martes, 29 de julio de 2014

Comunícate con congruencia


Un principio muy básico de la comunicación saludable es el de la congruencia. Se ha dicho que lo que hacemos habla tan fuerte que no deja escuchar lo que decimos. Hace varios años imparto un taller llamado: Taller de Metas Eficaces, uno de los ejercicios expone los valores personales, otro exhibe las prioridades reales a la luz de nuestro propio itinerario de actividades, siempre hay más de uno de los participantes que le cuesta creer que vive tan distante de sus propios valores sin siquiera darse cuenta al ver en lo que está invirtiendo su vida.

El libro de Proverbio dice: «El que cuida su boca se cuida así mismo…», no es extraño que muchas veces llegamos a comunicar conceptos razonables y objetivos, eso nos protege de la crítica de quienes nos rodean. Pero si no está de acuerdo lo que decimos con la realidad que vivimos, cada palabra algún día será usada en nuestra contra. Mas nos valdría mejor callar. El rey Salomón así lo expresó: «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas» [Eclesiastés 5:5].

Solemos ser egoístas, el día que rindamos cuentas de nuestra vida y de la manera en la que hayamos empleado el tiempo no habrá nadie a quien responsabilizar. Bien nos vale tomar la misma determinación que tuvo Josué, el líder de los judíos que conquistaron la tierra prometida: « Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor» [Josué 24:15 NTV].

Para Reflexionar: Nuestra agenda habla más de nuestras prioridades que nuestra boca.
  
Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 22 de julio de 2014

Comunica interés


La comunicación agresiva, usada por quienes suelen interrumpir bruscamente la conversación de otros, levantar la voz, retirar el habla, no escuchar y lanzar culpas —entre muchas otras cosas—, es un antídoto muy efectivo para estropear las relaciones. Otro, con la misma capacidad de daño es el que genera la comunicación en el extremo opuesto, la pasiva. Pues, mientras que una persona pudiera callar en un momento dado por prudencia, el pasivo lo hace como un mecanismo de defensa que sin duda le traerá más problemas después.

Se comunican pasivamente personas que no parecen defender sus intereses, ni expresan sus sentimientos y mucho menos expresan desacuerdo. Si bien, ser conciliador es una noble cualidad, el hacerlo por no encarar los problemas adoptando sin criterio la visión de los demás es una grave falla del carácter.

El rey Salomón escribió: «El falto de cordura menosprecia a su prójimo…», al comunicarnos pasivamente nos menospreciamos a nosotros mismos,  a nuestros valores y a los de quienes nos rodean.

Comunicar interés por otros es el inicio del camino hacia una verdadera solución de conflictos. Debemos ser cuidadosos entonces de no confundir la comunicación pasiva con la prudencia, pues la primera nos pondrá una mordaza en la boca, mientras que la segunda nos conducirá a encontrar un mejor momento para hablar y encarar los problemas.

Para Reflexionar: La prudencia es una muestra de carácter, el callar es mera cobardía.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 15 de julio de 2014

Comunícate con asertividad



Un empresario, amigo mío, me comentó de la vez que su esposa le dijo: ‘Ya no quiero salir contigo, ¡con todo el mundo te peleas’. La verdad es que se trata de un hombre rudo que se jacta de no dejarse de nadie. La esposa de otro hombre me comentó con clara expresión de frustración: ‘¿Quién puede vivir con un hombre que no le ve problema a nada?’. No se refería a una persona con una mentalidad positiva, sino, a quien prefiere callar y tolerar cualquier clase de atropello con tal de ‘no meterse en problemas’. Ambos hombres parecen totalmente distintos, pero, tiene algo en común, fallan en comunicarse. La comunicación agresiva es dañina, como lo es la pasiva. Un justo medio nos permite comunicarnos sanamente, los estudiosos de la comunicación lo llaman asertividad.

