lunes, 4 de mayo de 2015

Tercer Tiempo

Lectura: Romanos 12:18


Con la volatilidad, incertidumbre, complejidad y rapidez en la que se mueve el mundo profesional y empresarial de hoy, es muy fácil herir gente en el camino sin darnos cuenta. Es por eso que todo líder necesita crear intencionalmente un espacio conversacional y relacional para reponer relaciones, para el perdón, la sanidad y la restitución grupal. En el juego de rugby existe una tradición conocida como “tercer tiempo”, que implica que luego de finalizado el encuentro (de dos tiempos o partes), los contrincantes se encuentran para compartir una bebida y una comida, bromear y cantar grupalmente; todo esto como una excusa para confraternizar y suavizar los resentimientos que pudieran haber surgido durante la confrontación física que implica el juego. Al estar en plena acción cotidiana, quizás estemos hiriendo a alguien (con o sin intención); y para eso necesitamos agendar un tiempo intencionalmente para saldar cuentas, para venir a pedir perdón mutuamente. El apóstol Pablo exhortó a hacer todo lo posible en este sentido al decir, “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos” (Rom. 12:18). Los líderes espirituales no pueden darse el lujo de ignorar los sentimientos o resentimientos que puedan haber surgido en sus colaboradores durante su gestión, durante un proyecto estresante, durante un tiempo de prueba o crisis. El perdón en las relaciones es liberador y habilitador, pero más aún en el contexto de liderazgo. Recordemos que gente herida hiere, pero gente bendecida bendice. Para evitar que cualquier asunto escale, a los líderes espirituales les conviene actuar a tiempo, hacer un “alto en el camino”, abrir un espacio para el feedback, la reconstitución emocional, la valoración de los demás y el refrescamiento, es decir, nada mejor que planificar continuamente un “tercer tiempo”.

Para reflexionar: Por muy rudo que haya estado un juego, el verdadero líder controla sus pasiones con la guía de Dios en la mesa de la confraternidad del tercer tiempo.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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