miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿En manos de quién entregas tu día?



Andrés se levantó presuroso, se duchó, vistió y desayunó -si acaso se le puede llamar desayuno al sorbo de café que tomó-, para luego salir disparado a su trabajo. Mientras conducía “se acordó” de dar gracias a Dios por un día más de vida, y así lo hizo, aunque no pudo concentrarse pues sus ojos, manos, pies y mente estaban ocupados. Finalmente llegó a su almacén, emprendimiento que llevaba hace casi tres años y donde las cosas no iban de lo mejor. Quitó los seguros de las puertas, desactivó las alarmas, ordenó todo y abrió el local. Su día laboral de 12 horas había comenzado.

¿Le suena esto conocido? Es la típica historia de los miles de emprendedores que día a día se esfuerzan por sacar adelante su negocio, proyecto, idea, trabajo, el producto que Dios les dio. Y sin embargo, se olvidan de lo más importante si desean que sus negocios marchen bien en verdad. ¿Saben qué es lo más importante? El Salmo 37:5 lo declara: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él y él hará”. Una versión moderna diría: “Entrega a Dios tus proyectos (cualquiera sean éstos), deposita en el Señor tu confianza y verás cómo los hace realidad”.

Para Reflexionar: Hay un secreto que garantiza el sostenimiento de nuestro día a día ¡¡Poner a Dios como el piloto que dirige nuestras vidas!!

Gabriel Gil – Santiago, Chile.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Factor Hambre


Hicieron una investigación en Harvard a 100 de los más exitosos y antiguos empresarios de la nación norteña; también estudiaron a los hijos de estos hombres, pero sólo a quienes habían heredado la dirección de las Compañías de sus padres. La mayoría de estos hijos tenían en su haber doctorados en economía, MBA en prestigiosas universidades, estudios avanzados en liderazgo y administración entre otros diplomas; y sin embargo sus logros no llegaban ni a la mitad de lo que sus padres habían conseguido con mucho menos de lo que ahora tenían ellos, esto según la comparación realizada por la investigación.

Los investigadores llegaron a una conclusión aplastante: Los de la escuela antigua, es decir los "CEO seniors" lo habían hecho desde abajo, desde la pobreza misma -o casi desde ella-, lo que los eruditos de Harvard llamaron jocosamente “Factor Hambre”..., ¡la necesidad los llevó a ser creativos, persistentes y ejecutivos! Sus hijos en cambio no pasaron por todas las "pellejerías" que sus viejos vivieron, y por tanto, su pasión por triunfar en los negocios era algo más de índole motivacional, mientras que para sus papás era algo simple pero eficiente: O surgían con el emprendimiento que estaban montando o se morían de hambre.

Para Reflexionar: Que nuestros emprendimientos, proyectos y servicio sean impulsados por el hambre de hacer las cosas bien, de hacerlas con excelencia.

Gabriel Gil – Santiago, Chile.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ese Fantasma llamado Angustia



Un diccionario de medicina mental define angustia como, “el sentimiento que experimentamos cuando sin motivo nos preocupamos en exceso por la posibilidad de que en el futuro nos ocurra algo temido sobre lo que no tenemos control y que, en caso de que sucediera consideraríamos "terrible" o haría que nos consideráramos personas totalmente inútiles". Sí, la angustia es como un fantasma que nos rodea queriendo destruirnos, buscando nuestro fin, hundiéndonos hasta el fondo. Es que -según el mismo diccionario-, “la angustia es un veneno psicológico que puede causar mucho daño, sin embargo, con la ayuda de un profesional es posible aprender a controlar los síntomas”. Y eso fue lo que hice; consulté uno el otro día cuando sentimientos como los mencionados arriba comenzaron a anidar en mi cabeza, no dejé avanzar los síntomas y recurrí a su consulta. ¿Saben qué me dijo? Les comparto: "No te angusties. Confía en Dios, y confía también en mí" (Juan 14:1). Estas sencillas palabras bastaron para devolverme la tranquilidad, es que este profesional “habla como quien tiene autoridad y no como un mero intelectual”. Cada vez que vienen esos pensamientos fantasmagóricos que producen angustia recurro a Él en oración, leyendo Su palabra, pasando tiempo juntos, escuchando música que me anima y edifica, el temor desaparece y en su lugar nace una sensación de paz que embarga todo mi ser. El profesional al que acudí se llama Jesucristo, Él es el único especialista que erradica la angustia.

Para Reflexionar: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Filipenses 4:7.



Gabriel Gil – Santiago, Chile.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Generosidad vía Hospitalidad



Hay muchas formas de ser generoso, una de ella es dando dinero para alguna causa, otra es dando tiempo; pero una forma significativa de ser generoso es a través de la hospitalidad. La hospitalidad usualmente integra varias de las facetas anteriores. La palabra deriva de “hospital”, es decir, un ente que hospeda con el objetivo de sanar (no de conseguir algo a cambio). En el evangelio según S. Lucas (10:25-37) Jesús comparte la parábola del Buen Samaritano, quien se salió de su camino para atender a un completo desconocido y dejar varias interesantes lecciones de servicio, atención y generosidad vía hospitalidad. La hospitalidad ha de ser un asunto intencional, no ocurre por casualidad. La gente generosa usualmente muestra actitud y acción generosa. Las personas hospitalarias planifican e invierten tiempo y esfuerzo para incrementar sus capacidades e infraestructura para poder atender excelentemente. Sería muy difícil pensar que al samaritano le apareciera “por casualidad” en su bolso el aceite y el dinero con el que sanó y atendió al hombre herido; seguramente el funcionaba dentro de un esquema de aprovisionamiento intencional para ocasiones especiales. En el contexto moderno, las personas hospitalarias se pueden reconocer ya que (por ejemplo): asignan presupuesto para atención de invitados, construyen un cuarto de huéspedes, incluyen en su agenda semanalmente espacios para atender y/o recibir personas, configuran momentos de atención reconfortante o días de apoyo en algún proyecto especial a quien lo necesite, etc. Si bien la generosidad no ha de ser medida por el lujo o lo costoso de la atención; el esmero en servir a otros siempre traerá beneficios, se notará y creará un efecto transformador y multiplicador en el que lo recibe.

Para reflexionar: Todo aquel que ha recibido hospitalidad, usualmente se convierte en alguien hospitalario.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.