miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿En manos de quién entregas tu día?



Andrés se levantó presuroso, se duchó, vistió y desayunó -si acaso se le puede llamar desayuno al sorbo de café que tomó-, para luego salir disparado a su trabajo. Mientras conducía “se acordó” de dar gracias a Dios por un día más de vida, y así lo hizo, aunque no pudo concentrarse pues sus ojos, manos, pies y mente estaban ocupados. Finalmente llegó a su almacén, emprendimiento que llevaba hace casi tres años y donde las cosas no iban de lo mejor. Quitó los seguros de las puertas, desactivó las alarmas, ordenó todo y abrió el local. Su día laboral de 12 horas había comenzado.

¿Le suena esto conocido? Es la típica historia de los miles de emprendedores que día a día se esfuerzan por sacar adelante su negocio, proyecto, idea, trabajo, el producto que Dios les dio. Y sin embargo, se olvidan de lo más importante si desean que sus negocios marchen bien en verdad. ¿Saben qué es lo más importante? El Salmo 37:5 lo declara: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él y él hará”. Una versión moderna diría: “Entrega a Dios tus proyectos (cualquiera sean éstos), deposita en el Señor tu confianza y verás cómo los hace realidad”.

Para Reflexionar: Hay un secreto que garantiza el sostenimiento de nuestro día a día ¡¡Poner a Dios como el piloto que dirige nuestras vidas!!

Gabriel Gil – Santiago, Chile.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Factor Hambre


Hicieron una investigación en Harvard a 100 de los más exitosos y antiguos empresarios de la nación norteña; también estudiaron a los hijos de estos hombres, pero sólo a quienes habían heredado la dirección de las Compañías de sus padres. La mayoría de estos hijos tenían en su haber doctorados en economía, MBA en prestigiosas universidades, estudios avanzados en liderazgo y administración entre otros diplomas; y sin embargo sus logros no llegaban ni a la mitad de lo que sus padres habían conseguido con mucho menos de lo que ahora tenían ellos, esto según la comparación realizada por la investigación.

Los investigadores llegaron a una conclusión aplastante: Los de la escuela antigua, es decir los "CEO seniors" lo habían hecho desde abajo, desde la pobreza misma -o casi desde ella-, lo que los eruditos de Harvard llamaron jocosamente “Factor Hambre”..., ¡la necesidad los llevó a ser creativos, persistentes y ejecutivos! Sus hijos en cambio no pasaron por todas las "pellejerías" que sus viejos vivieron, y por tanto, su pasión por triunfar en los negocios era algo más de índole motivacional, mientras que para sus papás era algo simple pero eficiente: O surgían con el emprendimiento que estaban montando o se morían de hambre.

Para Reflexionar: Que nuestros emprendimientos, proyectos y servicio sean impulsados por el hambre de hacer las cosas bien, de hacerlas con excelencia.

Gabriel Gil – Santiago, Chile.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ese Fantasma llamado Angustia



Un diccionario de medicina mental define angustia como, “el sentimiento que experimentamos cuando sin motivo nos preocupamos en exceso por la posibilidad de que en el futuro nos ocurra algo temido sobre lo que no tenemos control y que, en caso de que sucediera consideraríamos "terrible" o haría que nos consideráramos personas totalmente inútiles". Sí, la angustia es como un fantasma que nos rodea queriendo destruirnos, buscando nuestro fin, hundiéndonos hasta el fondo. Es que -según el mismo diccionario-, “la angustia es un veneno psicológico que puede causar mucho daño, sin embargo, con la ayuda de un profesional es posible aprender a controlar los síntomas”. Y eso fue lo que hice; consulté uno el otro día cuando sentimientos como los mencionados arriba comenzaron a anidar en mi cabeza, no dejé avanzar los síntomas y recurrí a su consulta. ¿Saben qué me dijo? Les comparto: "No te angusties. Confía en Dios, y confía también en mí" (Juan 14:1). Estas sencillas palabras bastaron para devolverme la tranquilidad, es que este profesional “habla como quien tiene autoridad y no como un mero intelectual”. Cada vez que vienen esos pensamientos fantasmagóricos que producen angustia recurro a Él en oración, leyendo Su palabra, pasando tiempo juntos, escuchando música que me anima y edifica, el temor desaparece y en su lugar nace una sensación de paz que embarga todo mi ser. El profesional al que acudí se llama Jesucristo, Él es el único especialista que erradica la angustia.

