para Reflexionar: El trabajo un medio para el crecimiento y aprendizaje.  

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.    
  

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