lunes, 19 de mayo de 2014

¿Por dónde comenzar?


La sabiduría es mucho más que un privilegio, es la herramienta que se usó para fundar la tierra. La sabiduría no sólo es saber qué hacer, sino saber cómo hacerlo. Nos agudiza los sentidos también para comprender el tiempo oportuno de hablar o callar; de moverse o parar.

Si la sabiduría es una herramienta entonces ¡no se nace con ella!, hay que buscarla y aprender a usarla. El entendimiento, en cambio, fue el cincel que dio forma a los cielos, se usó para las alturas y revela lo que está más allá de nuestras manos.

Si queremos cambiar ¿por dónde comenzamos? El primer paso es reconocer qué es lo que necesitamos cambiar y qué es lo que queremos llegar a ser. No saber dónde estamos y a dónde queremos llegar nos negará toda posibilidad de éxito significativo.

El segundo paso es determinarse a lograr el cambio que esperamos, en otras palabras: Estar dispuesto a pagar el precio que cueste.

Sin embargo, es imprescindible dar un tercero antes de cantar victoria —entrenarse. Es decir, aplicar decidida, disciplinada  y pacientemente lo que sabemos que debemos hacer. Es aquí en donde entra en función la sabiduría, pues nos ayuda a ‘aterrizar’ el conocimiento y llevarlo a la práctica. El no dejarse vencer por los traspiés que demos en el intento convertirá la práctica en una habilidad y más tarde en un hábito. Renovar tus hábitos  te redefinirá como persona… habrás cambiado entonces genuinamente.

Para Reflexionar: Decídete a cambiar por alguien que sea capaz de trascender.

Edgar Medina, Monterrey, México.

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