Para Reflexionar: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Filipenses 4:7.



Gabriel Gil – Santiago, Chile.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Generosidad vía Hospitalidad



Hay muchas formas de ser generoso, una de ella es dando dinero para alguna causa, otra es dando tiempo; pero una forma significativa de ser generoso es a través de la hospitalidad. La hospitalidad usualmente integra varias de las facetas anteriores. La palabra deriva de “hospital”, es decir, un ente que hospeda con el objetivo de sanar (no de conseguir algo a cambio). En el evangelio según S. Lucas (10:25-37) Jesús comparte la parábola del Buen Samaritano, quien se salió de su camino para atender a un completo desconocido y dejar varias interesantes lecciones de servicio, atención y generosidad vía hospitalidad. La hospitalidad ha de ser un asunto intencional, no ocurre por casualidad. La gente generosa usualmente muestra actitud y acción generosa. Las personas hospitalarias planifican e invierten tiempo y esfuerzo para incrementar sus capacidades e infraestructura para poder atender excelentemente. Sería muy difícil pensar que al samaritano le apareciera “por casualidad” en su bolso el aceite y el dinero con el que sanó y atendió al hombre herido; seguramente el funcionaba dentro de un esquema de aprovisionamiento intencional para ocasiones especiales. En el contexto moderno, las personas hospitalarias se pueden reconocer ya que (por ejemplo): asignan presupuesto para atención de invitados, construyen un cuarto de huéspedes, incluyen en su agenda semanalmente espacios para atender y/o recibir personas, configuran momentos de atención reconfortante o días de apoyo en algún proyecto especial a quien lo necesite, etc. Si bien la generosidad no ha de ser medida por el lujo o lo costoso de la atención; el esmero en servir a otros siempre traerá beneficios, se notará y creará un efecto transformador y multiplicador en el que lo recibe.

Para reflexionar: Todo aquel que ha recibido hospitalidad, usualmente se convierte en alguien hospitalario.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.



martes, 24 de noviembre de 2015

Cuida tu “Espectro de Influencia”, ¡es único!


El llamado particular de algunos creyentes a convertir su lugar de trabajo en su “lugar santo” o en su mejor “área de desempeño espiritual”; es real y significativo (Aunque muchas veces incomprendido por muchos). Estimar que el ejercicio del liderazgo en el contexto eclesial es un llamamiento de más alto rango en lo espiritual, dejando a un lado o por debajo al de ser un embajador al mundo corporativo y profesional, es un error. Cualquier rol, en cualquiera de las siete montañas de influencia en la sociedad (Negocios, Gobierno, Educación, Medios de Comunicación, Entretenimiento, Familia e Iglesia) tiene el potencial de ser igualmente estratégico, digno y relevante para los asuntos del reino de Dios. El asunto es descubrir el sitio exacto para el que fuimos creados y llevar adecuadamente a cabo la misión de vida allí. El Apóstol Pablo les ruega a los creyentes en Éfeso que “vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido” (Efesios 4:1); esto habla de un llamamiento que proviene de Dios al que corresponde comprender con suma atención. Si todos los profesionales y empresarios dejan lo que están haciendo en su rol laboral para dedicarse al trabajo ministerial al considerar a  este último “más espiritual”, entonces ese espacio de influencia laboral pudiese cerrarse, limitarse o desaprovecharse; por eso conviene reconsiderar bien el asunto del genuino llamado para cada persona. Por ejemplo, supongamos que usted es un médico y alguien más (de otra profesión como la de un ingeniero o la de un contador) trata de entrar allí a codearse entre médicos, sin tener contexto de lo que allí ocurre, ¿no le será acaso más difícil tener acceso a conversaciones significativas con otros médicos? Pues igual pasa con cualquier otra profesión u oficio. Probablemente nadie pueda alcanzar a los que “trabajan contigo” mejor que “tú”; ¿Quién les podrá mejor ejemplificar, hablar y guiar en la senda de la transformación espiritual en Cristo que su propio(a) compañero(a) de trabajo?; ese acceso ha sido otorgado para ti.

