miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ese Fantasma llamado Angustia



Un diccionario de medicina mental define angustia como, “el sentimiento que experimentamos cuando sin motivo nos preocupamos en exceso por la posibilidad de que en el futuro nos ocurra algo temido sobre lo que no tenemos control y que, en caso de que sucediera consideraríamos "terrible" o haría que nos consideráramos personas totalmente inútiles". Sí, la angustia es como un fantasma que nos rodea queriendo destruirnos, buscando nuestro fin, hundiéndonos hasta el fondo. Es que -según el mismo diccionario-, “la angustia es un veneno psicológico que puede causar mucho daño, sin embargo, con la ayuda de un profesional es posible aprender a controlar los síntomas”. Y eso fue lo que hice; consulté uno el otro día cuando sentimientos como los mencionados arriba comenzaron a anidar en mi cabeza, no dejé avanzar los síntomas y recurrí a su consulta. ¿Saben qué me dijo? Les comparto: "No te angusties. Confía en Dios, y confía también en mí" (Juan 14:1). Estas sencillas palabras bastaron para devolverme la tranquilidad, es que este profesional “habla como quien tiene autoridad y no como un mero intelectual”. Cada vez que vienen esos pensamientos fantasmagóricos que producen angustia recurro a Él en oración, leyendo Su palabra, pasando tiempo juntos, escuchando música que me anima y edifica, el temor desaparece y en su lugar nace una sensación de paz que embarga todo mi ser. El profesional al que acudí se llama Jesucristo, Él es el único especialista que erradica la angustia.

Para Reflexionar: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Filipenses 4:7.



Gabriel Gil – Santiago, Chile.

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