miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Examen de conciencia?



Crecí en un ambiente religioso y aprendí desde niño a realizar el llamado ‘Examen de conciencia’. Recuerdo que cada viernes se destinaba un tiempo para que todos los niños del colegio confesáramos nuestras faltas; mi frase favorita en el confesionario era: «Fueron los mismos pecados de la semana pasada». Por supuesto que no entendía mucho lo qué significaba arrepentirse y determinarse en cambiar de rumbo.

El libro de Proverbio dice: «No seas sabio en tu propia opinión…», el auto examinarse nos hace juez y parte a la vez, y muchos solemos ser autocomplacientes. Evaluamos a los demás por sus acciones, pero nos justificamos por nuestras intenciones.

Varios siglos antes de Cristo el hombre más íntegro sobre la tierra era, sin duda, el profeta Isaías. Cuando él se presentó delante de Dios exclamó impresionado: «¡Ay de mí! que soy muerto…» [Isaías 6:5], la palabra hebrea que traduce ‘muerto’ significa también desintegrado. Piensa en esto, ¡el hombre más íntegro sobre la tierra ante Dios se siente desintegrado!

La integridad nunca será resultado de no haber cometido errores, sino por presentarse valientemente ante Dios, para que él nos vuelva a dar forma como le sucede al barro en las manos del alfarero.

Para Reflexionar: El secreto de la integridad está escondido en las manos de Dios.

Edgar Medina, Monterrey, México.

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