Para Reflexionar: Tu equipamiento profesional (incluyendo capacidades, experiencias y aprendizajes) y tu posición laboral actual se puede convertir en tu mejor área de influencia espiritual. Aprovéchala!

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.


viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Trabajadores diligentes o Flojera colectiva?


El trabajo esforzado y honroso genera satisfacción, produce bienestar, y le agrega valor al individuo y al ecosistema en el que convive. La cultura de trabajo latinoamericana tiene muchos contrastes que van desde países como Chile con el más alto índice de laboriosidad per cápita del mundo según la OIT (Organización Internacional del Trabajo); hasta países que ligan la flojera, la viveza y la inmediatez como propuesta natural; pensamientos colectivos que confunden inteligencia estratégica con corrupción; economías que promueven el trabajo fácil antes que el trabajo honroso (es decir, aquel que implica el uso apropiado de los talentos y dones para el trabajo). Este “coctel” en la filosofía latinoamericana del trabajo está erosionando la riqueza integral de nuestro hermoso continente, por lo que es necesario reconocer la necesidad crear una nueva cultura de trabajo diligente, que tenga por lo menos estas cuatro virtudes esenciales: honestidad, esfuerzo, excelencia y creatividad.


Hay muchas y buenas razones para ser un trabajador diligente. Por ejemplo, Federico II de Prucia refirió a la creatividad que tiene el trabajador diligente al mencionar que “El hombre que pone el corazón en lo que hace consigue soluciones donde normalmente los perezosos e indolentes se dan por vencidos”. Por otra parte, el sabio Rey Salomón hablo del posicionamiento estratégico del trabajador diligente cuando dijo, “¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie.” (Proverbios 22:29). Por último, el apóstol Pablo insto a un sentido laboral aun mayor al decir, “el que no trabaje, que no coma” (2 Tesalonicenses 3:10-12).

Algunas características que permiten distinguir al trabajador diligente (en comparación con el flojo) son: 1) tiene hábitos y rutinas en su vida, 2) pone esfuerzo físico y mental en lo que hace, 3) encuentra satisfacción en proveer un trabajo bien hecho y en recibir contraprestación monetaria, 4) enseña a otros a través de su ejemplo en cuanto a actitud e integridad, 5) consigue soluciones sabias y creativas a situaciones complejas, 6) fortalece su carácter ante la interacción con otros, 7) conecta su trabajo con su propósito de vida, 8) construye riqueza duradera, 9) está mejor preparado para los tiempos difíciles, 10) duerme tranquilo, 11) Deja ejemplo y legado a sus hijos del significado de la virtud del trabajo y en el trabajo.

Para reflexionar: Enfrenta la flojera de otros con tu ejemplo de trabajo diligente, ¿Te comprometes?

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.


miércoles, 21 de octubre de 2015

Riquezas Intangibles


Lectura: Mateo 6:20 


En el mercado de valores, el mundo corporativo y las altas esferas de la sociedad, la riqueza espiritual o intangible es la más necesitada pero a la vez es la menos procurada. Aun cuando es duradera, el enfoque en lo inmediato tiende a opacar la belleza y relevancia de la riqueza intangible. La riqueza intangible produce un efecto positivo sobre la riqueza tangible, le provee de una plataforma de sustento, respaldo y carácter que le facilita su sostenibilidad en el tiempo,  incluso a través de las generaciones. Es por eso conveniente dar prioridad a la construcción del capital intangible por encima del tangible. Ahora bien, es vital comprender a la riqueza intangible en sus diversas dimensiones (o podemos llamarle entonces Riquezas Intangibles), a fin de facilitar un desarrollo integral y robusto de las misma. Sus dimensiones, ampliando sobre lo comentado por el autor Dennis Peacocke, son:

