martes, 9 de septiembre de 2014

¿Cuál es el propósito de la disciplina?


Crecer en disciplina personal es una verdadera locura si se pretende sin una dirección clara de qué es lo que queremos. Quienes ahorran sin un propósito son solamente unos avaros; quienes acumulan sin un propósito son unos compulsivos; quienes se levantan de la cama antes de que amanezca sin un propósito ¡deberían, al menos, prepararnos el desayuno! Todo en la naturaleza tiene un propósito, cada parte de nuestro organismo lo tiene, por pequeña que sea. Muchos no sienten ningún tipo de entusiasmo por crecer en carácter, actitud o disciplina por el simple hecho de que no tienen un propósito definido para sus vidas.

En el extremo opuesto encontramos a quienes trabajan incansablemente por alcanzar objetivos claros, pero que no fueron decididos en oración ni son fruto de su relación personal con Dios. Estos se toparán con el terrible hecho de haber trabajado toda una vida levantando una escalera para descubrir —al llegar a la parte más alta— que la recostaron en una pared equivocada.

El libro de Proverbios enseña: «No te desgastes tratando de hacerte rico, sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte», hay que notar que el esfuerzo y sacrificio que se requiere para construir una vida de éxito no es suficiente, se requiere sabiduría. Esa es la parte que nos conecta con nuestro Creador y lo hace más que un socio activo en nuestra vida, lo convierte en el protagonista. Esa sabiduría no sólo nos indicara cómo y con quién hacer las cosas, sino hasta cuándo.

Para Reflexionar: La vida corre sin parar, debes saber cuándo detenerte para vivirla.

Edgar Medina, Monterrey, México.


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