martes, 26 de agosto de 2014

¿Dónde se incuba del carácter?



Muchas de las incomodidades del pasado son historia, pero, hay muchas cosas que ningún aparato tecnológico será capaz de hacer por nosotros, sin importar cuán avanzado sea. Tu teléfono inteligente de última generación no llamará por ti a tu amigo el día en que más lo necesite. Tu iPad no te dará el valor que se requiere para resolver un asunto pendiente. Tu GPS no te va a tele transportar a la fiesta que prometiste no faltar de tu hijo. La vida, sigue siendo la vida y tiene una factura por cobrar que no va a pagar por ti nada que se pueda obtener con dinero. Todo lo que verdaderamente vale debajo del sol requiere de nuestra inversión de tiempo y esfuerzo.

Salomón dijo: «Una herencia que se obtiene demasiado temprano en la vida al final no es de bendición». La vida se trata de relaciones personales, esas requieren de nosotros mismos, no sólo de lo que hacemos o tenemos. Esas relaciones se construyen como los grandes palacios; un ladrillo a la vez. La gran virtud de la vida disciplinada está en los pequeños y cotidianos detalles que muestran amor, paciencia, tolerancia, empatía y atención en otros y en las cosas que pueden hacer mejores sus vidas.

Para Reflexionar: Lo más importante de la vida vale para nosotros lo que invertimos de tiempo y esfuerzo en ello.

Edgar Medina, Monterrey, México.

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