  1. Paz en nuestro ser como consecuencia de nuestra relación con Dios por medio de Jesucristo. Jesus da una paz diferente a la que el mundo da, con la que es posible hacer negocios y ejercer profesionalmente en cualquier circunstancia.
  2. Relaciones significativas. Los contactos profesionales, las redes informativas, los vínculos sociales y familiares son obra de la gracia de Dios y constituyen una dimensión magnifica de soporte y proyección para cualquier líder, familia o sociedad que quiera trascender.
  3. Bienes de Revelación. Todo aquel conocimiento acerca de Dios y sus enseñanzas que se ha capitalizado en una persona, a través del tiempo y/o a través de generaciones; toda la sabiduría aplicada (Ej. a un área específica profesional o empresarial), o toda aquella habilidad descubierta y puesta en práctica efectivamente; todo constituye parte de la riqueza intangible de alguien.
  4. Tiempo. El contenedor individual y/o colectivo que reconoce y hace disponible este recurso perecedero para el bienestar de otros.
  5. Contentamiento material. La capacidad de los individuos, familias o sociedades para existir satisfactoriamente y en felicidad con lo que tienen, a pesar de que puede que tengan aspiraciones para mejorar su condición.
  6. Carácter. La conformación única y auténtica que produce resiliencia o capacidad para enfrentar cualquier realidad y salir fortalecido de ella.
Los sabios que hacen multi-inversiones con el largo plazo en mente, pueden iniciar fortaleciendo el fundamento intangible en todas sus dimensiones, tnato en sus propias vidas como en las de sus cercanos.

Para reflexionar: ¿En qué área de riqueza intangible puedes trabajar hoy?

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.  

miércoles, 27 de mayo de 2015

Paga el precio de la honra


Cuando surge una figura en algún deporte millones se motivan a imitar sus pasos, con mucho entusiasmo se inscriben en las academias correspondientes e inician el camino en la disciplina que ha sacado a la luz lo mejor de sus héroes. En sus mentes están impresos aquellos momentos gloriosos de triunfo que tanto los emocionaron, pero, difícilmente están conscientes de las largas horas de entrenamiento, la rigurosa dieta con que se alimentan, la ausencia forzosa en los festejos familiares a causa de sus estrictos horarios, el extenuante esfuerzo físico de los entrenamientos, el coraje para derrotar las lesiones, la determinación para seguir adelante aun cuando los resultados sean adversos, la aflicción que causa la dura crítica de los expertos y muchas otras cosas más que enfrentan los deportistas de alto rendimiento.

Ese ‘otro lado de la moneda’, que no es aplaudido ni reconocido públicamente es la cuota de honor que debe pagar el deportista. El resto de los mortales no corremos con una suerte distinta, pues cada aspecto trascendente de la vida requiere del pago de su cuota de honor. 
¿Quién puede decir si los mejores libros están aún por escribirse, la mejores canciones por cantarse, las más grandes hazañas por realizarse, los mejores inventos por desarrollarse?... en espera de aquellos que estén dispuestos a pagar la cuota de tiempo, amor y disciplina que demandan.

Para Reflexionar: La honra es una virtud que todos queremos, pero pocos estamos dispuestos a pagar.


Edgar Medina, Monterrey, México.v

lunes, 11 de mayo de 2015

Hoyo 19

Lectura: Mateo 11:28

Nada mejor que un buen refrescamiento después de un juego complicado. Los jugadores de golf normalmente hacen una ronda de juego que implica recorrer 18 hoyos, y se ha instaurado “metafóricamente” en este deporte el “Hoyo 19”, que es un espacio conversacional donde los jugadores justo al culminar su jornada de juego se sientan a refrescarse, a tomar y comer algo, a reflexionar acerca de cómo les fue en su juego y las posibles mejoras a futuro; además, es una invaluable oportunidad para confraternizar con los compañeros de juego sin la presión del juego mismo. En el “Hoyo 19”:

·  Se ahogan los malos ratos entre la camaradería de los involucrados,
· Ya no hay nada que hacer, en la tarjeta de score ya se escribió lo ocurrido y solo queda tomar aprender de lo vivido para el próximo juego,
·  Se liman asperezas entre los jugadores,
·  El cuerpo y el alma se refrescan luego de una exhaustiva jornada,
·  Se asientan las bases motivacionales para volver a jugar.

