miércoles, 22 de octubre de 2014

Un corazón diligentemente cuidado


Esta enseñanza impartida por Jesús en el llamado Sermón del Monte está en el contexto de un conjunto de principios que apuntan a regular la vida espiritual del hombre. En estas enseñanzas específicas sobre el asesinato y el adulterio, Jesús amplia el entendimiento del sexto y séptimo mandamientos: “No matarás” (Éxodo 20:13); “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14), para ilustrar el peligro de las actitudes y motivaciones incorrectas en el corazón; y establece una relación muy estrecha entre el asesinato y el enojarse, y el adulterio y el codiciar.

¿Por qué Jesús conecta el enojarse con el matar, y el codiciar con el adulterar? Bueno el enojado a veces quiere matar o hacer daño; y el que codicia en su corazón está presto a cometer adulterio. El asesinato y el adulterio son el resultado del enojo acumulado contra alguien y del deseo de codicia cultivado por largo tiempo. Si dejamos que nuestro corazón se llene de las actitudes incorrectas, y albergamos motivos insanos, tarde o temprano, cometeremos actos impropios y cosecharemos un fruto amargo.

Jesús introdujo un cambio de paradigma con respecto al pecado (error, falta, yerro). El pecado está no sólo en las acciones, sino también en las motivaciones y actitudes del corazón. No sólo son importantes las acciones, sino también las actitudes y motivaciones que son las que a la larga determinan las acciones.


Para reflexionar: El pecado (error, falta) crece primero en el corazón del hombre.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

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