martes, 12 de agosto de 2014

Vive el placer de Gobernarte


Cuando llegamos a tener una posición de autoridad experimentamos la responsabilidad de conducir a otros y, a la misma vez, el privilegio de ser obedecidos. La satisfacción que ejerce el ‘poder’ es una de las más difíciles de manejar. La historia está llena de hombres y mujeres que fueron capaces de cualquier cosa con tal del satisfacer su apetito voraz de control y dominio sobre otros. Pero, la Biblia enseña que la más alta capacidad que hemos recibido del Creador es la dominarnos a nosotros mismos, no para hacer lo que nos venga en gana; antes al contrario, para someternos voluntariamente a él como nuestro rey.


Conquistarse a sí mismo es rebasar la frontera de la autosatisfacción para crear la fortaleza del carácter.

Se conquistan a sí mismos aquellos que primeramente tienen el valor de reconocer cuál es su verdadera condición, es decir, ‘de qué pie cojean’. Se conquistan quienes son lo suficientemente humildes para pedir una opinión o buscar la ayuda de otros. Se conquistan quienes se disponen a pagara el precio que les demanda dejar atrás lo que es —o pudiera llegar a ser— indeseable en su vida. Se conquistan quienes se someten voluntaria y disciplinadamente al proceso que les conducirá a la victoria. Se conquistan a sí mismos quienes son capaces de enseñar a aquellos que están bajo su cargo no sólo con sus palabras, sino con su ejemplo.

Para Reflexionar: Quien se domina a sí mismo es capaz de persuadir a otros sin oprimirlos.

Edgar Medina, Monterrey, México.

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