Todo líder ha de tener su “Hoyo 19” con su equipo de trabajo, ese espacio para el refrescamiento, la reflexión y la camaradería luego de algún proyecto, momento exhaustivo, o etapa complicada de gestión. Pero más importante aún es tener su “Hoyo 19” personal, un espacio donde consiga de parte de su master-coach refrescamiento espiritual e inspiración para seguir adelante, a pesar de cualquier mal juego en la vida y/o liderazgo. Jesus en una oportunidad dijo, “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso”. El “Hoyo 19” es opcional; pero ya sea en el golf, con tu equipo de trabajo o a nivel personal, vale la pena.

Para reflexionar: ¿Has agendado tu “Hoyo 19” espiritual para esta semana?

Jesus A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

lunes, 4 de mayo de 2015

Tercer Tiempo

Lectura: Romanos 12:18


Con la volatilidad, incertidumbre, complejidad y rapidez en la que se mueve el mundo profesional y empresarial de hoy, es muy fácil herir gente en el camino sin darnos cuenta. Es por eso que todo líder necesita crear intencionalmente un espacio conversacional y relacional para reponer relaciones, para el perdón, la sanidad y la restitución grupal. En el juego de rugby existe una tradición conocida como “tercer tiempo”, que implica que luego de finalizado el encuentro (de dos tiempos o partes), los contrincantes se encuentran para compartir una bebida y una comida, bromear y cantar grupalmente; todo esto como una excusa para confraternizar y suavizar los resentimientos que pudieran haber surgido durante la confrontación física que implica el juego. Al estar en plena acción cotidiana, quizás estemos hiriendo a alguien (con o sin intención); y para eso necesitamos agendar un tiempo intencionalmente para saldar cuentas, para venir a pedir perdón mutuamente. El apóstol Pablo exhortó a hacer todo lo posible en este sentido al decir, “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos” (Rom. 12:18). Los líderes espirituales no pueden darse el lujo de ignorar los sentimientos o resentimientos que puedan haber surgido en sus colaboradores durante su gestión, durante un proyecto estresante, durante un tiempo de prueba o crisis. El perdón en las relaciones es liberador y habilitador, pero más aún en el contexto de liderazgo. Recordemos que gente herida hiere, pero gente bendecida bendice. Para evitar que cualquier asunto escale, a los líderes espirituales les conviene actuar a tiempo, hacer un “alto en el camino”, abrir un espacio para el feedback, la reconstitución emocional, la valoración de los demás y el refrescamiento, es decir, nada mejor que planificar continuamente un “tercer tiempo”.

Para reflexionar: Por muy rudo que haya estado un juego, el verdadero líder controla sus pasiones con la guía de Dios en la mesa de la confraternidad del tercer tiempo.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

martes, 14 de abril de 2015

El uso de la lengua: La prueba del ácido del carácter



En análisis financiero existe una prueba llamada prueba de ácido, que es un indicador que se usa para medir la liquidez de una empresa u organización. Este indicador mide la capacidad para cancelar las obligaciones corrientes. Es la prueba más extrema de la liquidez de una empresa. Así mismo el uso de nuestra lengua es una prueba de ácido de nuestro carácter. Prueba el grado de nuestra sanidad emocional y santidad espiritual.   

La forma como una persona habla y conversa es la prueba real de su carácter. La Biblia dice: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Expresamos con nuestra boca lo que somos. Virginia Satir dice que “hay una relación entre la forma de comunicación de una persona y su nivel de autoestima”. El tipo de lenguaje que usamos es expresión fidedigna de nuestro carácter; de nuestra madurez personal o de la falta de ella.

