miércoles, 27 de mayo de 2015

Paga el precio de la honra


Cuando surge una figura en algún deporte millones se motivan a imitar sus pasos, con mucho entusiasmo se inscriben en las academias correspondientes e inician el camino en la disciplina que ha sacado a la luz lo mejor de sus héroes. En sus mentes están impresos aquellos momentos gloriosos de triunfo que tanto los emocionaron, pero, difícilmente están conscientes de las largas horas de entrenamiento, la rigurosa dieta con que se alimentan, la ausencia forzosa en los festejos familiares a causa de sus estrictos horarios, el extenuante esfuerzo físico de los entrenamientos, el coraje para derrotar las lesiones, la determinación para seguir adelante aun cuando los resultados sean adversos, la aflicción que causa la dura crítica de los expertos y muchas otras cosas más que enfrentan los deportistas de alto rendimiento.

Ese ‘otro lado de la moneda’, que no es aplaudido ni reconocido públicamente es la cuota de honor que debe pagar el deportista. El resto de los mortales no corremos con una suerte distinta, pues cada aspecto trascendente de la vida requiere del pago de su cuota de honor. 
¿Quién puede decir si los mejores libros están aún por escribirse, la mejores canciones por cantarse, las más grandes hazañas por realizarse, los mejores inventos por desarrollarse?... en espera de aquellos que estén dispuestos a pagar la cuota de tiempo, amor y disciplina que demandan.

Para Reflexionar: La honra es una virtud que todos queremos, pero pocos estamos dispuestos a pagar.


Edgar Medina, Monterrey, México.v

No hay comentarios:

Publicar un comentario