lunes, 24 de febrero de 2014

La visión enciende nuestro sentido de destino



Cierta vez le preguntaron a Hellen Keller que sería peor que ser ciego de nacimiento. Ella respondió: “Tener vista y no tener visión”. Como dice el libro de Proverbios: Una vez alguien dijo refiriéndose a un hombre superficial:”Es alguien que no tiene profundidad porque no tiene visión”. John Maxwell agrega:”La persona más pobre del mundo no es aquella que no tiene un centavo, sino aquella que no tiene una visión”. Si usted no tiene un sueño (una visión, un propósito en su vida), nunca llegará a ser lo que podría ser, según el potencial que hay en usted. No puede cumplir su propósito ni cultivar su potencial si no sabe en qué dirección ir. Usted necesita identificar su destino y navegar hacia él. En otras palabras, necesita descubrir cuál es su sueño; la visión de lo que quiere ser y alcanzar.

Todos tenemos un poderoso deseo en lo profundo de nuestro corazón, un anhelo que nos motiva y toca las fibras más íntimas de nuestro ser, una pasión que enciende la chispa en nuestra alma, energizándola y movilizándola a la acción. Es aquello para lo cual hemos nacido. Los sueños encienden nuestro sentido de destino. Dice John Maxwell que es el sueño el que nos inicia en el viaje del éxito. El sueño nos proporciona ímpetu y energía para avanzar. El sueño nos motiva a la acción. Nos brinda dirección. Nos ayuda a establecer prioridades. Además saca lo mejor de nosotros, y nos impulsa a utilizar el máximo nuestras potencialidades. Nos moviliza a trabajar con excelencia. Muy acertadamente dice Zig Ziglar:”Un individuo no es más grande que sus sueños, ideales, esperanzas y planes. Sencillamente tiene el sueño y trabaja en su cumplimiento. Es el sueño el que hace al individuo”.


Para reflexionar: Sin visión no hay sentido de logro, ni hay la energía para avanzar, ni hay pasión por desarrollar nuestras potencialidades.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

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