El dominio de la lengua implica el dominio de todo el cuerpo, y viceversa. Si somos capaces de controlar nuestra lengua, seremos capaces de controlar cualquier pasión de nuestros cuerpos.

Nuestra lengua puede ser utilizada para maldecir o para bendecir, para murmurar y destruir o para edificar, para agredir o para consolar, para engañar o para enseñar. Pero la misma Biblia nos dice: “… esto no debe ser así” (Santiago 3:10b). Por el contrario, la palabra de Dios nos insta a que “sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis como debéis responder a cada hombre” (Colosenses 4:6).    

Mantener nuestro lenguaje - palabras y expresiones - bajo control es una disciplina diaria que debe desarrollarse. Si con nuestras palabras no vamos a edificar, bendecir, consolar, exhortar, enseñar, animar; sino, por el contrario, criticar, ofender, calumniar, maldecir, murmurar, chismear o agredir, es preferible guardar silencio y enmudecer.  

Para reflexionar: El dominio de la lengua es evidencia de la madurez del carácter de una persona.


Arnaldo Arana. Valencia – Venezuela.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Necesitamos aprender a servir


Oswald Sanders escribió: “La verdadera grandeza y el verdadero liderazgo, no se logran reduciendo hombres al servicio de uno, sino generosamente dándose uno mismo al servicio de ellos”. El servicio requiere una actitud de renuncia, sacrificio y entrega personal. Sin embargo, visto de este modo el servicio suele ser interpretado como un signo de debilidad. 

Servir a los demás se asocia más a una consecuencia de haber fracasado, que como una misión en la vida; a una imposición, más que a una decisión personal; a  una labor monótona, más que a un acto creativo; a una actitud sumisa que empobrece, en vez de enaltecer o dignificar. Por el contrario, el servicio permite enriquecer nuestras vidas. Cuando servimos crecemos en amor, humildad y generosidad. El servicio ennoblece al ser humano.

Servir demanda desarrollar un sentido de contribución; ser constructivo y nutritivo con nuestras actitudes y acciones. No basta con tener un sentimiento positivo hacia las personas, es necesario poner en acción dicho sentimiento, a través de acciones positivas que edifiquen a las personas y satisfagan sus necesidades.

Servir además implica una disciplina de enfoque que quite un poco la atención sobre nosotros mismos y se concentre más en las necesidades de otras personas. Este enfoque no solo beneficia a las personas sobre las cuales nos enfocamos, sino que por reciprocidad de la vida, el servicio que brindamos a otros, nos ayuda a construir los peldaños de nuestra escalera de éxito. En palabras de Zig Ziglar, podemos decir que no podemos ascender a la cumbre solos. Nuestra profundidad y altitud guardan relación con la pregunta: ¿A cuántas personas hemos ayudado?

Para reflexionar: Quien no vive para servir, no sabe vivir.

Arnoldo Arana. Valencia, Venezuela.


jueves, 5 de marzo de 2015

Riqueza Tangible Duradera


Lectura: Mateo 6:20

Hay varios tipos de riquezas. Jesús habló de dos tipos: una física o tangible (que es temporal, terrenal y perecedera); y otra espiritual o intangible (que es eterna, celestial y duradera). Aunque la mayoría trata de construir la riqueza tangible, El enfatizó la relevancia de enfocarse más en la intangible. Lo que muchos no ven es que la intangible es el fundamento para la tangible, por eso ambas son necesarias y tienen un rol que cumplir. La cosmovisión acerca de la riqueza que tenga una persona, familia o sociedad determinará su condición temporal y su legado atemporal. Ahora quisiera enfatizar sobre la importancia de una buena gestión de la riqueza tangible, de tal forma que esta tenga un impacto duradero. El asunto del dinero y los bienes materiales no son un problema para Dios, pero si para algunos hombres. En este sentido, el asunto es adquirir sabiduría para impulsar la adecuada construcción de riquezas tangibles con responsabilidad, con significado, y teniendo en mente el contexto familiar y a las generaciones posteriores. El autor Dennis Peacocke dice que “la maldición de la pobreza es que la riqueza dure solo una generación”. La sociedad actual parece promover el hacer riquezas rápidamente mientras se vende el alma y el futuro de sus sucesores a través de prácticas no éticas, y del consumo y endeudamiento irresponsable. El mismo Peacocke dice que “si usted no ama a sus hijos, sus decisiones económicas tenderán a basarse en endeudarse más y adquirir más”. En esto emerge un nuevo paradigma en el liderazgo y la transformación de sociedades, y es el de conformar conglomerados de familias más sabias y fortalecidas en sus capacidades para gestionarse en este sentido, es decir, en aprender a construir, multiplicar, cuidar y transferir bienes de una generación a otra con responsabilidad, ética y ejemplaridad. El asunto no es solo construir riqueza, sino que ésta viaje por manos de gente, que con riquezas intangibles, la sepan gestionar con sabiduría, propósito y sentido de trascendencia.

