jueves, 27 de noviembre de 2014

La práctica de perdón remueve los obstáculos que impiden la liberación de mi potencial



El perdón permite retomar la vida después de haber experimentado ofensas, agravios y perjuicios por otra (s) persona (s). Cuando perdonamos detenemos la cadena de dolor – enojo, asimilamos la experiencia, sanamos las heridas, generamos aprendizajes, y continuamos con la vida. También facilita el proceso de autoconocimiento: recursos y fortalezas emocionales, conciencia de nuestra fragilidad y vulnerabilidad, límites, valores, nivel de espiritualidad, etc.

El perdón libera para que las personas se orienten con creatividad, enfoque y motivación hacia sus procesos de crecimiento: la felicidad, el cumplimiento de metas, el amor, la trascendencia, etc.

El perdón también nos alinea con Dios – nos pone en un mismo espíritu con Él – para andar en comunión con Dios, recibir su revelación y cumplir con los propósitos que Él tiene para nuestras vidas.

Para reflexionar: El perdón facilita el proceso reconstruir la vida y direccionarla en forma sana y funcional.

Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 


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