lunes, 12 de mayo de 2014

¿Qué quieres para otros?



El líder busca oportunidades que representen el desafío de cambiar, mejorar, innovar, y mejorar las vidas ajenas. Un buen líder no se anda con contemplaciones cuando se trata de procurar que todos tengan oportunidades, crecimiento, desarrollo y aun el chance de probar, errar y ser bien recibidos por ello. ¿Quién de nosotros no ha pasado por esa sensación de miedo a fracasar? Pero también ¿quién de nosotros no agradece profundamente a esos líderes experimentados que nos permitieron y aun nos animaron a probar y equivocarnos, sabiendo que es parte del proceso de formar nuevos líderes?

La sociedad moderna nos llama a no aceptar el fracaso. A rechazarlo, condenarlo y proscribirlo como un mal casi mortal. Un buen líder sabe que mientras sus seguidores  no tengan la oportunidad de ensayar aun con riesgo de equivocarse, serán mediocres. Un buen líder no quiere el fracaso de sus seguidores, pero lo admite, porque sabe que así crecerán y se fortalecerán. El punto está en la intención de un buen líder.

Un buen líder hará a los demás lo que quisiera que le hicieran a él mismo. Entre otras cosas reconoce que él también tuvo fracasos y ensayos fallidos y que fue una buena forma de aprender y crecer.

Cuando Jesús enseñaba a sus discípulos no pretendió hacer las cosas por ellos. Los enviaba con instrucciones claras y enseñanzas precisas que les permitiera crecer en su auto confianza. Pero lo hizo a sabiendas de que muchas veces fallaría. Su amor por ellos le permitía aceptar sus imperfecciones y fallas. Jesús hizo con sus discípulos lo que esperaría que hicieran con El.

Para reflexionar: Un buen líder anima a sus seguidores a que intenten una y otra vez hasta que ve en ellos el progreso dado por la experiencia.
           
Hebert Reyes Bogotá-Colombia.

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