Para reflexionar: Los líderes espirituales, confiables y esforzados forjan lo tangible con sentido duradero.

miércoles, 25 de febrero de 2015

4 Soluciones para 4 Realidades Humanas exigentes (Parte II)

Lectura: Salmos 107


El Salmo 107 presenta 4 dilemas humanos, muy ligados al mundo empresarial y profesional; y cada uno viene acompañado de una salida esperanzadora de parte de Dios. A continuación se describen:

1. Desorientación (vs. 4-9). En esta realidad están inmersos aquellos en quienes se conjugan la falta de sentido en la vida, de propósito y de pertenencia. Para los que manifiestan esta condición que drena el alma, Dios les ofrece dirigir o “ubicar”, de tal manera que lleguen a un sitio donde encuentren sentido y aceptación.

2. Ineficacia Limitante (vs. 10-16). Acá se vislumbran quienes están confinados a hábitos no productivos, condiciones restrictivas, y peor aún, imposibilitados de notarlo o de poder librarse. Su condición de “rebeldes sin causa” que tanto les limita la visión y oscurece el corazón, fue ganada por ellos mismos ya que siguieron su propio camino con terquedad e ignorando el consejo de Dios. Están atrapados en su propio sistema. Aun así, es el mismo Dios quien se ofrece a ayudarlos en pro de su libertad, al romper con aquello que les restringe y limita su potencial de vida.

3. Remordimiento (vs. 17-22). La angustia y consecuencias por lo hecho en el pasado embarga a los que están inmersos en esta realidad. El mal que hicieron en el pasado les alcanza todos los días y no les deja ni disfrutar el presente ni imaginar con esperanza el futuro. Sin embargo, para ellos Dios ofrece intervenir al entregar palabras de les sane y les facilite así el camino al perdón y a la restauración.

4. Abrumados (vs. 23-32). En este grupo están los “Navegantes de Aguas Turbulentas”, negociantes, aquellos cuyo espíritu emprendedor les ha llevado a océanos de gran profundidad, con peligros inadvertidos y tormentas avasallantes. Que aunque han visto la obra de Dios, la han ignorado, llenos de arrogancia y auto-suficiencia. Lo cual ha derivado en situaciones de tal complejidad que acarrean aflicción, desvanecen cualquier pericia y hacen inútil a la ciencia. Para ellos, Dios también ofrece intervenir dándoles paz, calmando la tormenta y guiando hasta puerto seguro.

Para reflexionar: Para cualquier circunstancia hay esperanza en Dios.


Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

martes, 10 de febrero de 2015

Corresponsabilidad en ayudarse mutuamente


La corresponsabilidad se apoya en la interdependencia

La interdependencia es un camino de dos vías. La interdependencia conduce a la apertura, al compromiso y  a la contribución a otras personas, a la vez que se recibe el beneficio de la comprensión, la consideración  y la ayuda de los demás. Al ser interdependientes estamos en capacidad de dar amor, apoyo y comprensión, pero al mismo tiempo reconocemos la necesidad de recibir ese mismo amor, apoyo y comprensión. Bajo este estilo de interacción personal se fomenta la cooperación mutua y el aprovechamiento de los talentos y habilidades de cada quien para conseguir resultados positivos. Su lema es nosotros podemos hacerlo juntos.

La responsabilidad supone accionar a favor de otros.

Ser responsable significa estar dispuesto y disponible para responder con acciones concretas a favor de otras personas. Implica asumir corresponsabilidad por las necesidades de otra persona; pero también hacerse responsable por sí mismo.

Pero asumir responsabilidad no significa abrogarnos la responsabilidad por la satisfacción de las necesidades de los demás. Nadie puede hacerse responsable por las necesidades de otros. Cada persona debe asumir esa responsabilidad por sí misma. Corresponsabilidad significa generar un conjunto de relaciones de apoyo mutuo; funcionar con un espíritu de colaboración. Ese el sentido del pasaje bíblico en Gálatas 5:2,5 que refuerza la idea que estamos expresando: Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo… que cada uno cargue con su propia responsabilidad”. Por un lado se exhorta a los creyentes a asumir una responsabilidad hacia los demás y hacia uno mismo (versículo 2); pero por el otro lado se aclara que cada uno cargará con su propia responsabilidad (versículo 5). Estos dos versículos se complementan y aportan un sentido de equilibrio, entre la responsabilidad personal y la corresponsabilidad en apoyarse y ayudarse. Somos llamados a solidarizarnos y comprometernos en apoyar a otros cuando su vida se ve sobrepasada por cargas pesadas, y no cuentan con recursos de afrontamiento para salir adelante. Ese es el sentido que expresa la palabra carga (exceso de carga), del griego baros (Strong 922) en el versículo 2. Eso es expresar amor al tener responsabilidad hacia otros en circunstancias difíciles, en tiempos de crisis. Pero por otro lado el versículo 5 dice que cada uno cargue (carga liviana), del griego fortion (Strong 5413), con su propia responsabilidad.

Esto describe las responsabilidades cotidianas (trabajo, familia, etc.) que necesitamos llevar a cabo. Eso es así por cada persona tiene la responsabilidad de lidiar con el día a día de su vida, con las cosas que constituyen su propia carga personal. Esa carga no es transferible ni delegable.

Para reflexionar: Sencillamente hay cosas que ninguna persona puede hacer por otra, pues son de su sola competencia.  


Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela. 

viernes, 23 de enero de 2015

4 Soluciones para 4 Realidades Humanas exigentes.


Lectura: Salmos 107

Todo ser humano de una u otra forma enfrenta a lo largo de su vida diversos retos y condiciones exigentes. Esto deriva en significativas, y a veces hasta desesperantes, implicaciones. Cada reto precisa una respuesta o estrategia de abordaje que atine exactamente con la dimensión, intensidad, y temporalidad del reto. El dilema humano es descrito amplia y concretamente en cuatro dimensiones en el texto del Salmo 107 que son: 1) Desorientación (vs. 4-9); 2) Ineficacia Limitante (vs. 10-16); 3) Remordimiento (vs. 17-22); y 4) Abrumados (vs. 23-32). Su título “Dios libra de la Aflicción” representa una invitación a no permanecer en cualquiera de esas condiciones. Además, es como una frase que se repite estratégica y significativamente en el texto y se erige como la macro-solución en armonía con las micro-estrategias de liberación ante las cuatro realidades presentadas a lo largo del mismo. Estas cuatro condiciones humanas encapsulan situaciones que el promedio de humanos vive, ha vivido o está por vivir. Pero vienen acompañadas de soluciones disponibles y a la medida. El único condicionante es “pedir ayuda” a Dios. Dios respeta el “libre albedrío”, El no interviene en la vida de quien no lo invite. Jesús dijo, “Vengan a mi todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar.” Así como un salvavidas no puede ayudar al naufrago autosuficiente que se rehúsa a ser ayudado, tampoco Dios interviene positivamente en la vida de una persona que se niega a reconocer, solicitar y recibir su ayuda salvífica.

Para reflexionar: No hay excusas, para cualquier situación, hay una salida en Jesucristo.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.