lunes, 14 de abril de 2014

A quien Sirve un Líder



Un soldado alega que disparó contra una multitud, pero que él solamente obedecía órdenes superiores. Es decir alega que estaba al servicio de su patria. ¿Que debería hacer un soldado con una orden como esta? O ¿qué debe hacer un empleado cuando su jefe le ordena ir contra la ley? Como líderes a veces ponemos en este predicamento a nuestros colaboradores. Como subalterno, empleado e incluso hijo, se necesita tener muy en claro a quien sirve un líder para que tenga la claridad de la forma de decidir si obedece o no. También es necesario conocer bien las escrituras para poder comprobar cuál es la voluntad de Dios. Esa, la voluntad de Dios, debería ser la medida que debemos seguir.

Cuando Pablo nos invita a no amoldarnos a este mundo y más bien ser transformados mediante la renovación de nuestra mente, también nos aclara que con estas dos acciones podremos comprobar la voluntad de Dios y le da tres calificativos: Buena, Agradable y Perfecta. La voluntad de Dios siempre muestra bondad y amor de todos con todos. Es agradable pues con el tiempo el creyente aprende a disfrutar de la confianza de obedecer esa voluntad. Y es perfecta pues en El no cabe otra cosa. Solo Él conoce toda la perspectiva, el pasado y el futuro. Podemos “objetar” otras voluntades y otras ordenes aun con consecuencias en nuestra contra, cuando sabemos a ciencia cierta cuál es la voluntad de Dios. Podemos vivir con una conciencia limpia y en paz cuando nos ceñimos a la voluntad de Dios. Y la única  manera es escudriñando, profundizando y aprendiendo con denuedo sobre la persona y las acciones de Dios. Un buen líder debe saber con muchísima certeza a quien sirve verdaderamente.

Para reflexionar: La conciencia clara del líder de a quien sirve, le permite pedir lo que el mismo está dispuesto a hacer acorde a la voluntad de Dios.
           

Hebert Reyes Bogotá-Colombia.

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