El libro de Proverbios dice: «No reprendas al blasfemo, y no te aborrecerá; corrige al sabio, y te amará», es decir, no podemos comunicarnos con todas las personas de la misma manera. Es importante que comprendamos con quién hablamos para elegir las palabras y la forma más adecuada para expresarnos. La asertividad es una sabia manera de comunicarnos porque nos permite conseguir los objetivos que buscamos sin dañar a los demás. Es hablar con franqueza y transparencia, pero en lugar y el momento propicio.

La comunicación asertiva exige de nosotros un carácter sereno y maduro, toma nota que nadie nació con él, es necesario desarrollarlo y entrenarse hasta poder ver sus frutos.

Para Reflexionar: Mostrar enojo ante un problema es normal, arreglarlo no; se requiere carácter.


Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 8 de julio de 2014

Desarrolla el Carácter



En un mundo en donde los logros se valoran sobre las convicciones, el desarrollo del carácter ha pasado a ser una especie de ‘mal necesario’. Pero, no debe dejarse de ver que el desarrollo de un buen carácter al largo plazo resulta vital, pues es la base en la que se fundan nuestras decisiones más cruciales. El carácter es la fuerza que nos sostiene hasta superar los fracasos. Es la paciencia en el tiempo de sembrar y el vigor en el de levantar la cosecha. Es la firmeza para someter nuestros impulsos inadecuados. Es la guía en los momentos de incertidumbre. Es el mayor aliado en las tribulaciones. Es la capacidad de avanzar sin dejar de ver la meta. Es —en última instancia—, lo único que nos queda, cuando no nos queda nada. Es lo que en verdad somos.

El sabio Salomón escribió: «…como el ave que vuela presurosa hacia la red, sin saber que eso le costará la vida». Los hombres y mujeres sin carácter, hacen uso de sus ‘alas’; es decir, de sus capacidades y destrezas sin otra guía que la de sus deseos e intereses y no ven que van directos a una red que les robará la libertad y despreciará su vida.

En cambio, quienes desarrollan un carácter maduro agregan valor a los demás. Son impulsados por la motivación interna de hacer lo correcto; construyen puentes con entusiasmo, empatía y tolerancia por los cuales sus familiares, clientes y amigos pueden cruzar con confianza.

Para Reflexionar: El fruto del éxito brota de la semilla de un carácter maduro.

Edgar Medina, Monterrey, México.

martes, 1 de julio de 2014

Prepárese espiritualmente para el éxito

Lectura: Salmo 27:1
            
El éxito que deja afuera a Dios, no es éxito real. El éxito que excluye a Dios, nos deja incompletos y sin disfrute pleno. Sin Dios tan sólo existimos, no vivimos. Dice La Biblia: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. El éxito es el logro continuo de llegar a ser la persona que Dios quiere que usted sea y de lograr los objetivos que él le ha ayudado a establecer. Muchas personas definen el éxito en términos de prestigio, poder, riquezas, placer, títulos y hazañas, pero Dios evalúa el éxito en términos de relación, carácter y fe. La gente se enfoca en sus propias metas, gratificaciones particulares, propósitos, logros personales y esfuerzos propios, con resultados que se miden en términos de dinero, recompensas, poder, prominencia, posición, reconocimiento, etcétera. Pero la persona enfocada en Dios se ocupa principalmente del éxito que empieza en su interior  y se define y mide en términos de propósito eterno, crecimiento espiritual, mayordomía fiel, fidelidad a Dios, carácter íntegro, logros duraderos, sentido de legado y obediencia  a los principios de Dios.
     
Prepararse espiritualmente no implica la mera contemplación de la deidad. Acceder a la revelación de Dios y tener una correcta relación con él, requiere búsqueda y labor. No puede acceder al pleno conocimiento y comunión con Dios, si usted tiene una vida relajada y acomodada. Antes es necesario laborar; es necesario invertir tiempo y esfuerzo en estudiar y meditar la Biblia, así como invertir tiempo en la oración y en el servicio a Dios. Aun cuando nuestra relación con Dios es un regalo de la gracia de Dios. Sin embargo, sin esfuerzo, diligencia y perseverancia no hay  verdadera comunión con Dios, ni efectiva preparación espiritual.

Para Reflexionar: Sin Dios no hay éxito real.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela.